Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán
Estamos viendo en esta serie como José Vela Morales (el Tuerto Vela), hijo de Antonio Vela Pérez-Blanco, siguió la estela del padre y se hizo con un gran patrimonio. Tras los sucesos José Vela abandonó el pueblo y tras una breve estancia en Gibraltar estableció su residencia en San Fernando. Sus descendientes se convirtieron en rentistas y dejaron una serie de propiedades en el pueblo. Su hombre de confianza en el pueblo era Alonso Pipa, que estaba casado con una sobrina de este. 

A partir de aquí la fase expansiva de la adquisición de patrimonio cambió por otra donde él y sus descendientes se convirtieron en rentistas y vendedores. Parte del patrimonio se vendió: en los años treinta, la casa de la plaza Nuestra Señora del Socorro, 1, y la antigua fábrica de la luz a Juan Pérez-Blanco Estudillo y a Manuel Sánchez Sánchez, socios; y, con los años, numerosas parcelas de la mesa, donde se produjo el ensanche del pueblo a principio de los noventa, tras llegar a un acuerdo urbanístico con la primera coorporación independiente de Benalup para urbanizar desde la estación de autobuses hasta el IES. El Ayuntamiento con mano de obra del PER urbanizó y la familia cedió los solares fijados donde se construyeron equipamientos e infraestructuras (piscina, IES, pabellón, plazas, guardería, estación de autobuses…)
Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán



Con la llegada de la democracia y la consolidación de la modernidad se produce el boom urbanístico en Benalup de Sidonia. Es el periodo de mayor crecimiento urbano, económico y demográfico de toda su historia. Responde al gran desarrollo sufrido en los ochenta y noventa basado en la agricultura punta de las Lomas y en el desarrollo de la construcción en la Costa del Sol.  La familia Mora Figueroa recoge el liderazgo que hasta los sesenta había tenido la familia Vela-Espina en el pueblo. Está vende sus propiedades en que tenía en la mesa donde se va a producir el mayor ensanche urbanístico de la historia del pueblo. En torno al matadero surgen las primeras viviendas de esta época de desarrollo constructivo. La avenida de La Grulla Negra es el límite entre las viviendas más antiguas (antes de los noventa) a occidente y a oriente se expanden las casas más modernas, promociones públicas y privadas y equipamientos importantes como el Pabellón, la piscina o el IES. La década de los noventa el crecimiento también fue muy importante, pero esta vez al este, junto a la carretera que conduce a Medina, en el cerro Cordones. Las viviendas construidas ahora promovidas por la iniciativa privada unieron el casco antiguo con la carretera de Vejer por el este. A la izquierda de la carretera el crecimiento se fue expandiendo de norte a sur hasta que llegó a la piscina y el instituto. Es el centro comercial actual. Este gran crecimiento se hizo sobre los terrenos, previamente parcelados y urbanizados de los herederos de la familia Espina y de José Vela Morales. Son muchas las anécdotas que hay en torno a este proceso de venta de parcelas, esperemos que los lectores del blog las cuenten. Evidencian las contradicciones típicas y el dualismo que se produce en un proceso de cambio tan vertiginoso como este. 



De esta forma, los descendientes de José Vela Morales venden gran parte de su patrimonio. Aun así, los herederos mantienen en la actualidad algunos locales en propiedad, son los restos del gran emporio familiar, como estas cocheras (dos portones de madera con cerrojo y candado), que fueron sede en los setenta y los ochenta del almacén de materiales de Antonio Ruiz Moguer y su hijo Antonio Ruiz Cruz (los Caleros). Al igual que el resto de las propiedades de esta familia (algunas se han vendido recientemente o están en proceso de ello), los locales están cerrados y en mal estado de conservación. Es una pena, pues se ubican en lugares claves, como es este caso, ya que esta parte de la calle San Juan, además de servir de carretera, hace de nexo de unión entre el casco antiguo y nuevo del pueblo. La presencia de dos sucursales bancarias muestran la centralidad urbana del lugar.

Calle San Juan, 43
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