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| Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán |
Veintiuna de las cincuenta puertas del catálogo (el 42 %) no tienen uso residencial, y de ellas la mayoría son tiendas, en concreto siete. Nicolás Vela Barca abrió la ferretería Campo y Hogar (un establecimiento emblemático hasta mediados de los años noventa, cerró en 2006) en lo que antes había sido la herrería de Antonio Alcántara Serrano. La fachada y el local, ahora cerrado, conservan el esplendor y la elegancia de antaño, aunque también se observa el paso del tiempo y el cierre del establecimiento.
La puerta está compuesta por un cierre metálico cuyo último piso es de cristal. Una cornisa de tejas de diversos colores corona el conjunto; el hierro forjado que la soporta cumple también una función decorativa. Como se puede observar, aún sigue ahí el tubo fluorescente. La calle Medina fue tradicionalmente una de las arterias más importantes del pueblo, condición que ha perdido. En esta calle, la noche del 19 de enero de 1987, una masa enfervorecida de benalupenses llevó a hombros a Nicolás Vela y a Paco Cabaña para que quitasen del rótulo la palabra «Medina» y escribieran a mano «Independencia», el nombre actual. Nicolás Vela Barca llevaba en política desde finales de los cincuenta.
Nicolás Vela Barca fue concejal y alcalde pedáneo desde el 1 de septiembre de 1958 hasta el 2 de febrero de 1964 que dimite y es sustituido por Salvador González Sánchez, yerno de José Espina Calatriú. Luego volverá a la política el 28 de junio de 1969 pero en este caso como concejal en el Ayuntamiento de Medina, donde estaría hasta el 20 de julio de1987. Es decir, la actividad política de la saga familiar de los Vela fue inaugurada por Francisco Vela López en los años 80 de siglo XIX y va a continuar hasta tiempos de la transición.
El mundo agrario de los años sesenta sufrió un gran cambio con la crisis de la agricultura tradicional. La desecación de la Laguna de la Janda implicó que se anegaran parte de las tierras de los Vela y que la hegemonía pasará a los Mora Figueroa. Nicolás Vela se reconvirtió entonces en incisivo comerciante. En terrenos de su mujer instala una gasolinera, así como un estanco en la calle Medina, precisamente en el solar que estamos comentado.
El mundo agrario de los años sesenta sufrió un gran cambio con la crisis de la agricultura tradicional. La desecación de la Laguna de la Janda implicó que se anegaran parte de las tierras de los Vela y que la hegemonía pasará a los Mora Figueroa. Nicolás Vela se reconvirtió entonces en incisivo comerciante. En terrenos de su mujer instala una gasolinera, así como un estanco en la calle Medina, precisamente en el solar que estamos comentado.
José Luis Montes de Oca Bancalero escribe lo siguiente sobre esta tienda: “Campo y Hogar, ferretería y venta de casi de todo, también piensos compuestos, propiedad de Nicolás Vela, había abierto sus puertas en la calle Medina, justo al lado del negocio de las Hermanas Alcántara, en la finca propiedad de los Vela Barca, que comprendía todo el polígono, entre Medina y Doctor R.Bernal, hasta el chorro “La Chica”. Muchos recordarán que las emisiones de televisión, en una sola cadena de TVE y en blanco y negro, como era natural por aquellos tiempos, comenzaban por la tarde –no había emisiones las 24 horas, como hoy— y acababan a medianoche con la imagen del dictador y la bandera de España, acompasados con el Himno Nacional.Al bueno de Nicolás se le enciende una lucecita, en la mente, que la impulsa a colocar un aparato, en uno de los aparadores grande que daba a la calle, colocado sobre una mesa, y acompañado de un enorme pavo que picoteaba el pienso “catyd” que había esparcido por el suelo del compartimento.Como era normal y como, además, sucede con las innovaciones, no solamente se paraban para mirar los que circulaban por la calle hacia las tabernas y los comercios, sino que, además, muchos y muchas se desplazaban “ex profeso” para intentar ver algún programa que se emitía a través de aquel receptor. La publicidad del comercio y, sobre todo, del pienso estaba altamente garantizada.
La fortuna casi nunca acompañaba. Casi nunca se podía ver algo. Cuando no era a causa del levante, lo era por la lluvia o por la falta de conectividad y recepción de la antena. Lo cierto es que aquel invento sólo emitía un “agüilla” de forma continua, sin que pudiera percibirse imagen alguna. Entraba la frecuencia, de vez en cuando, y aparecía la Carta de Ajuste, lo que obligaba a los transeúntes a permanecer algún tiempo más para ver si podían visionar algún trozo de la emisión, que a Campo y Hogar no llegaba.
Mientras tanto, el pavo, impertérrito a lo que en la calle acontecía, y sabiéndose estrella y objetivo directo de todas las miradas de los “telespectadores” callejeros, picoteaba, con tranquilidad e inusitado apetito, el pienso compuesto, esparcido por el escenario, y dejando en el suelo muestras de la buena digestión que aquel alimento moderno le proporcionaba”.
Durante la transición esta tienda también fue testigo de todas las inquietudes políticas de Nicolás Vela en torno a la Independencia. Allí trabajaban Pili González y Juan Miceas que hacían posible que Nicolás se dedicará a los que le había gustado toda la vida; la política. Aquí se prepararon listas, se tiraron panfletos y se urdían estrategias para conseguir sus objetivos políticos. En definitiva, un lugar con una gran actividad que produce cierta nostalgia ver en la actualidad cerrado.
Calle Independencia, 4
