Foto Jerome Mintz
Dejamos en nuestra anterior entrada a Juan Moreno Vidal integrado en la sociedad benalupense debido a sus excelentes capacidades sociales y a su afición por la caza. De finales de los cincuenta es un incidente que no hemos podido aclarar del todo.

Cuenta su hija Carmen Moreno que según su padre «le pegaron un tiro estando de cacería, que a uno se le fue la escopeta y no fue ni al médico, estuvo  en casa en la cama y cuando estaba un poco mejor en casa hacía el trabajo pero la guardia civil iba todos los días a casa a preguntar quién fue y él nunca lo dijo». 
María López. Foto Jerome Mintz


Son muchas las anécdotas en torno a la caza. Carmen Moreno cuenta que estando ella en el bar de Manolo Flor escuchó a los guardias civiles decir en tono jocoso que se iban a comer dos conejos que le habían quitado a Juan Moreno. Ella les increpó y les dijo que eso era la comida de esa noche de ella y sus hermano. Manolo Flor la invitó a que se callara y que se fuera, cosa que  hizo con tanta rabia e indignación que todavía no se le ha olvidado el suceso. 
Foto Jerome Mintz

Y llegamos al año clave de 1965. Un americano se ha instalado en el pueblo con su familia. Jerome R. Mintz es un antropólogo estadounidense que viene de Bilbao. Vive en la pensión de Varelo, en el patio del mismo nombre, en la plaza que hoy se conoce como la del Pijo. Muy cerca de allí tiene su zapatería Juan Moreno, donde estaba la papelería de Nicolás, en la calle Cañuelo, en un pequeño y oscuro local que le tiene alquilado “Maravillas”. El americano pronto entronca conversaciones con Juan Moreno. Todas las mañanas va a la zapatería a visitarlo. La zapatería siempre ha sido un lugar de trabajo, pero también  un nido de conversaciones, de confidencias, de conspiraciones y de ideas; muchas ideas. Siempre las ideas, siempre la zapatería. 
Juan Moreno Vidal, Feliciano y Andrés Rodríguez Mateos se disponen a pasar una jornada de caza. Llevan dos escopetas, un perro (que se llamaba Kubala) y dos pájaros perdices.En la puerta del bar de Manolo Flor, en la calle San Juan, el punto de partida.


No obstante,  hay mucho miedo. El mismo Juan Moreno se lo confiesa  a Mintz en este audio:
J.M.- ¿Se dice que aquí la gente tiene miedo en general?
Juan Moreno. Si, yo sé que sí.
J.M.- ¿Por qué?
Juan Moreno.- No sé porqué. Tienen miedo de hablar. Y por ahí todo el mundo habla, en Barcelona, Madrid, Valencia… Yo no tengo miedo
J.M.- ¿Por qué hay más miedo aquí que allí?
Juan Moreno.- Porque tienen menos cultura. Si fuera un tío que hubiera corrido mundo y que leyera mucho… no importa. Yo puedo hablar lo que me dé la gana. No hablando contra el gobierno”
Grupo de amigos en la Romería de la Yeguada


Es cierto que Juan Moreno no tiene miedo a hablar, es más le encanta hacerlo. Pero el ambiente represión y terror es mayúsculo.  Ese “mientras que no sea contra el gobierno” es muy significativo. En este audio se puede escuchar lo que dice de la libertad de expresión durante el franquismo. También como en los primeros contactos el recelo y la desconfianza le hace no contarle toda la verdad al americano. Así lo cuenta el propio antropólogo americano: 


Juan Moreno Vidal cazando

“Al principio mi propio entendimiento se limitaba a previos relatos escritos, y los comentarios iniciales de los aldeanos que habían presenciado el levantamiento de Casas Viejas y que se prestaron a hablar acerca de él fueron con frecuencia comprensiblemente evasivos.
J.M: ¿Qué edad tenía entonces?
Juan Moreno Vidal.- Dieciocho
J.M. ¿Recuerdas muchas cosas?
Juan Moreno.- Claro
J.M.: ¿Participaste en los acontecimientos o sólo los presenciaste?
Juan Moreno: Sólo los presencié. No participé en nada. Sólo miraba
J.M.:¿Quién eran los cabecillas?
Juan Moreno: En este momento no sé los nombres de esos hombres.
J.M: ¿No recuerdas?
Juan Moreno: No sé.
J.M.:¿No quieres decírmelo?
Juan Moreno: No, no es eso. Es que no sé sus nombres; excepto Seisdedos
J.M.:¿Podríamos hablar de ellos usando sus apodos?
Juan Moreno: ¡Ah! Sus apodos. No recuerdo. No recuerdo. Sólo Seisdedos. Seisdedos estuvo aquí. (Aparte, a Paco) No le daré sus nombres».

Juan Moreno Vidal y un grupo de amigos dispuestos a ir a cazar

En este contexto de miedo y de represión se forja tras muchas conversaciones en la zapatería la amistad de Juan Moreno y Jerome Mintz. Una amistad que va a ser trascendental para la historia de este pueblo. Pero eso ya lo veremos en el próximo artículo de esta serie.

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