Traigo hoy a esta sección del blog una notificación aparecida en el BOP de 8 de enero de 1877. El anuncio de los cinco colegios electorales en los que se divide el distrito electoral de Medina Sidonia nos va a servir para profundizar en el estado lamentable de los equipamientos e infraestructuras en el último tercio del siglo XIX en Casas Viejas.

Dice así: “El Ayuntamiento de la misma, teniendo presente lo dispuesto por el Sr Gobernador civil de esta provincia… ha acordado en sesión de 30 del anterior, declarar su término municipal un solo distrito, y este en cinco barrios e igual número de Colegios electorales, que se denominan.

El 1º Ayuntamiento, cuya mesa electoral se establecerá en el piso bajo de sus Casas Consistoriales
El 2º Pósito, cuyo Colegio se instalará en la plata baja del referido establecimiento.
El 3º Victoria baja, que se establecerá en la planta baja del Exconvento de la Victoria
El 4º Victoria alta, que asímismo se situará en el local de la Escuela de la Calle Marín, nº 2
Y el 5º Casas Viejas, se situará, en la Choza de costumbre de la referida aldea.
Medina Sidonia a 2 de enero de 1877. Pedro Macanaz. José de la Vega Secretario».



El dato es muy significativo de los equipamientos que poseía Casas Viejas en aquella época. En Medina los colegios se sitúan en edificios adecuados, en el propio ayuntamiento, en el depósito de cereal de carácter municipal, en un exconvento o en una escuelas. En Casas Viejas, sin embargo, se hace: “en la choza de costumbre”, ya que no había lugar más adecuado para ello. En todo el campo español los equipamientos urbanos eran escasos y amplias las condiciones de miseria, pero estos se radicalizaban en las zonas rurales marginales y aisladas como era el caso de Casas Viejas.



De ese mismo año de 1877 es una carta al director del periódico el Siglo Futuro que es muy significativa del estado de las comunicaciones en Casas Viejas.
“De Casas Viejas nos escriben lo siguiente:
“Señor director de EL SIGLO FUTURO”
Muy señor mío y de toda mi consideración: El 1º del actual recibí cuatro números de su apreciable periódico y hasta hoy 13 no he vuelto a recibir número alguno. La causa de esto consiste en vivir los 300 vecinos que componen esta aldea en peores condiciones que los mismos cafres, gracias al abandono en que nos tienen los encargados de mirar por el bien de los pueblos.
No sólo carecemos de correo hasta que alguno quiere traerlo de Medina Sidonia, distante de esta tres leguas, sino que el ayuntamiento de dicha ciudad nos tiene relegados al mayor olvido, sin que hayamos podido conseguir el médico, ni maestro de escuela, ni directora de Academia, y sí solo un administrador de consumo que nos exigirá bien pronto derechos por andar y sentarnos.
De este modo se civiliza al pueblo y se le hace feliz, reduciéndolo a la mayor miseria con impuestos insoportables, y negándole los medios indispensables para adquirir las nociones más triviales de educación.
¿Es justo, señor director, que esta aldea, capaz de figurar como villa por su crecido vecindario, contribuya a todas y cada una de las cargas del Estado y del municipio y se le abandone de este modo?
Dígnese, señor director, insertar estas líneas en su apreciable periódico para que sepa el Gobierno y España toda, que en Andalucía existen 300 vecinos sin asistencia facultativa, sin maestros que ilustren sus inteligencias, y por último, aislados completamente, porque carecen de correo”.  


El único suscriptor que tenía en esa época el Siglo Futuro de Casas Viejas era Bernardo Cózar Romero, anterior alcalde pedáneo hasta que fue sustituido por Francisco Vela López, por lo que es muy probable que este fuera el autor de esta denuncia. Demuestra que la queja hacia Medina está ligada al mismo nacimiento del pueblo. Argumenta  que se pagan muchos impuestos para los escasos servicios que reciben. Sus reivindicaciones se centran en tres servicios básicos; la sanidad, la educación y las comunicaciones. Son peticiones propias de la escasa clase media que había en ese tiempo en Casas Viejas. Las denuncias y reivindicaciones de los jornaleros no se centran en las infraestructuras del pueblo y en la dependencia política hacia Medina. Desde siempre ellos se han centrado en los problemas que les causa la injusta estructura de la propiedad de la tierra. Las reivindicaciones más importantes de esta segunda mitad del siglo XIX, ya no van a ser los repartos, sino que se refieren a las malas condiciones de vida que soportan los jornaleros, sobre todo la falta de trabajo en época de lluvias, son las denominadas calamidades.



Pese a los intentos de las instituciones provinciales, de las sociedades económicas amigos de país y de los vecinos de Casas Viejas de que se construyera una población estable dotada de los servicios, equipamientos e infraestructuras adecuadas esta no fue realidad por la oposición de la Corporación asidonense que por un lado iban en contra de los intereses tradicionales de la oligarquía ganadera y por otro encontraba fácil rechazo entre sus pobladores con el argumento de que disminuiría su extenso término municipal. Entonces, la población se establece de forma anárquica, desorganizada, a base de asentamientos no legales, de chozas en vías pecuarias, siempre con la oposición del Ayuntamiento matriz. Este se niega a dotarlo de las infraestructuras y servicios básicos. El  problema agrario, el hecho de que unos poco tuvieran muchas tierras y unos muchos ninguna, las pésimas condiciones de vida en que vivieron la mayoría de la población, los jornaleros, la dependencia económica que generaba estas condiciones, la dependencia política hacia Medina que le hizo crecer como pueblo en medio del abandono y el aislamiento, el latifundio extensivo que generaba jornaleros y emigrantes y que servía como engranaje del sistema… todo ello es parte de una compleja madeja de relaciones que nos sirven para entender la historia de este pueblo.



En la actualidad hay cinco colegios electorales situados en dependencias municipales aceptables. Dos en escuelas y tres en teatro, centro cultural y pabellón deportivo. Las instalaciones educativas y sanitarias son aceptables. No obstante, el tradicional aislamiento y el abandono al que históricamente ha sometido la administración pública a esta tierra continua. Una prueba es la noticia de que en los próximos presupuestos de la Junta de Andalucía (ahora en manos de un gobierno de coalición de derechas) se contempla el arreglo de la carretera Medina-Paterna y se olvidan de la del Castaño.
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