Foto Mintz
La entrada anterior de la serie nos centramos en el documento de Mintz donde recoge sus contactos en el pueblo la mañana del 24 de diciembre de 1965. Como recibió a José Márquez, el sobrino de P, anotó la vuelta por navidad de  emigrantes y estudiantes, y como charló con estos sobre Franco. En esta segunda entrega nos detendremos en la sesión vespertina. Por la tarde fue a Alcalá de los Gazules.

Así lo cuenta: «Esta tarde dos carniceros del pueblo y un tercero que es carnicero que vende al por mayor de Alcalá vinieron a por mí. Yo estaba arriba echando la siesta. Después los ví en la calle  y me propusieron que nos dirigiéramos a Alcalá. Le pregunté a P que me dijo que la carretera era muy mala. Estaba oscureciendo y no me gustó la idea, pero el carnicero insistió en que era un buen camino y ambos sugirieron que yo estaba un poco asustado. Fui, sabiendo que era un tonto, pero con la esperanza de que valdría la pena el viaje. El camino era mucho peor de lo que imaginaba. Raspó la parte inferior del coche. En Alcalá conocí a un cantinero, mejor dicho uno de una familia que posee 3 bares, que cantó partes de una canción de Casas Viejas y acordamos regresar el domingo a las 7 para escuchar  a una persona que conozca toda la canción. No le gustó la idea y dijo que la canción estaba prohibida, pero el mayorista dijo que estaba diciendo tonterías. El cantinita  parece ser talentoso, ingenioso y artístico. muy entretenido. Sacó un disco de grabación de 78 rpm de flamenco y lo colocó en una máquina antigua que tuvo que trabajara mano. El camarero era muy distinto de los demás, artístico es la palabra. Los carniceros no me cayeron bien . Uno,  el criador de pollos, después de llevarme hasta allí, se quedó allí con su familia. él solo quería un viaje para él y su amigos, aparte de eso, ellos son nada más que brutos».

Foto Mintz


Es curiosa la empatía y la mimetización de este antropólogo, pues en menos de un año de estancia en el pueblo ya imita una práctica tan buena de los lugareños como es la siesta. Los tres carniceros que viven cerca de su casa van a buscarlo, pero no los recibe porque está durmiendo, luego los ve en la calle y le proponen que los lleve en su coche a Alcala. Atención al dato, le pregunta a P sobre la carretera y este le aconseja que no vaya pues está en muy mal estado. No obstante, la insistencia de los carniceros vencen las reticencias de Jerome y los lleva. Allí van al bar de Pizarro, “cuya familia tiene tres bares”. Paco Pizarro le canta parte de una copla de carnaval sobre los sucesos de Casas Viejas. Le propone volver dos días después para grabarla, pero Paco no accede porque argumenta que la copla está prohibida. De nuevo la repression franquista se refleja en el contexto. Paco Pizarro cambia de conversación y piensa que como americano que es a Mintz le gustara el flamenco y por eso le pone un disco de este tipo de cante. Sobre Paco Pizarro, escribe Mintz:»El camarero era muy distinto de los demás, artístico es la palabra».  Curiosamente unos veinte años después de esto, Paco Pizarro cogió el petate y se fue a Miami, EEUU con su sobrino Alejandro Sanz.
Bar Pizarro



Mintz termina expresando su decepción y amargura cuando ha comprobado que lo que quería Perea, que tenia una carnicería donde ahora está la zapatería Ruiz, era que lo llevara a él y su familia a Alcalá de los Gazules. Los obstáculos y las dificultades que tuvo que superar Mintz en su tarea investigadora fueron muchos. El lenguaje, el clima de represión, la incomprensión de la gente, el miedo, la apatía… e incluso el intento de algunos de aprovecharse del catedrático americano. Un Americano muy alto, que no sabía hablar bien el castellano y que no se sabía muy bien que hacía en esta tierra. Pero contrasta esta actitud con la de “P”, que va a su casa por la mañana y que por la tarde le aconseja que no vaya a Alcalá. El enigmático “P” (que refleja el contexto en el que se mueve el investigador) ya habrán supuesto los lectores que se trata de Pepe Pareja. Dice Mintz sobre él en “Los anarquistas de Casas Viejas: «Mi principal guía y profesor en las maneras del “campo y del anarquismo rural era José Rodríguez Quirós, conocido por el apodo de Pepe Pareja. Aunque nos hicimos amigos íntimos, él no queria contarme su propia participación en el levantamiento”. En resumen, el escrito recoge las dificultades con las que se va a encontrar Mintz, pero como gracias a su persistencia empática y a la ayuda de los campesinos, sobre todo, de Pepe Pareja, consigue hacer la mayor investigación que se ha hecho sobre la historia de este pueblo.
Foto Mintz
Sobre todo ello tendremos ocasión de profundizar (y de disfrutar en mi caso) cuando abordemos otras reflexiones de este antropólogo americano de nombre Jerome R. Mintz, que hasta hace muy poco era escasamente conocido en este pueblo.
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