«Referente a la forma de divertirse la juventud en aquella
época, mis recuerdos me llevan a los años 1955-56, yo trabajaba en el Torno
como dependiente en un comercio y estaba allí interno. Volvía a Benalup cada 3
o 4 meses a ver a mi familia durante dos o tres días y regresaba a mi trabajo.
Recuerdo que junto con mi compañero de trabajo y gran amigo Adolfo (él era de
Cantabria) y otros amigos y conocidos de allí, organizábamos un baile los
domingos, siempre en casa de alguno. El barbero que tocaba el acordeón y con el
que tenía un taller de bicicletas que tocaba la batería. Les pagábamos cien
pesetas. Reuníamos el dinero entre todos los hombres, pagando cada uno una
pequeña cantidad. Las mujeres tenían la entrada libre. Con la colecta pagábamos
los músicos y las bebidas, anís para las mujeres y vino para los hombres y así
nos pasábamos las noches de los domingos.
invitábamos a las chicas y otros que llevaban a sus novias o hermanas. La
verdad es que lo pasábamos muy bien y dentro de los límites de la honestidad
que marcaba la época y como muchos de los que acudían eran familiares más o
menos cercanos nunca hubo problema alguno, hasta que el cura de la Barca de la
Florida que decía misa los domingos en el Torno se enteró y lanzó una
reprimenda a las chicas durante el sermón, las cuales tuvieron que dejar de
acudir al baile y así se acabó la fiesta»
Aunque parezca mentira las discotecas llevan más de
cincuenta años entre nosotros. Mucho han cambiado aquellos primero guateques de
los años sesenta a los espectáculos con gogos masculinos y femeninos que se
realizan en las más modernas discotecas. Por eso en dos entradas voy a hablar
sobre este mundo en Benalup. Casas Viejas. Las discotecas aparecen en Alemania
a finales de los cincuenta.
Dice la Wikipedia: “La primera sala de baile que se
convirtió en discoteca fue la Scotch-Club en la ciudad alemana de Aquisgrán,
cuando el 19 de octubre de 1959 la banda que normalmente tocaba allí no estaba
disponible, teniendo que usarse un tocadiscos con una grabación de ellos.[cita
requerida] Klaus Quirini asumió esta metodología del tocadiscos y así se hizo
popular rápidamente fuera de la ciudad. El nombre de disc jockey había sido
acuñado por Walter Winchell en 1935. A finales de los 60 los soldados
emplazados en la Alemania Occidental llevaron a casa el formato discoteca. La
versión estadounidense de la discoteca comenzó a hacerse popular, y con estos
clubes, la demanda de nuevos pasos de baile se disparó”.
una sala de baile y una discoteca radica fundamentalmente en que la segunda no
hay orquesta, sino música disco, donde el protagonismo del disjokey es
fundamental. Desde EEUU llegaron
las discotecas a España, en los años sesenta. En los pueblos tardó más tiempo
en generalizarse, pero debido a las especiales circunstancias de Benalup, un
pueblo de interior pero con características sociológicas parecidas a los de la costa
empezó muy pronto. En los años sesenta empezó el Gomgón, cuyo líder era “Pinchahigos”,
después en 1972 se abrió la Cueva, liderada por los hermanos Sánchez Moya, Paco
y Cristo, luego en los ochenta aparece la Júpiter, con Andrés González, como
gerente. Los noventa fueron para la Samoa. Ahora está la Scandalo y copas Dubai
que ha vuelto a la Cueva.
ayudar de lo que escribió Santo en el pregón sobre el 25 aniversario de la
Cueva, en un escrito que me ha mandado Miguel Angel Moreno sobre la Júpiter y
en un post sobre Benalup vive la marcha para la Samoa.
