Los cambios sufridos en la caza han sido muy importantes. Seguimos basándonos en el trabajo de José Ignacio Vázquez para realizar estos post. Con la información de Antonio Perea, el encargado actual de la finca dividió en cinco periodos los últimos cuarenta años de explotación cinegética de Isla Verde.


  • Años setenta, hasta 1987: el coto estaba gestionado por cazadores de Jerez, amigos de la propiedad, que se encargaban de pagar los gastos administrativos del mantenimiento del coto, pagar a los guardas y el mantenimiento de los carriles existentes en la finca. La mayoría de los socios son a su vez propietarios de fincas, que se reúnen para cazar en cada una de ellas. La propiedad, no aportaba nada a estos gastos, y no recibía ninguna cantidad de dinero por la venta de la caza. La caza se entendía como un motivo de reunión de amigos, y no como un bien a explotar económicamente.  Todas las fotos que se utilizamos en esta exposición es de esta época
  • 1987- 1993: los mismos socios que había antes, siguen siendo los amigos de la propiedad, pero cambiando las condiciones. Se impone una cantidad anual por el coto. La gestión de la propiedad de la finca cambia de generación y entonces, la propiedad empieza a recibir un beneficio por la actividad de la caza. Cambio de mentalidad.
  • 1993-2002: entran nuevos socios, creando una sociedad para gestionar el coto. La propiedad sigue obteniendo un beneficio por la actividad cinegética. Los socios son en su mayoría de San Fernando, Campo de Gibraltar, y aparecen por primera vez socios de Benalup: empresarios de la construcción, farmacéutico…
  • 2002-2014: se disuelve la sociedad que había gestionado últimamente el coto, y uno de los socios, empresario, se queda él solo con la gestión del coto. Es la época dorada de este coto, en cuanto a cantidad de venados cobrados, socios, importe de puestos por monterías, y beneficio obtenido por la propiedad. Pero como toda la economía se vino abajo, también esta actividad.
  • 2015-2017: nuevo gestor del coto. Cambio total de gestión, se suspenden las batidas y se caza solo a rececho.


Hemos pasado de una actividad socializadora a otra que sólo busca la rentabilidad económica, además de como veremos con una merma importante en la calidad y cantidad de la fauna.

DEL CABALLO AL TODO TERRENO
Vemos en la foto como todos los cazadores van a caballo o en mulos. Los tiempos han cambiado, ahora sería impensable que un cazador que paga un puesto, no pueda acceder a él en su flamante todoterreno, donde transporta todo tipo de accesorios. Los socios mantenían las distancias, podemos ver que subiendo a la sierra, los batidores o recogedores van andando y llevando  las riendas de los caballos o mulos, donde van montados aquellos cazadores que se supone no saben montar adecuadamente. No vemos a ningún cazador andando. Esos mulos después eran utilizados también para llevar las reses cobradas al cortijo. En la actualidad, también se utilizan mulos para acercar las reses a los carriles, y allí son cargados en remolques o en todoterrenos que los bajan al cortijo.


La segunda foto es sobre una comida en el salón del cortijo. No se ve ninguna mujer en ninguna de las fotografías. Los socios de entonces tenían por norma, no permitir la entrada de mujeres en esos días de cacerías. Los socios-amigos se reunían en el cortijo, dormían en otra parte del caserío antiguo, en una serie de literas muy apretadas unas con otras, y pasaban varios días, cazando, comiendo y bebiendo pero sin la presencia de ninguna mujer, era una celebración solo de hombres.


La caza mayor siempre ha sido la más importante en la finca. La caza menor era ejercida hasta los ochenta por cazadores locales, no socios de la caza mayor, y que obtenían permisos para cazar conejos y perdiz, sobre todo al reclamo, como compensación por diversos trabajos, batidores, recogedores en las monterías, amigos o conocidos de los dueños de la finca; compromisos con guardias civiles aficionados a la caza, etc. La propiedad de la finca no obtenía ningún beneficio económico en efectivo por este tipo de caza, en aquella época. Desde el año 1987, los gestores del coto adquieren a la propiedad, pagando una cantidad de dinero los derechos de caza tanto menor como mayor. Desde entonces, se ha sacado rendimiento a los puestos de zorzales, situados en tres sitios de la finca: zona de los Silos, Casa de Mateo y Boca de las Puercas. También se han vendido por separado los puestos de caza de la perdiz con reclamo, los puestos de palomas al paso, muy abundantes en el mes de Agosto, cuando aún no se han segado los girasoles.
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