Ayer hablaba de que muchos de los componentes de la reina clásica eran imprescindibles porque llevan toda la vida saliendo en carnaval. Antes de ayer que los que tocan las bolas eran un grupo de amigos que querían pasárselo bien ellos y el público. Ambas características también cumple Un sueño de locos, escrita por su autor de toda la vida Antonio el Rubio y dirigido por el incombustible Antonio Kalero.

Le pido datos a este y me deja claro estas características mencionadas y las dificultades que tiene el carnaval: “Para nosotros un año más en la lista de carnavales cumplidos. Tengo la gran suerte de contar con el grupo que quiero y que me da las ganas de seguir un año más. Como siempre se intenta uno en superar, tanto en afinación como en música, que es lo que yo hago. De este año destacar, las ganas desde el primer día del grupo, la intención del autor en las letras, que para mí siempre da un paso más, y la unión forjada de un grupo muy unida a una misma causa, que es hacer carnaval. También este año hemos pasado  momentos muy duro, con casi todo el grupo  resfriado y sin curarnos. Y para colmo unos cuantos hemos empezado el carnaval casi sin poder cantar con la recaída. Pero bueno son cosas por la que tenemos que pasar y afrontarla lo mejor posible”. 
Foto José González Benítez



Como siempre es un grupo que destaca por la música y la afinación de las voces, la dedicación a este mundo de algunos de ellos se hace evidente. Antonio Calero lleva 20 años saliendo en carnaval. También quiero destacar las letras de Antonio Jiménez, Jr., que lleva 14 años escribiéndoles. Todo los años busco su libreto, leyéndolas y analizándolas con especial atención. También esta vez tiene algunos pelotazos en forma de coplas increíbles. Pero sobre todo, al igual que en Arwen, la Bossa Nova o la Reina del mar, entre otras, el hilo conductor es la búsqueda de la libertad a través de los carnavales. Dos palabras que se llevan muy bien, aunque al poder no les guste ninguna de las dos.
Foto José González Benítez



Obviamente la presentación sirve para mostrar su tipo de loco soñador, un Quijote actual, que en este caso no se volvió loco por leer libros de caballería, sino por cantar carnaval. También aparece la tesis principal del repertorio, la contradicción entre la locura del autor y el mundo de sinvergüenzas que lo rodea, tesis que ampliará en el popurrí y que no es la primera vez que aparece en el carnaval benalupense. 


Antonio el Rubio siempre ha destacado en los cuplés por los artificios, doble sentido y recursos que utiliza. Esta vez también lo ha conseguido. Los dos de temática general van sobre las altas temperaturas. Unas provocadas por el cambio climático  y otras las que se dan en el programa la isla de las tentaciones. Los que más me gustan son los de carácter local. Uno se lo dedica a la doctora, ya jubilada Pilar, por su torrente de voz. Los otros dos son de carácter político. El resultado de las elecciones municipales  ha generado la partida de Francisco González Cabaña y la llegada de Antonio Cepero y María José Grimaldi. A estos dos les dedica el cuplé la pareja del año, que pasará a la historia por decir muchas cosas, sin decir nada, por yo no estoy diciendo eso, como decía Colmena, pero sabes que es verdad. De forma graciosa e irónica plantea el pacto entre PSOE e IU y la necesidad de ambos líderes de que se note su acción política después de 36 años de monocolor político. No se puede resumir mejor la actual situación política en el pueblo en 18 versos.



Los pasodobles son cinco. Como casi todas las agrupaciones Antonio critica la droga y expresa su preocupación por las recientes muertes de benalupenses por su causa. También son muy emotivos los de la soledad de los ancianos y la pérdida de la infancia de los niños en los Países subdesarrollados. El cuarto es una alegato para que se valore el trabajo. En el piropo vuelve a aparecer ese excelente, creativo e ingenioso que es Antonio Jiménez, Jr. Empieza planteando que está harto de que los medios de comunicación se hagan eco de “timadores” y “ladrones” en B-CV, desarrolla que la gente de este pueblo es todo lo contrario (alegre, valiente, humilde, solidario y que defiende lo suyo) y concluye que esos son los valores que representan a las personas de Benalup-Casas Viejas. 


Ya sabemos que en el popurrí los autores desarrollan profusamente su tipo. Es curioso como parafrasea la expresión loco de atar (para maniatar) por la de loco aun sin atar (sin domesticar). Como ya apunté recuerda este tipo el de payaso y poeta de 1988, pues se basa en la contraposición de la utopía de los poetas o locos soñadores, con las sinvergüencerías pragmáticas de los payasos e impresentables. La primera parte del popurrís es para ellos, Para los que roban bebes, los que engañan a pensionistas, los terroristas, los que se enriquecen con las guerras, los Trump y Baldasanos, los culpables de que los niños pasen hambre, los que no aceptan las máquinas para curar el cáncer, los que compran los votos… rematando con “y al final el que está loco soy solo yo”. Resulta esta crítica una verdadera declaración de intenciones e ideológica. Las siguientes cuartetas el poeta, loco soñador se las dedica al amor, para terminar con un canto a la esperanza pues dice que mientras haya corazón, amistad, besos, rebeldía del pueblo, libertad, madre… y concluyendo con un “mientras resista la esperanza… y haya carnaval…¡Valdrá la pena soñar!. Una forma perfecta de cerrar un grandioso popurrí. 
Foto José González Benítez



En definitiva un grupo de amigos que se han hecho imprescindibles en el carnaval benalupense y mientras sigan saliendo merece la pena escuchar carnaval y esperar un mundo mejor.

1 verso
Un sueño de locos
2 versos
Que me hace un loco
aún por atar
3 versos
Mientras resista la esperanza…
y haya carnaval
¡Valdrá la pena soñar!
4 versos
Ahora a la pareja le da por pintar
… fachadas abandonadas
no digan en las calles, ni en los bares
que ellos no pintan nada
5 versos
Casi después de cuarenta años 
Cabañas se nos ha cansado.
Algunos dicen con mala leche
que antes que lo echen
él se ha jubilado

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