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| Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán |
Estamos ante dos de las puertas más emblemáticas del pueblo. Se trata de las que dan acceso (actualmente suele estar abierta la de la derecha) al bar de Ricardo. En 1909, Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco alquiló parte del edificio de José Cantalejo Grimaldi para explotarlo como bar a Antonio Alcántara Serrano.
En julio de 1937, en plena Guerra Civil, a Ricardo lo denunciaron los falangistas locales: pasó setenta y ocho días en prisión acusado de escuchar por la radio del bar canciones subversivas como el himno de Riego o La Marsellesa. La intervención del Padre Muriel y su compromiso por casarse por la iglesia católica lo reintegraron a la libertad y continuó siendo un lugar central en el pueblo, como había sido desde finales del siglo XIX. Durante el franquismo siguió siendo uno de los lugares centrales del pueblo y en el imaginario colectivo de los más viejos del lugar todavía está presente la mesa de billar en la que se jugaba a las cartas, concretamente a los treinta y uno.
Un momento importante del bar es cuando se sustituye el viejo sombrajo por la marquesina. Esta fue construida por Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco en 1951, como aparece en un documento, del 10 de junio de 1952, que en la actualidad es un icono en el urbanismo de B/CV. Por esta marquesina se le llamaba al bar oficialmente Las columnas, pero el nombre de su fundador se perpetuaría con el tiempo. Cuando lo tuvo el fundador Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco, cuando lo regento su hijo Andrés (el de Ricardo) Rodríguez Mateos y ahora que es propiedad de Ricardo Rodríguez Sánchez. Siempre será el bar de Ricardo, quedando lo de Las columnas como otro intento fracasado de imponer un nombre más políticamente correcto que el que ya le había asignado la población.
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| Libreto de carnaval de Los Turistas del Figuras. 1966 |
En 1956, a raíz de una amplia remodelación, Juan Sánchez hizo estas dos puertas. En el año 2000, la de la derecha tuvo que ser reformada y los encargados fueron Óscar Sánchez Pérez-Blanco y Miguel Escámez Romero, herederos de la carpintería de Juan Sánchez. Aunque tomaron como modelo la puerta de la izquierda, la nueva manija, colocada en vertical, las diferencia.


