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| Foto Mintz. Encalado el quicio de una puerta |
Le pregunté a mi amigo Pepe el Colmena por las caleras del pueblo y me dijo que no tenía muchos datos, que su primo Pepín había tenido una, pero que me animaba a que investigara sobre la cal, porque había sido muy importante para Benalup-Casas Viejas. ¿Por qué? Pues con este post dedicado a los encalaores (le hice dos al mundo de la cal) pretendo contestar a esa pregunta.
Dicen Luis Gómez y Rogelio Ruiz en las tradiciones se rebelan: «Allá por los años 60 del siglo XX, la pintura invade el mercado. Hasta la fecha, todo se blanqueaba a base de lechadas de cal, igual los exteriores que los interiores. Se podía saber la edad de las edificaciones contando las capas de caliche de la pared, semejante a la edad de los árboles en la copas del tronco. Debido a las lluvias del invierno y las inclemencias del tiempo, se chorreaban y ennegrecían las paredes con el agua caída de los tejados, también los rincones sombríos se poblaban de verdín… El buen encalaó era la persona que no dejaba muñecos o santos (desperfectos), reflejados en las paredes. También eran expertos apagando la cal viva. Después de comprarla en forma de piedras al calero que fue quien la fabricó, mezclaba las piedras de cal viva con agua, entrando a los pocos minutos en ebullición, llegando a alcanzar los 350ºC. La técnica utilizada era ir echando piedras de cal y agua en el barreño e ir removiendo conunpalo hasta que las piedras se deshicieran pero sin descuidarse un solo momento, pues de ser así se convierte en algo similar a un volcán, burbujeando a la vez que lanza al aire gotas de agua incandescentes. Terminada la operación quedaba en el barreño una pella de cal, algo parecido a la manteca blanca de cerdo, se le denominaba entonces cal apagada, que mezclándola con agua, aparte de blanquear y utilizarse como mortero, es uno de los desinfectante más potentes que nos ha regalado la naturaleza. Con la llegada de las pinturas sepierden los encaladores; pero sin ellos: !Los pueblos blancos, ya no son tan blancos!»
En Benalup-Casas Viejas, como decía Pepe Colmena, la cal era dominante en las viviendas, no sólo en las paredes, sino también en los árboles o en los tiestos de las macetas que adornaban las chozas. El blanco es señal de pureza, de limpieza, pero también de desinfección. Llegado el verano las mujeres se disponían a encalar sus viviendas. Unas veces lo hacían ellas mismas y otras contrataban a un encalaor. Del Facebook de las fotos antiguas tenemos algunos testimonios muy reveladores.
Patri Pe: “ Yo recuerdo que mi abuela tenia arriba en la azotea bien tapado en una habitación un barreño de esos de metal gris con una especie de polvo blanco y nos llamaba mucho la atención los niños justo porque teníamos terminantemente prohibido subir y tocar… Sea como sea el efecto óptico era impresionante una vez terminado todo».
Pepa Barrios Barberán: «Mi abuela ponía en agua caliente la cal y nos decía que era peligroso . Que rabia me daba cada vez que se encalaba , el lio que se montaba , muebles fuera de sitio , y mi abuela me obligaba a limpiar los » bigotitos » goterones , yo me aburría como una ostra y me parece estar viéndola montada en la escalera y diciéndomo … Mari Pepa no seas floja . Os prometo que aquellas paredes estaban involutas sin un desconchon era tan supermegalimpia que daba rabia tener que dejarlo todo tan perfecto jajajajaja , sus barras de soporte de las cortinas doradas con anillas , eran perfectas , podías verte los dientes reflejándote en ellas . No creáis que esto termina aqui jajajaja mi madre era igual y cuando nos vinimos a Alicante a vivir si no se podía encontrar cal se hacía con pintura , pero todo exactamente igual que mi abuela . Es tan bonito ver esas paredes blancas …»
Yolanda Ordoñez Flor:” En mi casa en víspera de navidad y verano se pintaba a fondo..pero después siempre estaba el pincel a mano repasando todos los manotados… Así siempre teníamos la cal de un año para otro. Según mi madre era mejor”
Paco Barberan: «Para hacer la meloja, se cocía con agua de cal y para desinfectar los depósitos de agua, tanto para personas como para animales,blanquear las zahúrdas,gallineros etc etc , así quedaba desinfectados».
Paco Barberan: «Para hacer la meloja, se cocía con agua de cal y para desinfectar los depósitos de agua, tanto para personas como para animales,blanquear las zahúrdas,gallineros etc etc , así quedaba desinfectados».
Y ¿por qué en Andalucía la cal es tan importante, hasta convertirla en una de las señas de identidad de sus pueblos? En el libro de las tradiciones se rebelan se esgrime la siguiente hipótesis: “Durante la epidemia-pandemia de peste bubónica, que asoló a Europa en el siglo XIV y que mató a unos veinticinco millones de personas los médicos de la época podrían haber observado con el paso de los año, que ningún trabajador del gremio de los caleros contrajo la maldita enfermedad. A partir del descubrimiento, para defenderse de tan maligno azote, la población se parapetó tras la divina cal, embadurnando paredes y techos con lechadas del purificante elemento donado por la naturaleza, acto que siguieron realizando cada año; esta eficaz costumbre y a la vez típico estilo de vida, se convirtieron en el alma de todo un pueblo: “el pueblo andaluz”. Todos los días se aprende algo y dichosos los que disfrutamos haciéndolo.

