En el capítulo anterior presenté la serie. Se trata de que en la Yeguada hay cuatro azulejos con iconografía relacionada con el Quijote que presentan muy mal estado de conservación. Antes de pasar a las conclusiones sería interesante saber exactamente de lo que va cada uno de estos cuatro azulejos con orientación didácticas, estos cuatro Quijotes en cerámica.
La puerta de entrada a Malcocinado sigue siendo la inicial de la Yeguada, allí en 1934 Suárez Orellana mandó colocar dos azulejos relativos al Quijote. A la izquierda un azulejo referido al Capítulo 2 de la primera parte: «Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso Don Quijote». En este capítulo se cuenta como Don Quijote provisto de sus armas se monta en Rocinante y sale al campo sin avisarle a nadie. Pasa todo el día caminando y no se le pasa nada, hasta que llega a una venta que él confunde con un castillo. Se encuentra a dos mujeres a las que se le presenta como caballero, estas se ríen, obviamente, de él. Como no puede quitarse la celada pasa toda la noche y el día con ella puesta, lo que sigue siendo motivo de chanzas y risas.
A la derecha nos encontramos un segundo azulejo. Corresponde al siguiente capítulo al tercero de la primera parte: “Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero”. En el se narra como después de cenar, Don Quijote le pide al ventero que lo ordene caballero. Este le sigue la jugada y le da permiso para que vele sus armas en el patio del “castillo”. Cuando está velando sus armas llegan unos arrieros al patio de la venta con los que se enfrenta. El ventero para poner fin al conflicto lo ordena caballero.
El tercer y cuarto azulejo son los que Antonio Castellet ha restaurado fotográficamente. En la pared lateral del Ayuntamiento nos encontramos el tercer azulejo relativo al capítulo X de la segunda parte. «Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos». Sancho recibe el encargo de Don Quijote de ir a la ciudad y buscar a Dulcinea. Sancho piensa que como está loco le llevará la primera campesina que se encuentre y Don Quijote se lo creerá. Cuando vio a tres campesinas Sancho le dijo a Don Quijote que una de ellas era Dulcinea. Don Quijote empezó a alabarlas y las tres campesinas reaccionaron yéndose de allí a toda prisa. Don Quijote pensó que esa reacción era producto de un encantamiento. Tras esto marcharon hacia Zaragoza.
El cuarto azulejo, el que se encuentra en la pared de Benito, frente al lateral del Ayuntamiento está relacionado con el capítulo I de la primera parte, donde el hidalgo aparece en casa con su inseparable “galgo corredor”: “Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha”. Es el capítulo de presentación de Don Quijote, este vive “en un lugar de la Mancha” con el ama y su sobrina. Era muy aficionado a las novelas de caballería y leía tanto que se volvió loco, creyendo que era verdad todo lo que leía en ellas. Por eso, decidió convertirse en caballero andante. Tomó las armas de su bisabuelo, una caballo al que llamó Rocinante y una bella doncella de nombre Dulcinea del Toboso.
Nos resta ahora valorar estos cuatro azulejos y el estado de conservación que presentan, pero eso será en el tercer y último capítulo de esta serie.




