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| Manuela Quijada Navarro, se dispone a cocinar en una moderna y humilde hornilla. La cocina está alicatada. Son ya los años setenta. |
El interior de la casa es dominio de la mujer. Estamos en el ámbito privado. Hay menos fotos de ello por razones obvias, no obstante, gracias a la persistencia empática de Mintz son bastantes y nos retrata la vida cotidiana de la mujer benalupense a finales de los sesenta y principio de los setenta. Todo se relaciona con las tareas domésticas, que se consideraban competencia exclusiva de las mujeres. Es más, estaba muy mal visto que el hombre colaborara, bajo pena de ser tildado con uno de los insultos más graves de la época: mariquita.
La «mujer de su casa» era una parte integrante de la España católica y tradicional. Su papel en la vida social era reducido, la socialización pública era escasa y su ámbito se restringía al hogar. Su reclusión en el ámbito doméstico era impuesta, las circunstancias condicionaban que no pudiera salir de ahí. En primer lugar, su libertad estaba condicionada por la dependencia económica hacia el hombre, éste no sólo mandaba, sino que aportaba el dinero que entraba en la familia; y en segundo lugar, su escasa formación no les permitía romper el yugo masculino.
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| Concepción Ruiz y Yolanda Pinto |
Paco Pinto Ruíz me ha contado la historia de esta foto que le hizo Jerome R. Mintz a Concepción Ruíz Navas y su nieta Yolanda Pinto. Concepción y su marido Juan Pinto González vivieron toda la vida en la calle Benalup 17 con sus 7 hijos. Vivían en una casa pequeña, era un caserón con castañuela. No tenía ventanas, ni cuarto de baño. La abuela de la foto cuidaba de su nieta, ya que la madre de Yolanda trabajaba limpiando casas. En esa época los niños dejaban los estudios muy pronto. Yolanda Pinto actualmente vive en Marbella. (Leire Ruiz Ros)
Teresa Moreno lava la ropa en el patio de casa ante la presencia de su hija, a la que también cuida. Se repite a lo largo de los tiempos la imagen de la mujer junto al baño y la piedra de lavar. En este caso, además, aparecen una escoba y una vasija con cal. Los tiestos de las macetas, reciclados de ollas viejas, completan el paisaje. Esta imagen de Teresa Moreno lavando en un barreño de cinc y en una tabla de madera, mientras la hija la contempla absorta las galletas del desayuno, puede ejemplificar el encasillamiento de la mujer durante varias décadas en una imagen tópica que, por desgracia, no está erradicada del todo en la actualidad. Una postal que connota el cuidado de la casa, de la ropa, del patio, de las macetas, de la dignidad del hogar, de… Un trabajo tan amplio que todavía no está considerado trabajo.
Manuela Quijada Pino se dispone a fregar en un baño de cinc. En la inmensa mayoría de las casas no había agua corriente ni fregaderos y el agua había que traerla de las fuentes públicas. El detergente, medido con la cuchara, muestra que la mujer se encarga de la economía familiar. Hay varias leyes en la casa de cumplimiento inexcusable: no se tira nada y la ley del pobre, «reventar antes que sobre». Las mujeres se hicieron así verdaderas expertas en el arte del reciclaje y el ahorro: se aprovechaba la comida que sobraba, se remendaba la ropa o se llevaba al zapatero el calzado deteriorado. Al lavavajillas le quedaba todavía mucho tiempo por llegar a Benalup-Casas Viejas
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| Ana García Flor: » Si es nuestra abuela Ana Toro Dominguez» |
Ana García le enseña a Mintz en el interior del cortijo de los Ahijones un cuenco con unas recien cortadas tagarninas, con el cuchillo incluido. La media sonrisa denota satisfacción. Aunque ya era mayor y estaba jubilada, las mujeres siempre ayudan en casa. El pañuelo, la toquilla, el luto permanente, las arrugas… nos llevan a una época no tan lejana, pero si muy distinta a la actual. Lo que unido a la cotidianidad de la escena convierte a esta fotografía en un documento histórico muy valioso.
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Juan Manuel Gutierrez: Teresa Montiano Cruz.Tenia un puesto de chuche en la alameda. Manuel Cepero:» Que vivía al lado de la peña del Real Madrid»
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Teresa Montiano se dispone en su casa de la calle alta (alquilada a la familia Espina) a lavar la ropa en un gran barreño de cinc. El análisis de los detalles nos confirma que estamos bien entrados los años sesenta y que estamos viviendo una época de grandes cambios donde coexisten elementos tradicionales con otros nuevos. Por ejemplo el tarro de plástico de detergente o la goma de agua que indica que hay agua en casa. Persiste la tarea de lavar a mano a cabo de Teresa completamente de luto, otra forma más que tenia la ideología patriarcal dominante de condicionar el rol de la mujer. Las cuerdas para tender la ropa completan la escena.
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| Ana Flor Toro y Manolo García Flor |
Ana Flor Toro se dispone a fregar los platos en la cocina de la vivienda que ocupan en el cortijo del Ahijón. Su hijo Manolo García Flor busca protección ante un elemento tan extraño como es la cámara fotográfica de Jerome Mintz. Ambos miran a la cámara. La madre esboza una sonrisa, el hijo no sale de su asombro.
