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| Bonita fotografía sobre una cocina tradicional. El poyo hornilla en el centro, abajo, los cubos de cinc, en los laterales la despensa y el almacén para los utensilios de cocina |
Mintz con su tradicional persistencia empática consigue entrar en el interior de las casas. Una de las estancias que más fotografía fue la cocina. Esta era una estancia muy importante en la vivienda, lo normal es que no estuviera aparte sino que formara parte de un mismo habitáculo con el salón principal. Así allí tanto se cocinaba como se comía. Vamos a dividir esta entrada en tres apartados, uno dedicado al poyo hornilla, otro a la modesta cocina de gas butano y la tercera a las comidas.
El poyo hornilla era el equipamiento que tenían las cocinas tradicionales. Se trata de una encimera de obra que contiene una serie de huecos donde se echa el carbón o el cisco vegetal. Para calentar agua, la plancha o cocinar se encendían con papeles por las bocas de las hornillas. Si se necesitaba más calor se aventaba por medio del soplillo, redondo y de esparto. Si lo que convenía era cocinar a fuego lento se recurría a dejar el potaje o el cocido (nombres de guisos pero que se refiere al utensilio donde se realizan) sobre las brasas del picón o el carbón semiapagado. Las hornillas además de contener el carbón con las brasas ardiendo, servían de apoyo a los cacharros donde se cocinaba. Arriban estaban las ascuas y abajo las cenizas, siendo las hornillas el límite entre ambas. Según parece este tipo de hornillas ya se usaba en el siglo XIX.
José Benítez en Historias de Benalup-Casas Viejas la describe muy bien. «La cocina era la zona de la casa más concurrida y estaba formada por la despensa o almacén de alimentos, la alacena para los utensilios, una encimera de mampostería conocida con el nombre de “poyornilla”. En ella se ubicaban dos conductos de forma cuadrada, que hacían la función de tomas de aire a través de las cuales se impulsaba éste con el soplador de pleita para reavivar el fuego. Era la hornilla y se empleaba el carbón como combustible».
Miguel Angel Moreno Cortabarra en su blog el Poyohornilla lo describe de la siguiente forma: «La palabra poyornilla está compuesta de dos palabras, por un lado poyo (según la RAE; banco de piedra u otra materia arrimado a las paredes, ordinariamente a la puerta de las casas de zonas rurales.) y hornilla. Esta palabra ha sido usada por mi madre durante toda su vida, por tanto a mí me resulta familiar y no se me queda cara de asombro cuando la escucho tal y como pasa cuando la mayoría de las personas la escuchan por primera vez. Hoy día, todavía se sigue usando en algunos pueblos de la Comarca de la Janda en la provincia de Cádiz, desconozco si también se ha usado o se usa en otras partes del territorio español, aunque ahora se usa como arcaísmo para denominar a las encimeras comunes de cualquier cocina».
Pido información en el Facebook de las fotos antiguas sobre estos poyos hornilla y me contestan Tere y Juan Luis.
Tere Roman Navarro: «Mi abuelo tenía un poyo hornilla».
Juan Luis Domínguez Sánchez: «El poyornilla es lo que sería la encimera y en vez de puertas tenía cortinillas de cuadraditos.
Tere Roman Navarro: «Si más o menos, pero el que yo digo tiene un agujero donde va una nafe creó que se llama de hierro y se le echa carbón y ahí se hacia la comida….»
Con la crisis del carbón y su sustitución por el gas los poyo hornillas fueron desapareciendo poco a poco. En principio son hornillas muy humildes y pequeñas
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| La familia Mateo Montiano en su casa de los Arenalejos. Al fondo la cocina |
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| En una misma estancia la cocina, con las orzas incluidas, el salón y el dormitorio. |
de la posguerra se comían garbanzos negros o habas cochineras que eran granos
destinados a piensos de animales. Más adelante las comidas habituales eran los
potajes de garbanzos, los gazpachos caliente o fresco, la carne solo si se
moría algún animal; la dureza del trabajo, las largas jornadas obligaba a
apañarse con lo que hubiera.







