Para Sergio del Molino es fundamental la década de los sesenta, El gran trauma, para entender las relaciones actuales de las dos Españas; la rural y la urbana. Mantiene que hay mucho mito a desmontar sobre la primera creado por la segunda y que han sido los hijos de los que protagonizaron el éxodo rural, de los que provenían del campo, los que se han hecho los dueños del cotarro.
Así lo cuenta:”… Algo sucedió en las décadas de 1980 y 1990. Una especie de orgullo inédito hasta entonces. El barrio periférico sustituye al pueblo como fuente de identidad, pero el verdadero desplazamiento es conceptual. Es el que va de la vergüenza a la vindicación. Se supera el pecado original. Hay algo que tienen en común los heavis que homenajean a Tierno Galván, las letras de Obús y los protagonistas de El día del Watusi y que comparten con el Pijoaparte de Marsé: la altivez. No se esconden ni reniegan. Con ese cambio dejaron libre el camino para la recreación del mito. Se habían llevado la España vacía a la ciudad, habían crecido en ella, con un sentido del clan y de la tradición que no servía en las calles de los nuevos barrios, pero que seguía vivo en las relaciones familiares y en todos los sobreentendidos. En esos años, los hijos del éxodo rompieron con la inercia de la vergüenza y, de una forma aún muy intuitiva y torpe (incluso agresiva) se apropiaron de las ciudades que sus padres jamás quisieron conquistar.
Lo bonito de verdad viene después. La recreación consciente y sofisticada de la mitología de la España vacía. La construcción de identidades originales desde la ciudad con una mirada a los mitos heredados, que se reconstruyen y se reinventan con una libertad enorme. Es el estadio último de la descomposición de un país, una forma sutil y casi invisible de levantar una patria imaginaria. Todas las patrias lo son, pero se imaginan sobre batallas, reyes y revoluciones. Esta nueva patria se levanta, en cambio, sobre silencios, carraspeos y álbumes de familia. Más que una patria es un aire. Y creo que es lo más parecido a un patriotismo eficaz (y no militarista de estandarte y berrido) que ha vivido España en siglos”.
Algo parecido aunque con matices ha ocurrido en Benalup-Casas Viejas. En el sociograma del pueblo podemos contemplar tres sectores. Por un lado los que resistieron El gran trauma y se quedaron aquí, los que no fueron lo suficientemente valientes para ser migrantes en los años sesenta o que las circunstancias le posibilitaron no tener que marcharse. Nadie emigra totalmente voluntario, además de las causas económicas más visibles, las políticas también influyen aunque se visualicen menos. Siguieron ocupando el centro histórico, y aunque se extendían en todos los sectores económicos, tuvieron especial incidencia en el sector servicios, son los funcionarios y los comerciantes de toda la vida. Constituyen la élite social y política del segundo franquismo.
En 1970 Benalup de Sidonia que ha sufrido la sangría demográfica de la emigración de los años sesenta supera escasamente los tres mil habitantes, en el 2012 llega a los 7200. Es decir, más que duplica la población. En cuarenta años obtiene más población que en toda la historia anterior. El saneamiento que produjo El gran trauma más las Lomas y la construcción explican este boom demográfico, que tuvo su punto álgido en la segunda mitad de los setenta y que continua hasta el 2012. Se ubican en el ensanche, en la mesa en torno a la barriada de la Diputación, del Matadero, Plaza Gutiérrez Mellado… y se hacen con el control social, económico y político del pueblo desplazando a un segundo lugar, eso sí a regañadientes y de forma traumática, a los que no habían emigrado y se habían parapetado en el centro histórico. La mayoría vienen de fuera y pronto establecen lazos duraderos con este pueblo.
Hay un tercer sector menos visible e importante. Se trata de los hijos que emigraron en los sesenta y la generación más preparada de la historia de este pueblo que se ha visto forzada a emigrar. Son valientes y altivos como sus padres y madres que emigraron. No renuncian a sus raíces y al verse posibilitados por lo que han supuesto los avances de las redes sociales están interviniendo cada vez más en la vida de un pueblo que siguen considerando como propio. En el proceso de recuperación histórica han tenido un papel fundamental, central, básico… algún día habrá que estudiarlo en profundidad. Son los que menos miedo tienen de hablar del pasado, los que están menos influidos por prejuicios y consideraciones sociales, los que menos ataduras y compromisos tienen que soportar. Aunque están muy lejos y han montado una vida fuera su presencia es relevante y creo que con el tiempo lo será más. Son los hijos de la tierra que no viven aquí, pero que son de aquí. Valientes y altivos.
Benalup-Casas Viejas surgió como una mezcolanza de propietarios, comerciantes y jornaleros asidonenses y sopacas provenientes fundamentalmente del Valle del Genal. Los conflictos entre residentes y foráneos han sido menores en este pueblo porque aquí nunca ha habido ocho apellidos benalupenses. Un pueblo de idas y venidas, de carretera y manta, de sopacas, migrantes, humildes, jornaleros, albañiles, zapateros, molineros, hortelanos… que siempre han tenido claro que aquí “cabemos todos o no cabe ni Dios”. Un pueblo en el que los mitos peyorativos del mundo rural le han afectado de forma especial por esa dependencia económica y política con la que se creó. Un pueblo al que la mentalidad urbana no ha respetado como debiera pues le ha asignado una serie de tópicos falsos que fomentaban el fatalismo, el conformismo y el INFOCA (Instituto de Fomento del Catetismo) perjudicando al mundo rural y beneficiándose de ellos, ya que de esta forma era fácil apropiarse de sus recursos.
Me parece que el libro de Sergio del Molino La España vacía. Un viaje por un país que nunca existió nos ha servido para reflexionar sobre nuestra realidad, sobre nuestra geografía y nuestra historia, en definitiva para conocernos mejor. Como dice Antonio Muñoz Molina se trata de un libro del que todavía tenemos mucho que aprender. Y termino concluyendo; Benalup-Casas Viejas es un pueblo que…. (paso palabra)


