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| Choza en el Tajo de la Sima. Escenario para la película Casas Viejas de López del Río. 1981 |
Después del mito de la España negra y criminal asociado al mundo rural le toca el turno a la España pobre, al que también Sergio del Molino dedica sus esfuerzos a desmontarlo, proceso por el cual nos ayuda a comprender mucho de lo que ha ocurrido y está ocurriendo en la España rural. Como veremos Del Molino toma la región extremeña de las Hurdes para ejemplificar ese mito. Muy bien podría haber utilizado también Casas Viejas.
En el Diario La opinión de Málaga en Noviembre de 2010 José Antonio Sau escribía: “Tres imágenes planean sobre el imaginario colectivo de los andaluces: un tren cargado de emigrantes llega a una remota estación de Alemania; unas alpargatas de esparto cuelgan de un perchero en Casas Viejas, y la figura imponente de un caballo se recorta en el horizonte. Sobre el equino, un señorito. Postales como éstas han conformado, desde hace más de dos siglos, el estereotipo de lo andaluz…” González de Molina rechaza la idea de la pobreza andaluza como algo inherente a su ser. «La idea de un atraso secular, de una especie de patología asociada al ser andaluz, en la que la estructura del latifundio jugaría un papel esencial, no es cierta», indica. «Teníamos unas desventajas de carácter climático que impedían practicar una agricultura como la que había en el norte de Europa, donde llueve más. Al vencer aquellos cuellos de botella que impedían su progreso -escasez de agua y abono- la agricultura andaluza no tiene diferencias con las del resto de Europa», concluye González de Molina.
Sobre el mito de la pobreza escribe Sergio del Molino: (En Diciembre de 1933 se estrenó en un pase privado la película de Luis Buñuel sobre las Hurdes Tierra sin pan). La crítica cinematográfica, incluso la más apegada a la hagiografía, reconoce hoy que esa cinta sólo tiene de documental el nombre. Con más o menos elegancia y más o menos retruécanos, los estudiosos coinciden hoy en considerar la película como una obra de ficción, que paradójicamente, dice la verdad… Se buscaba una reacción emocional inmediata y radical, de la misma forma que las oenegés buscaban socios con primeros planos de niños africanos cuya muerte se anunciaba inminente. Y, al igual que en muchos de estos anuncios, donde las imágenes mostradas rara vez se correspondían con el lugar y el tiempo al que decían corresponder, en Tierra sin pan no muere nadie. Ni siquiera el asno. Tal vez la cabra despeñada, que no se despeñó sola. O los gallos de la fiesta de La Alberca. Sabemos, sin embargo, que el bebé transportado de un pueblo a otro para su funeral no estaba muerto. Que la niña de quien se dice que falleció poco después del rodaje vivió una vida larga, hasta 1996 Que los temblores parecidos al baile de San vito de aquel hombre eran una escenificación para la cámara. Sabemos, también, que las localizaciones están sesgadas, que Buñuel escogió deliberadamente las alquerías más remotas y miserables… De hecho, sabemos que Buñuel tuvo que desplazar su equipo a lo más profundo de Las Hurdes Altas para encontrar escenas de miseria dignas de su documental…”
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| Las Hurdes. Tierra sin pan. De Luis Buñuel |
Esas licencias que permite la ficción para reflejar la realidad que se quiere también tuvieron su precedente en los sucesos de Casas Viejas. A los periodistas la fuerza del orden no los dejó entrar el día 12, lo hicieron el día 13 cuando la situación estaba totalmente dominada. No obstante, se escenificaron registros, detenciones, tiroteos o rondas de vigilancia para sostener la versión del enfrentamiento armado entre revolucionarios y fuerzas del orden. El hecho de que no hubiera fotógrafos en ese momento no le iba a impedir a ellos fotografiar lo que a ellos le contaron que sucedió.
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| El Grito del Sur. Basilio Martín Patino |
Muchos más tarde, en la década de los noventa Basilio Martín Patino hizo igual. Como no había testimonio fílmico, ni fotográfico de los hechos se inventó la existencia de sendos cámaras, inglés y ruso, que curiosa (y falsamente) estaban l 11 de enero en Casas Viejas. Con una apariencia documental mezcla fotos de los hechos, testimonios de los testigos e historiadores, con los falsos documentales ruso e inglés. Incluso las escenas no se rodaron en Casas Viejas, sino que lo hicieron en Cazalla de la Sierra. Aunque Martín Patino nunca negó la falsedad de los documentales, todavía hay gente que pregunta por ambos y menudean las fotos falsas sobre ellos en internet. El que suscribe recuerda en 1993 una discusión subida de tono en el bar de Carballido entre Martín Patino y el concejal de cultura José Luis Pérez, Santo. El primero intentaba explicar que el lenguaje cinematográfico le permitía contar la verdad con recursos falsos, el segundo no entendía que se rodaran las escenas en la plaza del pueblo del anís, cuando en Benalup estaba la Alameda, lugar donde verdaderamente ocurrieron parte de los hechos, considerándolo un engaño al público y a su pueblo. Otro enfrentamiento entre la concepción urbana y rural de la realidad.



