En base al trabajo de
Iván Basallote vamos a ver el caso de la familia Fernández Domínguez. Como se
sabe el pueblo nació en el siglo XIX cuando la propiedad de la tierra dejó de
estar amortizada y pasó a capitalista. Los grandes latifundios clásicos que
aparecieron y la sustracción de las tierras comunales a los antiguos campesinos
provocaron que los jornaleros vivieran muy mal, que el atraso económico fuera
muy importante, así como la inestabilidad social y política. Fueron muchos los
intentos de solucionar este problema, el primero  una especie de cooperativa socialista en el
Torno de la Madera, en Cucarrete. 
Suárez Orellana fue su impulsor en 1932.  Pese a la oposición de Eduardo Butrón, alcalde
radical asidonense se consolidó trabajosamente y los colonos se convertirán en
propietarios de estas antiguas parcelas comunales que forman parte de un
abrevadero, previo pago de la tasación oficial correspondiente. Dice así un
escrito del alcalde de Medina al pedáneo de Benalup: 
“Comunique se presente
en este Ayuntamiento con toda urgencia para notificarles las adjudicaciones del
Torno de la Madera a Dª Josefa Aragón García, D. Antonio Navarro Melero, D.
Francisco Rocha Cañestro, D. Manuel Fernández Gutiérrez y D. Antonio Barberán
Jiménez, debiendo venir previstos de su importe para hacer el ingreso
correspondiente”. ¿Qué había ocurrido para llegar a esta entente cordial? “Con
fecha 9 de Octubre de 1942 esta Dirección General de Ganadería ha acordado lo
siguiente: “Aprobado el Proyecto de Clasificación de las Vías Pecuarias del
término Municipal de Medina Sidonia. La Dirección General de Ganadería por
orden de 19 de junio dispuso se procediera al deslinde, parcelación y
valoración de las Vías pecuarias tituladas Descansadero-Abrevadero de
Espartinas o Torno de la Madera, clasificada y aprobada como innecesaria y la
Colada de Espartinas al Torno de la Madera, clasificada como Necesaria con
sobrante enajenable»


A los cinco colonos se les concedió lo que pedían :
Declarar el derecho preferente para adquirí las parcelas que solicitan en el
precio de tasación”. A los grandes propietarios el resto de lo que pedían,
mucho más terreno, aquello calificado como “sobrante enajenable”
. De esta forma
se usurpa suelo público, de vías pecuarias y se convierte en privado. El torno
de la Madera es un ejemplo de ese proceso de apropiación de propiedad comunal
que en estas tierras es más tardío que en el resto de España.  En los años sesenta estos cinco colonos
fueron vendiendo sus tierras a la empresa de las Lomas, el último que lo hizo
fue Manolín el del Torno. La expansión de las dos grandes fincas próxima
impedía la explotación ganadera del entorno y 
los cambios producidos por la crisis de la agricultura tradicional
fomentaban el éxodo rural al mundo urbano. Así terminaba la historia de aquel
descansadero abrevadero de ganado de Espartinas o Torno de Madera que fue
ocupado durante la segunda república por jornaleros sin tierra mediante la
instalación de una choza y que después de muchos trámites legales (incluido un
día de cárcel) consiguieron su legalización en 1942, al mismo tiempo que los
grandes propietarios vecinos también usurpaban una gran cantidad de tierras de
la colada.



Fueron cinco los
primitivos colonos;  Josefa Aragón
García,  Antonio Navarro Melero,  Francisco Rocha Cañestro, Manuel Fernández
Gutiérrez y Antonio Barberán Jiménez. Su biznieto dice: “Manuel Fernández
Gutiérrez (Manolín el del Torno), se vino con su esposa Ramona Rodríguez
Estudillo a trabajar y cultivar unas tierras que el estado había dado… Mi
abuelo cultivaba esas tierras con sus hijos y venía con un burro a vender las
hortalizas y frutas al pueblo, luego más tarde le puso a la hija Sebastiana un
puesto de fruta en la antigua Plaza de Abastos del pueblo. El que más tiempo
estuvo en el torno fue mi abuelo José Fernández Rodríguez por ser el más
pequeño y sus padres más mayores se vinieron a vivir a Benalup, donde mi abuelo
(Pepito Manolín) primero hizo la mili en Madrie y luego emigró a trabajar a
Alemania donde trabajó haciendo túneles para el metro. Luego volvió y se casó
con mi abuela Francisca Domínguez Martínez».
En las fotografías Manolín el
del Torno, su hijo “Pepito Manolín”, en la construcción y Alemania y una boda
familiar en lo del bar Ricardo.

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