La tienda fue propiedad de Antonio Pérez Lago (el Vivillo) e Isabel Gutiérrez Cruz, heredada por su hija Isabel, casada con Feliciano Rodríguez Mateos. Su nieta Carlota González Rodríguez e Iván Cepero Sánchez han hecho un trabajo sobre esta tienda en los años sesenta y aprovecharon la ocasión para hacerle un humilde homenaje a Isabel Gutiérrez Cruz por su labor como comerciante.

Isabel cuenta que su familia no se metía en política y no pasaban hambre porque tenían esta tienda, especializada en productos relacionados con la alimentación, aunque también vendían piensos para los animales.
En los años cuarenta había problema de abastecimiento y, entonces, su padre y su tío Porrillas iban al Campo de Gibraltar y se traían sacarina, leche condensada, azúcar, arroz… También vendían harina de maíz y, sobre todo, muchas legumbres, lentejas, patatas, garbanzos, alubias…
Con respecto al tema del pago, había gente que pagaba y otra que no. Cuenta Isabel que, cuando su madre veía que una señora no podía pagar, ella le dejaba gratis la comida o le fiaba hasta que podía hacerlo.
Carlota se interesa por la presencia de los hombres en la tienda porque en las fotografías solo se ven mujeres. Isabel dice que lo normal es que fueran las mujeres, pero que, si hacía falta, por enfermedad de la mujer o cuestión mayor, también iban los hombres.
La historia de esta calle es la historia del pueblo y, como el pueblo, tiene dos nombres: el topónimo tradicional de «calle Medina» y el de «calle Independencia», puesto en plena lucha para conseguirla.
Junto con la calle San Elías es la vía más antigua de Benalup-Casas Viejas. Está emplazada sobre la antigua cañada de los Higuerones y en un acta capitular de 16 de mayo de 1873 es referida como «el camino viejo que conduce a esta ciudad».
La primera referencia escrita con su nombre es del 13 de octubre de 1900, cuando el pleno decide reparar su empedrado. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, ha habido dos calles Medina: la septentrional y la meridional. En la primera, más cerca de la Alameda, se instalaron algunos propietarios, oficios y comerciantes; en la segunda, jornaleros. Abajo predominaban las casas; arriba, las chozas.

Hasta los ochenta, la calle Medina (ahora calle Independencia) era junto con la calle San Juan el eje comercial del pueblo. Además de la tienda comentada en este post, allí estaban la zapatería de María Ruiz, la tienda de Carmen Alcántara, Campo y Hogar, la tienda de Ramón Salea (Ramón Jiménez Pérez), la tienda de Antonia González Cabañas, cuatro panaderías (la de Paco Sánchez San Martín, la de Diego Peña García, la de Manolo Sánchez San Martín y Martina Buendía Frías y la de Juanito Román Estudillo), el establecimiento de frutas y verduras de Manuel Marín Sánchez e Isabel Cózar Cabañas, la carnicería de Juan Manuel Vela Bascuñana, etc.
Esta puerta en cuestión responde a una estructura con dintel que se resuelve en dos planos. En el primero se alternan el aluminio y el cristal; en el segundo, una estructura plegable de aluminio protege el local de los robos. «Al no haber en el pueblo quién la fabricara, seguro que la compraron fuera», comentan.
Está ubicada en la calle Independencia, 19.
(La foto del encabezado es de Isabel Mateos y Andrés Barberán, y pertenece al catálogo de la exposición Puertas de Benalup-Casas Viejas).
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