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| Foto Mintz. El corchero Cristóbal Delgado Ruiz con su herramienta principal. Su hacha. Se distinguen perfectamente las distintas partes de ella. |
El hacha es la herramienta más importante de los corcheros. Ha tenido muy pocas innovaciones técnicas desde que empezaron a utilizarse a principio del siglo XX. Es la prolongación del brazo del corchero. El buen hachero sabe cuando ha llegado al tronco y mide milemétricamente para no hacerle daño, evitando producir daño en la capa madre (los temidos santos) y los hachazos o incisión profunda.
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| Foto Mintz. «Chaquetones» y el «gato» hacen palanca con la paletilla |
Se compone de dos partes; la hoja o cabeza de acero y el mango o cabo, ligeramente curvado que esta tallado en uno de sus extremos para hacer de palanca a la hora de extraer las planchas y el otro engrosado (moño) para que encaje en el ojo en la cabeza en forma de cono. La cabeza de acero tiene a su vez cuatro partes el pecho, el cuello, el ojo y los gavilanes. En el mundo se produce corcho en el ámbito mediterráneo. Portugal ocupa el primer lugar con el 50% de la producción mundial, le sigue España con el 23%, los países del norte de África el 33%, e Italia y Francia el 11%. Cada zona tiene su hacha característica que se adapta al tipo de alcornoques y orografía dominante en la zona. El hacha del sur de Andalucía es ligera y sumamente afilada; la marroquí se parece bastante a la catalana – o a las hachas catalanas- con el acero del lado opuesto a la boca, dispuesto como martillo para ayudar a despegar la plancha. Las catalanas son las más pequeñas de todas. No tiene gavilanes. Este tipo de hacha también se utiliza en Italia y Francia. El hacha portuguesa tiene cobertura para hacer de palanca. La extremeña se parece mucho a la portuguesa y a la andaluza. Dentro de Andalucía el hacha de Sierra Morena es totalmente distinta a la de sierras de Cádiz y Málaga, la nuestra, donde destacaron y destacan, como veremos, una familia artesana casaviejeña.
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| Hacha catalana |
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| Hachas portuguesa y extremeñas |
El descorche se realiza cuando se golpea con el pecho del hacha sobre el corcho. Primero se “echan los hilos” o cortes verticales y la “tajarrio” o cortes horizontales al tronco. Si el alcornoque es grande y hay que subirse se escalonea o se utiliza, recientemente, la escalera. Cuando el árbol es de difícil pela se le denomina chumbo y si es de grandes dimensiones toro, ante los cuales los corcheros bromean haciendo mugíos.
El bisel del mango sirve para separar las planchas del árbol y para despegar las garras y zapatas de la cepa. A este bisel se le denomina en esta zona paletilla. Suele ser esta paletilla de una madera fresca -naranjo, fresno, etc.-, cuyas dimensiones dependen del tamaño del brazo de cada corchero, por eso el hacha es algo muy personal. Estas no las aporta el propietario sino que son de los mismos trabajadores, que la mima y la cuida. Generalmente fueron regaladas cuando ellos fueron novicios y es muy normal que fuera un tío o un miembro de la familia quien lo hiciera. A lo largo de la temporada se utilizaran varias paletillas. Las corchas más altas son despegadas con la hurda, o vara acabada igualmente en cuña y que tiene la misma función que la paletilla. Los gavilanes se emplean para tirar de las planchas y también al introducirlos en los cortes y girar el hacha facilita el arranque de las planchas.
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| Foto Mintz. Extrayendo una plancha con la paletilla |
Los corcheros son unos especialistas muy cualificados que tienen que conocer su oficio, donde hay que compatibilizar la maña y la habilidad necesaria con la fuerza. Hay quien los ha comparado con los estibadores, por el mantenimiento de sus tradiciones y formas de organización del trabajo.
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| Foto Mintz. Pedro Montes de Oca desnudando un alcornoque |