Aquellos tres sobrantes que a instancias de Juan Vela López el ayuntamiento subastó el 28-3-1882 y que fueron adjudicados a este en carácter de testaferro para su hermano Francisco está en origen de las enormes propiedades heredadas por José Fernández Vela, más conocido en el pueblo como Pepito Fernández.
Francisco Vela López no sólo se va a hacer con gran parte del suelo urbano del pueblo, también del rústico y del poder político. Su hijo Antonio Vela Pérez-Blanco amplio el emporio y dejó muchas propiedades a sus vástagos. Una de ellas, Nicolasa Vela Morales es la que va a dejar a su hijo único gran parte del casco antiguo que su familia conserva. Así, además de las propiedades ya estudiadas en la calle San Elías, toda la acera izquierda de la calle Fuentes, incluyendo el bar de Gregorio, el patio Cantalejo y los Jardinas. La orativa también era suya, pero salvo una parte minúscula parte se la vendió a Jesús Barberá. A principios de los ochenta.
Las casas de la acera izquierda de la calle Fuentes, según se mira hacia abajo, también las heredó José Fernández Vela. Este, a su vez, las dejó en herencia a los hijos de su primera mujer, oriunda de Úbeda. Se trataba de viviendas con cierta prestancia que se alquilaban con regularidad. En esta calle estuvieron «la escuela de las niñas», la casa de Mintz (este se vino alquilado en 1966 cuando ante las presiones de la guardia civil al dueño de la pensión Varelo tuvo que abandonarla) y la vivienda de Antonio Grimaldi, la de la fotografía. Antonio Grimaldi se escondió el 10 de enero de 1933 en su huerta junto a su familia. Ellos eran de adscripción socialista y temían por su seguridad cuando se declaró el comunismo libertario. En la huerta chica vivía hasta que se trasladó a la calle Fuentes en régimen de alquiler. El vivía abajo y arriba, el balcón que se ve, el dueño, Pepito Fernández Vela.
En la parte de abajo de la imagen se observa una puerta azul añil cerrada con un candado y arriba, un elegante balcón. El proceso de desgaste de estas viviendas coincide con la salida de la antigua población residente, sobre todo, con el paso de vivienda ocupada a vacía. Parece claro que el proceso de envejecimiento y expulsión de la población ya ha tocado techo. Esta fotografía expresa todo la problemática de estas viviendas. Abandonadas a su suerte todavía conserva la prestancia y el poderío que tuvieron sus dueños en otras épocas anteriores. Ello contrasta con el estado de la madera y de la cal. El elegante conjunto que forma la puerta y el balcón además de ser una expresión del pasado, también lo es de futuro, pues con un proceso de rehabilitación integral estos inmuebles están llamados a jugar, de nuevo, un papel importante en la vida urbana, social y económica de Benalup-Casas Viejas. Parece necesario que la Administración diseñe un plan de rehabilitación que les devuelva su antiguo esplendor o, al menos, detenga y palíe el deterioro creciente. Plan que conjugue la naturaleza privada de estos inmuebles con los intereses colectivos de las instituciones públicas.
Calle Fuentes, 1
Vídeo realizado con los outtakes de Jerome Mintz
