Cuando Mari Ángeles Flor Cabeza desde Torrent me mandó una canción que se sabía de memoria, que se la había transmitido su madre nunca me podría imaginar que estaba ante el romance de Gerineldo y que eso me iba a posibilitar adentrarme y conocer el mundo de los romances de tradición oral en B-CV.
Una noche de agosto, en Bolonia, viendo al Brujo le conté a Santos, la enorme sensación que había causado en mí el romance de Gerineldo. Me dijo que su hijo Alejandro y Manolo Viciana habían hecho un trabajo para la Facultad sobre esto y que tenían muchos recopilados. Me puse en contacto con los dos y mi compañero Manolo me facilitó los romances que habían trabajado para el grupo de trabajo del IES en 2005. La verdad es que en la vida me esperaba que iba a disfrutar y aprender tanto (dos verbos que cada vez me gustan más). Ha sido descubrir un mundo que no esperaba, un universo tan rico, tan variado y tan edificante que sólo por estas cosas merece la pena escribir e investigar para este blog.
Durante la serie he ido llamando la atención sobre un conjunto de características comunes que presentan estos romances. Es el tiempo en este último post de la serie de sistematizarlas. En primer lugar, se trata de romances que al transmitirse oralmente, de generación en generación, lo han hecho de manera distinta, habiendo muchas versiones de ellos. Lo más normal es que encontrara el romance en internet (salvo en el caso He nacido en el pueblo de Ureca) pero la versión de B-CV no aparecía como tal en la red.
Se trata de relatos narrados en forma de poesía, por tanto a través de los versos se suele contar un hecho que esconde un mensaje y transmite unos valores. Por eso, para dividirlo en partes normalmente he utilizado la clásica división en introducción, nudo y desenlace. La temática y los valores que transmite son muy variados, pero hay nexo común. Como se ha transmitido a través de las mujeres fundamentalmente, todas las informantes del grupo eran mujeres, es el universo femenino el que predomina. Quitando tres excepciones, el resto están escritas y transmitida según la sensibilidad femenina. Ya se van los quintos, madre es la típica canción de quinto que transmite la pena por irse a la guerra, pero sobre todo la incertidumbre ante la madurez y el futuro que se avecina. ¿Dónde vas Alfonso XII, pobre de ti? Es la canción de corro que se ha ido transmitiendo que representa el gran éxito ideológico de Cánovas del Castillo para consolidar la Restauración borbónica. De tal forma que hay quien dice que si a nivel político el pacto del Pardo y el caciquismo cohesionaron ese sistema político español, esta canción lo hizo a nivel popular. La tercera excepción también pertenece a la política con letras minúsculas. Se trata de José Manuel llevaba y es la típica canción inspirada en el nacional patriotismo-sindicalismo y catolicismo de la inmediata postguerra.
Las otras quince se pueden englobar dentro del tema del amor, tan querido por las mujeres. Unas veces tiene un carácter transgresivo y rompedor, propio del mundo popular y muy alejado del poder oficial. A esta temática pertenecen diez romances. Todos tienen un final un tanto trágico y para nada feliz. En cinco se narran cuestiones políticamente no correctas como en Tamar, el tema del incesto, el tema de la infidelidad y las relaciones sexuales fuera del matrimonio en tres ocasiones (La bastarda y el segador, Galán que corteja a mujer casada y el cura enfermo) y el asesinato de una joven en el paseo de Austria. En otras cinco ocasiones también de final trágico se critica a la sociedad por no tratar adecuadamente a la mujer. Una veces es el novio quien abandona a la joven como en Lux Aeterna, otras veces es el padre de sus hijos como He nacido en Ureca, o el marido en la Malcasada o la familia de este en Casada en lejanas tierras. En estos diez casos el final siempre es trágico o termina con el imprevisto del embarazo y un nuevo miembro familiar (En Tamar, en la Bastarda y el segador o en el cura enfermo) o de forma trágica y violenta como en el paseo de Austria, Lux Aeterna, Casada en lejanas tierras o la Malcasada. O la mujer termina deshauciada y despreciada como ocurre en Galán que corteja a la mujer casada, He nacido en Ureca, la monja a la fuerza, la Malcasada y casada en lejanas tierras.
Hay otros cinco romances que se centran en el amor, pero desde un punto de vista más romántico y plancetero, por eso el final es feliz y de comer perdices. A veces es el amor fraternal, paternal o marital el que tras diversos equivocos y desencuentros el relato gira a final de cuento feliz como es el caso de las tres cautivas, las señas del esposo, la doncella guerrera o la hermana cautiva. Y en otras dos ocasiones el romance se centra en el beso de los amantes como pasa en la jardinera o un beso de amor.
La inmensa mayoría de los romances tienen un origen muy antiguo, alguno bíblico, otros medievales y otros del Renacimiento y siempre, casi milagrosamente, gracias a la tradición oral han llegado hasta la generación de nuestras madres. Es curioso que estamos viviendo la etapa de la historia donde más medios tecnológicos tenemos para preservar, mantener y transmitir… nuestro patrimonio. Sin embargo, gracias a la homogeneización y globalización que impone esa revolución tecnológica añadido a la apatía, al desdén y la indiferencia hacia lo que no conocemos esta literatura oral está en franco peligro de desaparición. Contribuir a que no pase y solicitar que enviéis más romances que conozcáis es lo mejor que me ha podido pasar al realizar esta serie. Por eso mi eterna gratitud a Marí Ángeles Flor Cabeza que me envió Gerineldo, el origen y la excusa de esta serie. También a Alejandro Pérez, Manolo Viciana y todo el grupo de trabajo sobre el tema del IES Casas Viejas, en el 2005. Salud.
