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| Fotografía de Isabel Mateos y Andrés Barberán |
Esta vivienda está en la calle Doctor Rafael Bernal, anteriormente el primer tramo de la calle Nueva, que partía desde la Alameda. Se le cambió el nombre con motivo del fallecimiento en 1942 de este médico, que coordinó las obras de la iglesia y organizó la excursión al Tajo de la Figuras tras la cual las pinturas se dieron a conocer al mundo académico.
En las actas capitulares del día 10 de marzo de 1942 se puede leer: «Don Rafael Bernal y Jiménez Trejo (q.o.g.g.) destacada personalidad en su profesión que durante más de cincuenta años ejerció con caridad y amor al prójimo y con una sólida preparación científica el sacerdocio de la medicina; y que mereció de sus paisanos el concepto de Hijo Ilustre de esta Ciudad a la que honró en todos sus actos como prueban entre otros sus desvelos y trabajos constantes para la construcción de la Iglesia de la Aldea de Benalup de Sidonia». Así la calle Bernal se convierte en una zona noble urbana, ocupando la zona meridional de la antigua calle Nueva. Esta vivienda se ubica en concreto en el tramo que sirve de unión entre los dos ejes más tradicionales del urbanismo benalupense; el de la calle Nueva y el de la calle Medina.
La casa es alquilada a Alfonso Pérez-Blanco Muñoz. La casa originariamente estaba destinada al almacenamiento de grano de la familia Pérez-Blanco, de ahí que conste de dos plantas. Juan Pérez-Blanco Estudillo era carpintero, comerciante y propietario representante de la escasa burguesía del pueblo de primera mitad del siglo XX. Tuvo un papel muy importante en economía, sociedad y política del Benalup-Casas Viejas hasta los años sesenta. Su hijo Alfonso Pérez-Blanco Jordán fue médico de Medina Sidonia, durante su etapa de concejal en 1952 no aceptó la propuesta de independencia de Benalup con quince mil hectáreas. Su hijo Alfonso Pérez-Blanco Muñoz hijo de este heredó esta casa que una vez que la familia no se dedicó en exclusiva a la agricultura se orientó al uso residencial, por lo que se alquila.
Ya hemos visto como en el centro histórico domina el régimen de tenencia indirecta de estos inmuebles urbanos. Lo que ocurre es que la mayoría ya han desaparecido, siendo este caso uno de los pocos que se mantiene en este régimen. Antonio Cózar Guillén había nacido en una casa de la calle Clavel, cuya puerta también está en esta exposición. Tras distintos avatares le alquila a Alfonso Pérez-Blanco esta casa y desde entonces él y su familia han habitado en ella.
Presenta un elegante y sencillo conjunto. La puerta de madera es elegante y sencilla, y tras ella se intuye un pequeño zaguán cerrado, cuya estructura es de madera y cristal. La doble hoja está dividida en cuatro partes: la primera, de madera y las otras tres, de cristal. El segundo y el tercer cuerpo lo ocupan dos visillos que, a modo de celosía, permiten ver pero no ser vistos, a la vez que aportan claridad. En el dintel, sobre el marco de color azul, hay una sencilla bombilla. En la actualidad, esta casa está habitada y en buen estado. Conserva ese aire de las casas antiguas, siendo una excepción, ya que la mayoría se encuentra deshabitadas y totalmente abandonadas.
Calle Doctor Rafael Bernal, 22
