
Tal día como hoy hace 1308 empezó la batalla que iba a cambiar la historia de lo que luego será España. Con la batalla de la Janda desaparece la Hispania visigoda y el nacimiento del Al-Ándalus musulmán. Termina la Edad Antigua y comienza la Edad Moderna. Pese a esa importancia y lo dado que somos a celebrar los aniversarios de los hechos históricos, la batalla de la Janda, como otros aspectos de la historia de este pueblo, se caracteriza por la polémica, el desconocimiento, la superposición de los mitos y leyendas con los hechos históricos.
El pasado 12 de julio Ricardo Montes publicó en este blog un primer artículo sobre ella. Miguel Ángel García en Facebook comentó: “Muy bueno , pero una pregunta,¿ si la batalla fue en la Janda porque es conocida como la batalla del Guadalete ? Debido a la escasez de datos que sobre esta batalla aportan las crónicas musulmanas y árabes los interrogantes que presenta no sólo afecta al lugar donde tuvo lugar, también al rol de los diferentes protagonistas como Musa, Tarif, Táriq, Don Rodrigo, el conde Don Julian y su hija Florinda (tal vez una figura de leyenda), los hijos de Witiza y sus hermanos Oppas y Sisberto, Teodomiro… personajes que necesitan una rigurosa revisión histórica.

A mí me ha parecido oportuno, aprovechando que el Barbate pasa por Benalup-Casas Viejas y que la batalla que duró una semana empezara tal día como hoy profundizar sobre las últimas tendencias historiográficas relacionadas con el lugar donde acaeció esta batalla. Como decía Miguel Ángel García tradicionalmente, debido a los estudios de Sánchez – Albornoz el lugar se situó entre Jérez y Arcos (en la Junta de los Ríos). Otros historiadores se han posicionado colocando la crucial batalla en distintos lugares; Dozy lo hizo en el río Salado, Menéndez Pidal en Medina Sidonia, Vallvé en el campo de Sangonera, Murcia…
En la actualidad la mayoría de los historiadores han optado por el río Barbate y la laguna de la Janda. Dentro de estos hay que mencionar a Gayangos, Howel, Fernández Guerra, Saavedra, Levi-Provençal… El catedrático de la universidad de Cádiz Juan Abellán lo tiene claro: “En realidad hace algunas décadas que el tema está resuelto, y todos estamos de acuerdo en fijar la batalla en la albufera, es decir, en la laguna de la Janda… aceptándose en la actualidad como más seguro el waki Lakko, es decir, el río del Lago o Laguna (al-buhara) que no puede ser otro que el río Barbate (wadi Barbat)». Aquí en el pueblo, siempre se ha tenido claro que la batalla de la Janda tuvo lugar entre el Barbate y el Celemín, sobre todo, después de que en las Lomas aparecieron armas de guerra como ballestas y lanzas de origen medieval.

En ese sentido Paco Barberán escribe en el Facebook: “Doy fe de que esta batalla se dio en La Jánda, tuve en mis manos armas de la contienda celebrada en este lugar, muy cerquita de mi vivienda”. Esta tesis la argumentan las últimas tendencias historiográficas otorgándole una especial importancia al espacio físico de la laguna. Tanto desde el punto de vista estratégico como militar. A Tariq le interesaba un lugar cercano a las vías romanas y a los dos ríos para aprovisionarse de agua. La Vía Asidounía Híspalis (Sevilla) con Baesippo (Barbate), pasando por la importante ciudad que da nombre a la vía, –Asido-, o Medina Sidonia también atravesaba la laguna de la Janda.
El hecho de que estuviera muy cerca del lugar del desembarco, que les sirvieran las montañas de contrafuerte, que la Janda era el Finisterre meridional y la puerta africana, lo mismo que lo había sido en la prehistoria con los que procedían de África o que lo era con las aves que migraban de Europa a África… en definitiva la posición geoestrátegica explicaba la elección de Tarik del lugar de la batalla, un Tarik que llevaba esperando en la laguna desde el 27 de abril hasta el 19 de julio que comenzaron las escaramuzas. Mil cien años después tuvo lugar otra batalla importante en este mismo lugar dentro de la Guerra de la Independencia como prolegómeno a la Batalla de Chiclana.
Además desde el punto vista de estrategia militar el lodozal elegido como campo de batalla que era la laguna resultó muy propicio a los intereses musulmanes. El ejército viejo, señorial y clásico de los visigodos fue derrotado por el ejército musulmán compuesto por tropas ligeras y flexibles. Leo en esta página web: “El armamento era ligero, basado, sobre todo, en espadas, puñales y lanzas. Su fuerza radicaba en los arcos, pequeños pero potentes, que prácticamente portaban todos los combatientes. Sus armas defensivas se reducían a escudos y algún yelmo o cota de malla ligera, que llevaban los jinetes y jefes. Su táctica era la movilidad y la rapidez. Su táctica era desplegarse en media luna para envolver al enemigo cerrándole todas las salidas. Frente a ellos, Rodrigo contaba con un número de jinetes que triplicaba las huestes invasoras. La fuerza principal de Rodrigo, su caballería pesada, estaba fuertemente armada, con una poderosa lanza asida con las dos manos (contus), con los jinetes protegidos por cota de malla y casco….

La táctica visigoda era cargar con todo el ímpetu de la caballería contra el enemigo abriendo paso, con la infantería detrás o quedando en reserva a la espera de acontecimientos…. El armamento consistía en lanzas, espadas, arcos, puñales, hondas y flechas… El 31 de julio del 711 se lanzaron así los visigodos al combate. Copiando de los romanos su forma disciplinada de combatir. Embistieron con la caballería y trataron de dispersar a los jinetes enemigos, mientras la infantería buscaba envolver al enemigo lanzando todo tipo de proyectiles para, una vez debilitados, lanzarse sobre con las espadas. Pero las alas de Rodrigo no respondieron y se retiraron del campo de batalla. Los hermanos de Witiza habían pactado la traición a Rodrigo la noche anterior, en una reunión en el campamento árabe: obtendrían a cambio mantener sus derechos al trono y sus propiedades”.
Según cuentan las crónicas la laguna se encontraba con una fina lámina de agua en algunos lugares y en otros encharcada, dominando el barro y el lodo por todas partes. En estas circunstancias se entiende mejor el triunfo del moderno, ágil y ligero ejército árabe, sobre el viejo, pesado e inflexible ejército visigodo. Mientras los soldados islámicos volaban, los visigodos se estacaban y hundían en el fango y cieno de la Janda.