Mi amigo José Luis Gutiérrez Molina sigue investigando en el Archivo Histórico del Tribunal Militar Territorial nº 2 en Sevilla. Siempre que aparece algo relacionado con Benalup-Casas Viejas, me lo manda. En este caso una causa instruida por el supuesto delito de obra y amenazas, contra el cabo del puesto de la Guardia Civil del Carrizuelo (Medina Sidonia) denunciado por el paisano José Olivencia Domínguez. Ocurrió el hecho el día 24 de enero de 1949. Dieron principio las actuaciones el día 30 de marzo de 1949, siendo denunciados los hechos cuatro días después de ocurridos, el 28 de enero. Termina la causa el 22 de julio de 1949, más de seis meses después.
La causa es bastante extensa, su análisis nos permitirá adentrarnos en el represivo ambiente dominante en 1949 en una zona donde había abundante presencia de maquis, por lo que en la sierra de Benalup había instalado tres destacamentos; el de las Gargantillas, Algamitas y Carrizuelo. En este último, entre el Celemín y Vejer de la Frontera ocurrieron los supuestos hechos denunciados por un carbonero. Llama la atención que un humilde lugareño se atreva a denunciar a todo un cabo del destacamento. También la manera de resolverse la amplia causa. No entenderemos nada si no situamos los hechos en una de las peores épocas que ha vivido España, donde la miseria y la represión era la tónica dominante. Además si bien la guerra estaba terminada en los pueblos y las ciudades, esta continuaba en el campo y sobre todo en zonas tan abruptas y donde la presencia del anarquismo había sido tan mayoritaria como esta. Debido a que el maquis tuvo su implantación en el mundo rural y a que el régimen no quería que el Ejército se hipotecara en una actuación para la que tampoco estaba bien preparado asignó toda la misión al cuerpo de la Guardia Civil, prefiriéndose una solución policial más que militar, dentro de la estrategia de presentar el maquis como un problema de delincuencia común sin significación política. La Guardia Civil se vio así dentro de un conflicto, “esto es una guerra, que no va a acabar nunca” (En el lector de Julio Verne de Almudena Grandes), que le traería pésimas consecuencias también a ella. Dice Mintz en coplas de carnaval sobre ellos: «Como antes, patrullaron el campo en parejas, cumpliendo su llamamiento original de eliminar el bandidaje y terminar con una epidemia de secuestros, además de extirpar cualquier residuo republicano y anarquista que quedara escondiéndose en las montañas».
Vayamos por partes. El 28 de enero de 1949 “José Olivencia Domínguez, de cuarenta y ocho años de edad, casado, natural y vecino de esta Ciudad con domicilio en la Aldea de Benalup de Sidonia C/ Polavieja, de profesión campo, sin instrucción y sin antecedente penales” presenta la siguiente denuncia en el juzgado de Medina: “Que comparece ante el Juzgado para manifestar que el día veinticuatro de los corrientes, sobre media día, y cuando se encontraba haciendo carbón el que habla, en los Tejones, fueron tres Guardia Civiles del Puesto del Carrizuelo los que le manifestaron que se fuera con ellos a puesto pues lo había ordenado el cabo, a lo que accedió el compareciente, y ya en el puesto por el Cabo del Destacamento se le dijo al que habla que en una ocasión lo había engañado y se había comido dos cochinos, protestando el dicente diciendo que era falso, que tal cosa no era cierto, pero el citado Cabo siguió diciendo que también ahora había vuelto a llevarse unos cochinos de la propiedad de Miguel Reyes, que es vecino de Benalup, que los había vendido a bajo precio a uno que llaman Tres Cuartillas, insistiendo el compareciente que nada de ello era cierto, puesto que nada había de los citados cochinos ni había tenido participación en la desaparición de los mismos”.
José Olivencia cuenta como es conducido desde los Tejones, donde se encuentra haciendo carbón hasta el Carrizuelo, donde está el destacamento antimaquis de la Guardia Civil. Era muy habitual que invierno los jornaleros se trasladaran a la sierra a hacer hornos de carbón. Allí se encontraban entre dos fuegos, por un lado los destacamentos de la Guardia Civil y por otro los maquis que solicitaban víveres e información. A este clima de Guerra Civil en el campo hay que sumarle la escasez y penuria propia de la autarquía, manifestándose sobre todo en la década de los cuarenta, son los famosos años del hambre. Ello se explica dentro del nacional patriotismo por el intento de demostrar la fortaleza de España siendo autosuficiente sin contar con los intercambios al extranjero y el boicot al que fue sometido España tras la Segunda Guerra Mundial, por su posición a favor de las potencias del eje, al principio. Establecido los precedentes José Olivencia pasa a relatar las torturas a las que fue sometido, pero eso lo veremos en la próxima entrega de esta serie.