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| Francisca García Estudillo |
¡Qué disfruto aprendiendo! Había visto muchas veces esta foto, pero no sabía de quien se trataba. Pensaba que era una mujer sacando aceitunas de una orza en la cocina. La pongo en el facebook y me dicen: Maria Luisa Barberán Toro: « Esta señora se llamaba Paca y vendía miel vivía junto a la venta Pareja» Manolo Ordoñez: «Parece que es Curra García Estudillo». Entonces solicito la colaboración de mi amiga Yoli Barberán. Me cuenta: «En aquella época no existían los extractores de miel ni colmenas con cuadros extraibles para el mejor manejo de la colmena existían las colmenas de corcho en el interior del corcho hacían ellas las panochas que es lo que tiene la mujer en la mano. Se cortaban con un cuchillo y se sacaban de la colmena de corcho. Una vez en la casa se les cortaba el sello que la abeja hace para cerrar la celdilla llena de cera es un sello de cera virgen casi blanca, pura, al cortar este sello las celdillas empiezan a chorrear la miel del interior. Aquí ella la pone, la panocha para que caiga la miel por su peso. Luego la dejara escurrir en un lebrillo de barro tapada por esparto o un trapo y la miel que chorree la envasara con las demás. La cera que queda y los restos de panal para la época de la sidra hará meloja. Que era para lo que se aprovechaba estos restos. Hoy en día con los extractores y las colmenas con cuadros es todo mas sencillo se ponen los cuadros en el extractor y se centrifuga. Sale LA miel disparada a las paredes del extractor. Y a la vez por un grifo que trae el mismo se puede ir envasando. O pasarla a otro deposito llamado madurador que sirve para que la miel decante todo los restos de cera a la superficie y quede totalmente limpia, para luego envasarla». Por mi parte intuyo que la miel ha sido recolectada en las colmenas por el hombre de la casa y Teresa se encarga de las tareas posteriores. El que no sabe, es como el que no ve. ¡Que disfruto aprendiendo!
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| Juana Rojas Vázquez y sus hijos Mónica, Antonia Jesús y José Mari. |
La escena transcurre en la calle San Andrés, paralela a San Blas y perpendicular a la calle Medina (hoy Independencia). Juana Rojas Vázquez viene de comprar en la tienda de María «la del Buey»Venía de comprar tulipán de la tienda de María “la del Buey”, y cuando llegó se encontró al americano y su ayudante con una estrepitosa cámara de vídeo. En la primera fotografía la madre (Juana Rojas), Mónica y Antonia Jesus Pavón Rojas observan la cámara, las dos primeras sonríen, la tercera se toca la nariz. Mientras que José Mari «pasa» de la cámara de vídeo y observa desconfiando a Jerome Mintz. No hay nada como la presencia de una madre para aportar seguridad y serenidad, ante la llegada de una cosa tan novedosa como son las cámaras fotográficas y de vídeo. Detrás piedras y ladrillos nos denotan que estamos en pleno proceso de reconversión de las chozas y casarones en casas y que «el Contrito» ha dejado esos materiales para que se vayan pagando a dita. Las macetas recicladas y el cuidado de los hijos por parte de la mujer se vuelve a repetir, no por ello pierde belleza esta escena cotidiana de la vida diaria.
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| La abuela hace croche y la nieta la observa |
Isabel Vidal Quirós hace punto (como decía su nieta Carmen Moreno ella siempre estaba cosiendo), tarea tan propia de las mujeres de la época y su nieta Belén se ríe con las cosas de la abuela. Isabel fue costurera, una de las pocas profesiones admitidas por el régimen ya que las características de la profesión permitían realizar su actividad laboral en casa, y su marido Manuel Moreno Caro, zapatero. Tuvieron 16 hijos. El pañuelo en la cabeza, la toquilla por encima de los hombros, el color oscuro de la ropa de la abuela contrastan claramente con la colorida forma de vestir de la joven. La más mayor activa, la otra contemplativa. La foto refleja la transición que representó en Benalup-Casas Viejas los años setenta entre el Antiguo y el Nuevo Régimen, temática tan querida para Mintz. Además las relaciones entre abuelos y nietos son simbióticas, pues el mayor encuentra un último sentido a su vida en la transmisión de su saber a sus descendientes. La transmisión entre generaciones ha sido afectada por la crisis de la posmodernidad. Los centros de días y los geriátricos actuales imposibilitan escenas como esta repletas de empatía entre Isabel y Belén.
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| Un grupo de niños al cuidado de las mujeres de la casa. |
Está realizada en el Tesorillo y recoge una escena cotidiana. En el primer plano una serie de personas, en el segundo un cercado de chozas. En la fotografía podemos ver a Antonia Jiménez Carrasco, esposa de Juan Lagos, que aparece con un pañuelo en la cabeza y rodeada de cuatro de sus hijos: María, su hija mayor, su tercera hija Juana María y dos de sus hijos varones, Fernando y Juan Lagos Jiménez. A la izquierda de la fotografía aparece una señora sentada, se trata de una mujer conocida por el apodo de “Juana la Bigotona”. Al fondo de la fotografía se ve el único hombre de la escena, un mozo acarrea con un cántaro y un cubo de agua y parece ser Manuel Barberán Quijada. Como los cántaros de agua pesaban bastante su transporte estaba asignado a los hombres. Es curioso el detalle del luto, en este caso un brazalete.










