Dos alumnas, Ana Moreno Salcedo y Marta Moreno Moreno hicieron sendos trabajos sobre esta familia a la que pertenecen. Una se ha centrado en la rama masculina y otra en la femenina. Nos sirve para insistir en algunas características generales en la formación de este pueblo.
En primer lugar, estos Moreno provienen de Medina y los Cózar del Valle del Genal, en concreto Algatocín, los dos lugares más importantes de procedencia de los colonos que formaron Casas Viejas. Pero ninguno de los dos eran sopacas o jornaleros. Se trataba de familias medio acomodadas para aquella época que ambos se instalaron por el pago de la Torre de Benalup, los Morenos arrendando las tierras, Bernardo Cózar en el molino de Beancos, para moler trigo.
Manuel Moreno Girón fue el patriarca de esta saga que se trasladó a Casas Viejas. Era conocido en el pueblo como “El feo de la torre” debido a haber sufrido la varicela y posteriormente la viruela y como consecuencia de esto se le desfiguró la cara. Uno de su hijos, Paco Moreno Barberán fue el propietario del primer bar- posada de la Alameda, lo que actualmente es el bar “El Tato”. Posteriormente emigró a Mexico, donde le encomiendan un puesto importante en la Coca Cola de ese país. No hace muchos años nietos suyos vinieron al pueblo a conocer sus familiares. Un hermano suyo Juan, se va a casar con la otra protagonista de esta historia.
Manuela Cózar Cabañas, hija de Francisco Cózar Castro y Juana Cabañas Cornejo. Aunque hemos visto que los Cózar vienen de Algatocín, un descendiente, en este continuo viajar que es la historia de Casas Viejas, se fue a vivir a Tarifa donde nació su padre, de ahí volvería a la tierra de sus antepasados. Una rama de los Cózar continuó su oficio tradicional de molineros, pero otra se dedicó a la construcción.
Las mujeres lo tenían más difícil para trabajar, hasta que no se casaban solían hacerlo como sirvientas en las casas de la familias pudientes, ese fue el caso de Manuela Cózar Cabañas que lo hizo en la casa de la familia Vela hasta que contrajo matrimonio con Juan Moreno Barberán. Pero en la sociedad tradicional el sueldo del cabeza de familia no era suficiente para mantener a toda la unidad, por ello la mujer ayudaba y colaboraba como podía. Manuela entró a trabajar como amasadora en el horno de Adela, su vecina y después hacía sus propios en dulces en casa y los horneaba en el mismo horno. Las habilidades y los conocimientos gastronómicos sobre la rica tradición repostera de la Janda los había adquirido de su etapa de sirvienta en la casa de los Vela.
En la actualidad lo mismo que estos dos apellidos están relacionados con los albañiles, en casa de los Moreno Cózar se juntan por Semana Santa y Navidad a hacer y comer dulces, que cuando su abuela aprendió hacerlos solo podía confeccionarlos “se ponían cencerros a la comida para que el servicio no comiera de ella”. Son los Moreno Cózar dos ejemplos más de estos supervivientes de Benalup-Casas Viejas que mayoritariamente provienen de Medina o del Valle del Genal.
