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| Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán |
Este establecimiento forma parte del viejo edificio que a finales del siglo XIX construyó José Cantalejo Grimaldi. Como casi todos los que aparecen en el catálogo, ha sufrido modificaciones y particiones, aunque no es habitual que las fachadas y las puertas se mantengan iguales más de dos generaciones. Primero, en 1909, el establecimiento se dividió en vivienda y bar. Luego, en 1974, el bar se subdividió en bar y tienda de ropa. Antes, Ricardo Rodríguez Sánchez (Ricardín), nieto del fundador y actual propietario, había comprado a los herederos su parte, salvo la confitería, propiedad de la familia Rodríguez Pérez.
Esta puerta corresponde a la tienda de la que se encarga Amparo García Sánchez, esposa de Ricardo. En ella se vende ropa y un tiempo que también funcionó como librería. Su estructura es simple, funcional y responde al uso comercial que tiene; la hizo José Cózar García (Farmita). De las cinco puertas originales del edificio, cuatro son propiedad de la familia Rodríguez García, ya que Amparo heredó las correspondientes a la casa de las hermanas Alcántara.
Calle San Juan, 8
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| Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán |
Este establecimiento, por su posición central y evolución histórica, ha sido testigo de los grandes avatares de la historia de este pueblo. La puerta, en la esquina de la calle San Juan con la Alameda, ha presenciado los grandes acontecimientos históricos de la localidad, desde su formación, pasando por los sucesos, la Guerra Civil, el franquismo o el proceso de segregación, hasta las grandes fiestas actuales. Es un lugar ideal para observar la procesión de Semana Santa, el maratón o la suelta de la vaquilla.
La puerta es de 1974 y la hizo Juan Sánchez. Prima el carácter funcional, pues se trata de que los posibles clientes vean la mercancía, el género. Es la misma función que realiza en la actualidad.
Plaza Nuestra Señora del Socorro, 8

