Desde 1998 este pueblo se denomina este pueblo
oficialmente Benalup-Casas Viejas. En el pleno conmemorativo de la segregación,
el 20 de marzo se aprobó dicho cambio.

El informe que había preparado Antonio
Luis Rodríguez Cabañas concluye de esta forma:“ El nombre de Casas Viejas es
evidentemente el más conocido en esferas que sobrepasan incluso los límites
nacionales, como he señalado, dándole al pueblo una gran proyección exterior.
El nombre de Benalup atiende a otras razones históricas con toda seguridad de
mayor antigüedad, y que también impregna al pueblo con señas de identidad
significativas en su devenir histórico, evitando el complemento de Sidonia que
califica al pueblo con una denominación que tuvo durante un corto espacio de
tiempo, ya que el castillo y alquería solo tuvo el nombre de Benalup, y que
conlleva unas connotaciones de dependencia de las que el nuevo municipio se ha
desligado, entablando otras relaciones más acordes con su realidad actual y más
beneficiosas para ambos municipios“.




Como decía la crónica de El País:«La
propuesta de nueva nomenclatura de Benalup contó con el apoyo de los 11
concejales del PSOE y la abstención de Eduardo Pérez y José González,
portavoces y únicos representantes de Colectivo Ciudadano (ex andalucista) y de
Izquierda Unida. Ambos propusieron celebrar un referéndum para que el pueblo
decidiera qué nombre debería llevar».
La polémica en torno al cambio de
nombre fue importante y los dos sectores se movilizaron ampliamente. Recuerdo
que se me pidió ayuda para que defendiera públicamente la idoneidad del cambio.
Fue otra de las muchas polémicas que ha habido en torno a los sucesos de Casas
Viejas y que refleja los intentos de manipular el pasado para condicionar el presente o que las heridas no están cicatrizadas. 



Lo cierto es que la denominación se ha ido imponiendo, no obstante los
sectores más conservadores lo denominan Benalup a secas y los más progresitas y
gente mayor Casas Viejas sólo. Hay una minoría que propone llamar a esta
población de esa forma. El 31-1-1981 en ABC se puede leer:«Según el
corresponsal de la Cadena Ser, el diputado provincial de Cultura, Mariano León
Moreno, ha informado que va a proponer a la Diputación, para que a su vez lo
haga al Consejo de Ministros que la localidad gaditana de Benalup de Sidonia
cambie este nombre por su original de Casas Viejas».
Mariano León Moreno
era jerezano perteneciente al partido andalucista, que luego se pasó al PSOE.



La significación de la medida fue amplia. Francisco
Correal fue el periodista del País que firmo la crónica. «Con esta nueva
nomenclatura de Benalup-Casas Viejas, aprobada ayer en un pleno extraordinario,
quieren también lograr una segregación mucho más compleja, la de esa herida del
pasado que consideran suficientemente cicatrizada»
. Eva Díaz la periodista
del Mundo en su crónica de 22-3-1998 captó a la perfección el espíritu de la
medida: «Benalupenses o casaviejeros. Esa debería ser la cuestión, pero en
la mayoría de sus habitantes no crea sino indiferencia. Sólo los que lo sintieron
en su piel mantienen cierta división, por lo que los mediadores apuestan por
una alianza de ideologías simbolizada por ambos gentilicios».
Lo cierto es
que en este topónimo está parte de la historia de este pueblo. En primer lugar
porque representa la eterna polémica a la que estamos abonados, los problemas
de su historia que aún no tiene resueltos. Lo dice José Luis Gutiérrez Molina
en su artículo Ramon J. Sender y los exilios de Casas Viejas: „Más de setenta y
cinco años después, la tragedia sigue sin resolverse en el inconsciente
colectivo de los habitantes de la actual Benalup-Casas Viejas. Un nombre dual
que quizás signifique algo más que la expresión de un consenso. La representación
de una ambivalencia todavía no resuelta…“




Que la herida no está cicatrizada o que el
problema sigue sin solucionarse lo demuestran ejemplos como el cajonazo que se
le dio a la declaración de BIC de los lugares de los sucesos, la imposibilidad
de restituir a su lugar original el monolito que colocaron los anarquistas en
el cincuenta aniversario de los sucesos, la inexistencia en el casco antiguo de
una placa o un cartel que recuerde o identifique los lugares donde ocurrieron
como el cementerio, el sindicato, la pensión San Rafael o el antiguo cuartel de
la Guardia Civil, el hecho de que el nombre de las calles recoja el de los
ganadores de la contienda que significó 
los sucesos y siguió con la Guerra Civil como San Juan (el patrono del
duque de Medina Sidonia y al igual que otros pueblos de su dominio la calle
principal del pueblo llevaba ese nombre), San Francisco, San Elías o Plaza de
Nuestra Señora del Socorro responden a motivos religiosos, o la calle Rafael
Bernal y Don Manuel Sánchez a personajes importantes en la vida política de la
localidad (el primero fue el coordinador de la junta de obras encargada de la
realización de la iglesia, la mano derecha de la marquesa de Negrón y el
segundo maestro y alcalde en la postguerra), mientras no hay nada en el casco
antiguo (excepto el ECCV en la calle Nueva) que recuerde o indique que allí
ocurrieron los hechos más mediáticos y conocidos de la historia del pueblo o la
negativa de muchos familiares a hablar del tema o la percepción, todavía, entre
la gente mayor más conservadora como algo peligroso, pernicioso, nocivo o tabú. Me resulta curioso como en la amplia campaña publicitaria en torno al complejo del campo de golf solo se hable del topónimo Benalup. (Me comunican que ya le han añadido Casas Viejas a Benalup, me alegro)



Personalmente opino que el topónimo Benalup-Casas Viejas es fruto de ese conato de consenso
absoluto (imposible bajo mi punto de vista) que resultó ser la transición española.
Este pueblo es el que  más veces ha
cambiado de nombre en tan corto espacio de tiempo y el que mejor refleja su
historia. Aunque, a nivel general, Benalup es el más utilizado y Casas Viejas
queda como un calificativo de segundo orden, como el de la Frontera o Sidonia o
Gazulez o Rivera  en los pueblos
cercanos, la dualidad del topónimo expresa la contradicción a la que este
pueblo lleva mucho tiempo abonado. Quiere no recordar, porque así se lo
impusieron a través de la represión y la propaganda, pero sabe que no puede
olvidar. 
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