Tengo para mí que la política la haces o te la hacen. En plena restauración, antes que a Sagasta se le ocurriera restaurar el sufragio universal y el caciquismo tuviera que dar el callo se imponía el sufragio censitario. Sólo votaban unos pocos privilegiados. En el BOP de 26 de mayo de 1883 aparecen los electores que participaron en las elecciones de 20 de mayo de 1883.
Estos son los que tenían su domicilio en Casas Viejas:
Tomás Legupín Gómez
Rafael Mateos García
Francisco Salvador
Cristóbal Estudillo Benítez
Agustín Gutiérrez Fernández
Juan Vela López
Nicolás Hidalgo Moreno
Juan Campos Montero
José Barberán Morales
Ramón Moreno Nuñez
Manuel Salvador Utrera
Cristóbal Torres, Sierra
Francisco Vela López
Cayetano Cabañas
Francisco García Vela
Francisco Suárez, Sierra
Juan González Díaz, Sierra
Votaron solamente 298 personas de los once mil habitantes que tenía Medina, apróximadamente un 3%. En Casas Viejas de los aproximadamente 1200 habitantes que había en esta fecha solo tienen derecho a votar 17 personas, un 1%, aquellas que pagan a Hacienda la cantidad que estipula la ley para ello. Es decir, estamos ante un sufragio restringido o censitario que sólo permite votar a los propietarios de tierras. Unos propietarios que se habían hecho con las tierras en el proceso de subastas y sorteos de la desamortización con la que nace el pueblo y que recordemos que tenía como un objetivo político claro fijar a los que adquirían las tierras al liberalismo. Tras el intento fallido del sexenio democrático la ley de 1878, restableció el sufragio restringido limitado a un 5 por ciento aproximadamente de la población, aunque en zonas rurales y pobres ese porcentaje bajaba.
Nos podemos plantear como un sistema democrático puede justificar que sólo voten unos pocos y que sean los que tienen el poder económico. Pues como las meigas argumentos haylos. Como escribe Elisa Galán Felipe: “ El principio que sustentaba y justificaba el sufragio censitario era la consideración de la propiedad como base de “capacidad” electoral. El liberalismo empleó el discurso de la “capacidad” para sortear el principio democrático por el cual el sufragio era concebido como derecho universal y, por tanto, inherente a todos los hombres, concibiendo, por el contrario, el sufragio como una “función” que debía ser ejercida solo por aquellos que tenían la “capacidad” para ello. La “capacidad”, para la mentalidad burguesa, se manifestaba en la riqueza porque -tal y como dijo la Comisión progresista encargada de redactar la Ley Electoral del 20 de julio de 1837–“la propiedad, cuando es patrimonial, supone una educación respectivamente más esmerada, y cuando es adquirida por la industria propia, prueba una inteligencia más que común”. Desde la óptica censitaria, la propiedad era garantía “del saber, del interés y de la independencia se retomaba la tradición isabelina del sufragio censitario con la ley electoral de 1878, que tuvo como referente la isabelina de 1865”
De la lista de propietarios me llama la atención varias cuestiones. No sólo tienen la propiedad de la tierra, los jornaleros sólo tienen sus manos, sino que también poseen las pocas viviendas urbanas que existen en Casas Viejas, mientras que los jornaleros viven en chozas. Además proceden mayoritariamente de Medina Sidonia donde tienen la vivienda principal y son los que poseen el poder político en el pueblo actuando de alcalde pedáneos como es el caso de la familia Vela, Agustín Gutiérrez o Nicolás Hidalgo. El 10 de febrero de 1877 se celebraron las elecciones municipales. El alcalde resultante, según se puede leer en un acta capitular del 3 del 3 de 1877 nombró a los alcaldes de Barrio del Municipio de Medina Sidonia:«D. Miguel Corbacho Aparicio, para el de Santa Catalina, D. Manuel Muñoz Montalvo para el barrio Alto. Don Manuel Marente Fuentes para el del Cuerpo de la Ciudad. Don Joaquín Candón Mesa para el de Santiago. Don Francisco Ruiz González para el de San Sebastián y Don Francisco Vela López y don Dionisio Villalba González, para el de Casas Viejas»
Se demuestra así que el poder político y económico son las dos caras de una misma moneda. En este contexto se entiende que entre los jornaleros se vaya extendiendo una ideología que quiere solucionar el problema del poder eliminándolo y sustituyéndolo por la libertad, hablo claro está del anarquismo que se extenderá a principio de siglo como la pólvora por esta zona.
Sobre el sufragio o el voto hay planteada una gran polémica en la actualidad. Hay quien plantea que el voto es inútil porque el poder no se decide en las urnas, están los que piensan que deberían adelantarse a los 16 años (los independentistas catalanes consciente de que la juventud catalana se adscribe mayoritariamente a su causa), los que creen que sólo deberían votar los que tengan determinados estudios y un amplio abanico de posibilidades más. Me apetece cerrar este post pidiendo datos que el lector tenga sobre la lista de esos 17 privilegiados que podían hacer política en 1883 y con dos frases de Churchill. La primera «la democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado» y la segunda: «Un político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones»


