«En la madrugada del día doce habían llegado a Casas Viejas los refuerzos procedentes de Madrid y Jerez. Las calles del pueblo se vieron invadidas por guardias de asalto y guardias civiles que efectuaron registros de domicilios y detenciones de los sospechosos que aún quedaban en la población».
Como ya vimos en el artículo anterior las fotografías que realizan los fotógrafos que acuden unas horas al pueblo el día 13 retratan la versión oficial. Igual versión que dan los pies de fotos pues utilizan los periódicos del momento. Como se decidió contar los sucesos con los pie de fotos y no había fotografías reales sobre los hechos, se forzó la máquina y se adaptaron los pies de fotos a las fotografías que existían.
La fotografía de arriba es también otra de las más utilizadas para ilustrar los sucesos. De nuevo no coincide la realidad de la foto con lo que cuenta el pie de texto, convirtiéndose la primera en un pretexto que justifica el segundo. Una vez realizados los fusilamientos la madrugada del día 12 Rojas y los suyos se dirigieron a la Alameda. Rojas y su tropa se subieron a los camiones dejando a García Castrillón y su patrulla para que continuara la investigación. Ante la solicitud de este Rojas accedió a dejarle un puñado de guardias de asalto bajo el mando de un teniente, que por sorteo le correspondió al teniente Sancho Álvarez. Estos son los que aparecen en esta fotografías del día 13, cuando llegan los periodistas y fotógrafos a Casas Viejas. Los paisanos que se encuentran en la calle San Juan los observan con curiosidad y expectación, muy alejados del miedo, el pavor y el desasosiego con que vivieron los que fueron registrados un día antes.
De nuevo se contradicen realidad con pie de texto. Este habla de los acontecimientos del día 11 y la foto es del 13 cuando ya las fuerzas del orden han hecho el escarmiento. Aparece uno de los autobuses en los que llegaron a Casas Viejas, uno de los cuales se salió en la curva de los Badalejos y del que tendréis noticias en forma de un nuevo libro de Miguel Ángel Moreno. Al fondo de la foto, la pensión San Rafael, a la derecha un arco grande da paso a las caballerías de la fonda. En el primer plano dos grupos bien diferenciados, sin mezclarse. A la derecha los vecinos del pueblo curiosos y expectantes observan a la comitiva foránea formada por guardias de asalto, guardias civiles y periodistas, que se convierten en los elementos principales de la fotografía.
Evidentemente también es otro montaje, con toda probabilidad los periodistas le pidieron al guardia de asalto que se subiera al carro para ser fotografiado. Vimos antes como desde el cuartel la comitiva se dirigió al casarón de Seidedos, ahí se hace esta fotografía. Gelán aparece en el ángulo izquierdo de la foto y todo el entorno estaba lleno de fuerzas del orden y periodistas por un lado y por otro los curiosos vecinos que asistían al espectáculo. El guarda de asalto esta posando, no vigilando.