José Luis Pérez Ruiz, Santo: “ Pero llegó al pueblo el Coca-Cola y la Casera,
Elvis y Paul Anka, el vino embotellado y la ginebra de marca, el rock y el pop,
el whisky y el vodka, los Beatles y las Yenka, el Dúo Dinámico y Raphael…
tienda de Isabelita Estudillo y mientras La Cueva se convertía en el primer
salón de juegos de Benalup con sus futbolines y billares, los jóvenes
necesitábamos bailar como veíamos en las revistas e incluso en los primeros
televisores. Y sólo había dos maneras: una, que hubiera fiesta en alguna de las
casas pudientes en las que generalmente se buscaba novio para la chica
casadera; la otra, montarla por nuestra cuenta, es decir, reunir dinero, buscar
una casa prestada, comprar las bebidas, cargar con el tocadiscos de pilas y con
los discos singles que te cortaban el punto porque los tenías que cambiar
continuamente. En estos guateques destacaban dos grupos principales en aquella
época: los estudiantes que nos juntábamos en verano y vacaciones que
conseguimos, después de celebrarlos en varias azoteas, la fábrica de la luz
anbandonada donde paradójicamente lo hacíamos a la luz de las velas y
jugándonos la vida sobre un techo de madera con enormes agujeros tras la
retirada de las máquinas. El otro grupo lo formaban trabajadores y otros
jóvenes que estaban aquí todo el año, que tenían dos habitaciones separadas por
un tabique que, ni cortos ni perezosos, cuando organizaban un guateque – al ser
varios de ellos albañiles- tiraban el tabique que levantaban y enlucían al
terminar la fiesta. Todos estos problemas empezaron a solucionarse al inicio de
los sesenta cuando junto al bar Patarra, entonces de Manolo Flor, se abrió la
primera discoteca de Benalup: El Gomgón. Era un local longitudinal con un largo
pasillo que dejaba a su lado una serie de departamentos a media pared modelo
granja porcina. A poco más de la mitad, a la izquierda, estaba la cabina del
disjockey que efectivamente era la imitación en madera de una cabina de Land
Rover conducida por Diego Pinchahigo, transmutado por mor del modernismo en
pinchadiscos. Al fondo quedaba la pista y frente al disjockey había una entrada
a la habitación que servía de barra de manera que, como ya existían los
long-plays, el mismo pinchadiscos se desplazaba a atender la barra. En fin,
algo cutre, pero ya teníamos discoteca. Con estos antecedentes, llegamos al año
72, después de una remodelación, adaptación y acondicionamiento se abrió al
público la discoteca la Cueva: “algo natural y distinto”, como recuerda su
eslogan con toda veracidad ya que ni entonces, ni aún hoy, podemos encontrar en
toda la provincia un lugar tan original ni tan ideal para esa actividad. El
primer disjockey de La Cueva fue Peĺe y en la barra Paco, y por allí andaba
Cristo, que todavía era un chiquillo. Por la barra y los discos fueron
desfilando sucesivamente Picha Larga, Nicolás el Lobo, Ricardo Manzanita, el
Pollo, el Tomate, Baltasar, Legupín, Vikima, el Mino… etc. Sin embargo, al
principio, de los jóvenes que acudían a La Cueva una inmensa mayoría eran
varones, sólo algunas jóvenes estudiantes o chavalas que trabajaban en Cádiz y
venían los fines de semana eran el blanco del lanzamiento de tejos, a distancia
casi siempre, de los aprendices de sátiros pobladores de la barra que vacilamos
de tomar cuba libre y fumábamos los cinco chesterfields sueltos que habíamos
comprando en lo de Antoñita, a tal efecto. Los años siguientes, hasta mediados
de los ochenta, fueron los años más gloriosos de la Cueva. Cada vez acudía más
gente del pueblo y de la comarca, especialmente de Alcalá, Medina, Las Lomas y
Veje3r, lo cual, aparte de crear un gran ambiente, fue un factor decisivo por
la mezcla de razas comarcal al fomentarse numerosos noviazgos que se conocían
en La Cueva y luego, al casarse, normalmente se asentaban en Benalup»


