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| Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán |
Una de las características comunes de las puertas del centro histórico es que casi todas forman parte de un gran solar que con el tiempo se va dividiendo y subdividiendo. Estamos viendo como el monopolio lo tiene la familia Vela. Pero Manuel Flor y Salvadora Lara compraron un gran solar que va desde la calle Medina, hoy Independencia hasta la fuente del Chorro Grande. Ocupando toda la parte derecha de esa calle, si nos situamos septentrionalmente.
Enfrentado al solar que fue propiedad de Pepito Fernández. Este local, en concreto, está situado en la esquina inferior de la cuesta de la calle Fuentes y fue una de las propiedades resultantes de la subdivisión del solar de Manuel Flor Roldán y Salvadora Lara Ortiz. Los propietarios de estas viviendas y locales (a excepción de la papelería Márquez y el café bar El Pajarito) son los herederos de Mariquita Flor Lara y residen en Conil de la Frontera.
Esta puerta pertenece a la primera tienda de Pedro Mateos Mateos, luego convertida en el almacén de la nueva tienda, situada enfrente. Como tantos otros, Pedro Mateos Mateos nació en Medina un 5 de junio de 1943, pero está pasando la mayor parte de su vida en Benalup-Casas Viejas. La gente que viene de fuera suelen esforzarse por ofrecerle un algo más a la colectividad, es como si la condición de forastero les forzarse a dar un plus más, como si hubiera que demostrar constantemente que se es del lugar al que quieres y donde haces tu vida, no donde naces. El apodo de Perico Fiestas indica que dedicó parte de sus energías a organizar las fiestas del pueblo. Es una de las grandes ventajas de los lugares formados con inmigrantes. Su primer trabajo fue de camarero en el bar de Ricardo, “en esa época conoció a su esposa y empezó a forjar su futuro, como persona emprendedora de carácter amable y simpático, montó su tienda de comestibles, justo frente de donde la tiene actualmente, compartía el negocio con la representación de unos almacenes de comestibles; almacenes Revilla”.
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| Fotografía Jerome Mintz |
El carácter funcional prevalece sobre el simbólico; dos hojas simétricas de color marrón rellenan el vano y el dintel. Un cerrojo y un candado denotan que el local en la actualidad no tiene uso y está cerrado, al igual que la mayoría de los habitáculos del casco antiguo. Lógicamente se repite el aspecto descuidado y abandonado, no obstante, la centralidad de esta calle y la necesaria transformación que a corto plazo tiene que ocurrir en ella le augura un futuro más halagüeño.
La calle Fuentes y la calle San Elías son las que más puertas están presentes en esta exposición. Sin duda son dos arterias principales del centro histórico, las dos que presentan el abandono de uso residencial y comercial, la decadencia aplastante. También las dos calles es el lugar donde Isabel Mateos, una de las dos autoras de la exposición, ha pasado la mayor parte de su vida en Benalup-Casas Viejas.
Calle Fuentes, s/n

