Segunda entrega sobre la palabra SOPACA. Vimos en la anterior que no tenemos claro cual es su origen etimológico. Comentábamos que podría ser por la comida o por la forma de vestir. Una tercera acepción se refiere a la forma de llegar, a su carácter migratorio y a los conflictos que se generan con los trabajadores locales.
De esta forma venir de sopaca sería sinónimo de llegar de incognito, con mucho sigilo, venir de fuera y no querer llamar mucho la atención, haciendo las cosas “por debajo de cuerda”. Estos forasteros o sopacas alteran las condiciones laborales de la zona, ya que su organización en cuadrillas y su carácter familiar permiten contratar destajos más baratos o/y pactar condiciones laborales menos favorables para los trabajadores y más para los propietarios que las que imperaban en la zona, con lo que los conflictos con los jornaleros locales son frecuentes. Tenían fama de fulleros en el trabajo. Venían acompañados de la mala fama que suele acompañar a todos los emigrantes de clase baja. De ahí el apelativo despectivo de sopacas.
Como dice Bernal: “La burguesía terrateniente favoreció siempre la presencia de forasteros, por lo que entendían era un didactismo social para las organizaciones obreras locales aparte de que podían establecer entre ellos más fácilmente las condiciones de trabajo y tipo de remuneración” Bernal relata como los propietarios controlan el mercado de trabajo permitiendo y posibilitando prácticas como los huertos familiares, el carboneo, la caza o la recolección de frutos». Para segar y evitar problemas con las tormentas, para posibilitar el destajo, para abaratar el mercado laboral a los propietarios les interesa la presencia de sopacas y facilitan que se queden a vivir en Casas Viejas. Por ello es muy común que se tenga una vivienda en el pueblo (normalmente para usarla en el verano y en caso de que la mujer de a luz) y en invierno se viva en la sierra haciendo carbón. Ese era el caso de la familia de los Seisdedos y los Zorritos, por ejemplo.
De los tres acepciones de la palabra sopaca esta es la que más me gusta y la que me parece que se puede acercar más a la realidad. Además el hecho de que el origen de todas las familias del pueblo sea foráneo, hace que una de las señas de identidad de este pueblo sea la hospitalidad con la que se recibe al que llega a esta tierra. Está en el ADN de los casaviejeños o benalupenses. Algún día habrá que estudiarlo con más detenimiento pero resulta signficativo la cantidad de personas que vienen de paso o a trabajar temporalmente a este pueblo y hunde sus raíces definitivamente en él. El que esto suscribe no es más que un ejemplo. Y estos sopacas, que como todos los emigrantes llegan precedidos de mala fama, son un ejemplo más de que somos un pueblo de idas y venidas. Términos actualmente de moda como turismofobia, islamofobia o xenofobia no tienen mucho sentido en un pueblo como este formado por emigrantes, donde los sopacas ocupan un lugar muy importante. Dicho sea de paso, esta hospitalidad que lo caracteriza también constituye un punto fuerte para el desarrollo turístico que se prevé a medio y corto plazo para el pueblo.
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| Sé que son segadores en Malcocinado. No sé más. Pago a precio de oro información sobre esta foto. |
Es extraña la familia benalupense que en uno de sus “ocho apellidos” no tiene uno o más de procedencia malagueña. Bastantes de los apellidos que hoy dominan la zona proceden del Valle del Genal. No tienen un origen exclusivo, pero hay algunos que son dominantes. De Algatocín.- Moreno, Lara, Cózar, Romero, Ortiz, Casas, Mena, Cortabarra, Cantero, Velázquez, Roncero, Alcántara, Castillo, Delgado, Serrano, Díaz… De Alpandeire.- Barragán y Cardenas, Duarte, Herrera, Vázquez, lobato, Ruiz, Gil, Cortes. De Farajan.- los Galindo o Calvente, Pavón, Muñiz, Reyes…De Juzcar.- Del Rio, Cabeza, Delgado, Corbacho, Gil, Peña, Del Pino, Guerrero, Hernández, Lago, Gutiérrez…De Monda.- Serván, Bernal, Bernal, Caravante, Prieto, Rojas, Castellet, Montiano. Ordóñez…De Jubrique .- Pacheco, Jaen, Andrades, Macías, Benítez, Medinilla. Corrales, Vallejo, Aguilar… De Guaro.- Guillén, Silva, González, Mancilla, Caravante, Román, Lara, Montes…
Pero la relación de estos pueblos del Valle del Genal con Casas Viejas no se remite a los segadores. De hecho se les suele denominar sopacas a todos los que procede de este pueblo aunque no llegaran como segadores como es el caso de Bernardo Cózar Romero o los del Rio Ronda ambos molineros. Estudiando el libro de enterramientos del cementerio del Cuervo nos damos cuenta que incluso antes de que los segadores empezaran a venir en las campañas estivales ya emigraban a la sierra gente de estos lugares. Luego las relaciones entre Casas Viejas y el Valle del Genal se han mantenido a lo largo de la historia. En la Guerra Civil muchos casaviejeños huyeron a los pueblos de sus familiares o en la postguerra los zapateros vendían por estos pueblos los productos que hacían en Casas Viejas. Con la mecanización del campo se cortaron las relaciones entre este pueblo y el Valle del Genal, pero aunque no se conozca y se valore lo suficiente los vínculos son tan fuertes que es una pena que no los conozcamos y los valoremos. Por eso decía al principio de estos post que me gustaba tanto la palabra SOPACAS.

