El fin de un ciclo se acerca. El acuerdo sobre la Segregación es total, el problema es el de siempre, el término, que ni una ni otra parte pueden llegar a un consenso. Será, por tanto, Diputación quien haga una propuesta, que será vista con satisfacción en Medina y con sentimiento agridulce en Benalup.
Las dos fotos son muy significativas. En una los dos hombres de la Segregación sellan el acuerdo. La segunda es una escena cotidiana de la vida de 1989, aparece la antigua plaza del Ayuntamiento, más conocida en el pueblo como la Plaza El Pijo, la plaza más remodelada del pueblo.
Se está cerrando el círculo de un proceso que empezó en 1821. En Benalup se intuye que los vientos no son favorables para las aspiraciones del término municipal que considera natural y justo. Por ello arrecian las manifestaciones, caceloradas y mítines. La vía popular por un lado, la política por otro. Y ante la imposibilidad de reconciliar las dos posturas (la benalupense y la asidonense), Diputación propone 5950 hectáreas. Tablas con sabor dulce para Medina y tablas con sabor agridulce para Benalup. Pero ya hemos dicho otras veces que los benalupenses son invencibles, porque no se rinden.
El tercer piso se le dedica a la juventud. Con una natalidad más alta que la media y sobre todo con un saldo migratorio positivo superior al entorno Benalup lleva creciendo demográficamente desde 1975 por lo que la tasa de rejuvenecimiento es superior a la provincial. Benalup se caracteriza en esos momento porque es un pueblo joven. Y como dice el refrán la juventud es un divino tesoro.
La contraportada se le dedica a una serie de acontecimientos. El carnaval el primer lugar, el cual mando dos agrupaciones al teatro de Andalucía en Cádiz y la comparsa Casas Viejas canta el famoso pasodoble que termina pidiendo voz en grito la Independencia. Antonio Burgos escribe un artículo sobre un mitin de Carmen Romero en Benalup, se forma la asociación de mujeres Adelfas y mueren dos hombres que habían sido muy importantes para la historia de este pueblo. Antonio Vela Barca y José Ramón Mora-Figueroa.
Se ha querido resaltar de 1989 los últimos pasos hacia la consecución de la Independencia y el carácter juvenil de la población benalupense, carácter que va a explicar muchos acontecimientos posteriores y que va a ser clave en los años siguientes.




