Foto superior: Antonio Espinosa Cruz, en el Tajo.

 
Pero la temática de la que más fotos tiene Mintz sobre la infancia es la temprana incorporación de los niños al trabajo. No en vano, la Asociación Amigos de Mintz hicimos una exposición en 2013 denominada «Los niños hombres», cuyo catálogo te puedes descargar desde este enlace.
 

José Pérez González
 
Los niños y las niñas de esa época tuvieron una infancia muy corta y, hasta que llegó la modernidad, siempre fueron considerados desde muy pronto como pequeños adultos. En la sociedad del antiguo orden, todavía imperante en el Benalup de Sidonia de la época, las condiciones de vida eran muy difíciles: la escasez, la miseria, la injusticia, la desigualdad, etc., dominaban las relaciones sociales y económicas.
 

José Sánchez González
 
En este contexto, la niñez sufría especialmente las consecuencias de este tipo de organización. El ejemplo más evidente de ello era la temprana incorporación al mundo laboral, lo que también suponía el abandono prematuro de la escolarización. Los niños trabajaban en el campo y las niñas, aunque muchas lo hicieron en el algodón, sobre todo en el servicio doméstico.
 
 
La fotografía está realizada a la salida o entrada del pueblo, según se mire, por la carretera del Castaño. El edificio de la izquierda, con ventanas verdes, es el antiguo silo, edificio de la familia Vela que en la actualidad se encuentra cerrado y contiguo al bar Casa Pepe.

El papel de denuncia social de las fotografías de Mintz sobre este asunto es evidente. Como dice Isabel, su esposa, este tipo de prácticas infantiles constituían para Jerome un símbolo de la explotación y pobreza imperantes en esta zona y en aquella época; el cariño, la dulzura y la empatía hacia ese sector de la población, también.
 
 
Sobre los años 60 y 70, el cultivo del algodón conoció un gran auge en Benalup. Las labores todavía se hacían a mano y en los hogares era necesario cualquier tipo de ingreso adicional al del cabeza de familia. El trabajo de los niños en el algodón se generalizó, y a la recogida iban familias completas (padres e hijos), motivo por el que los menores no asistían al colegio en la temporada de recogida.
 
En la foto anterior, Mintz fija su cámara en una cuadrilla de niños y niñas que está recogiendo algodón en la vega de Buñuelito; en este caso, no existe la separación por sexo que había en la escuela y en el resto del ámbito laboral. Es, pues, una excepción, que se explica por tratarse de momentos puntuales. En la imagen se reconoce a Pepi Macías Cabeza, acompañada de su hermana Antonia. La perspectiva que Mintz utiliza generalmente en sus fotografías permite hacernos una idea de la generalización del trabajo infantil en la recogida del algodón.
 
 
 
En la foto anterior, un niño de corta edad, Antonio Vargas Casas, posa para Mintz. No sabe qué hacer con los brazos y los recoge sobre el cuerpo. Los viejos pantalones, un sombrero de tela para protegerse del sol y la capacha de pleita para llevar la vianda nos indica que está trabajando en el campo. Con un conato de sonrisa reta a la máquina del Americano, toda una sorpresa y una novedad para un chiquillo que desde pequeño está acostumbrado a las cornadas de la vida, pero no a estos adelantos que vienen de muy lejos. 
 
 
En la foto de arriba, cinco niños comen carne con tomate; son los hermanos Romero (Miguel y Enrique) y, en el centro, los hermanos Mateos Montiano (Balbino, Joaquín y José María). Casi todos ignoran la cámara de Mintz y siguen con lo que les interesa: el guiso. Sería primavera u otoño, porque los hermanos Mateos Montiano llevan mangas largas, y los Romero, camisas de manga corta. 
 
 
Un Pizarro chico y Celestino Espinosa van por la calle Benalup camino del Tajo. Vienen de comprar dos teleras de pan, probablemente del horno de Juanito Román, en la calle Medina, el más cercano al Tajo. El Americano los sorprende y les propone retratarlos, a lo que responden con una sonrisa que deja al descubierto sus mellas. La imagen nos permite apreciar el calzado, la ropa y los pantalones cortos que utilizaban, así como las numerosas heridas que el juego dejaba en sus rodillas.
 
 
En esta imagen, Pepe López Casas camina junto al burro mientras mira a la cámara del Americano. Su hermano Paco, montado, también. Mientras, Luis el de Martina no resiste la presión y mira hacia el huerto. La fotografía está tomada en la calle Benalup a principios de los años setenta. Era una estampa habitual en las calles del pueblo en esa época y no por repetida deja de ser entrañable. Es tan descriptiva como las novelas de Galdós: la calle sin empedrar y asfaltar hace juego con la vestimenta de los niños, el burro con su serón, el huerto y los casarones del fondo (el del Viñista, al frente, y el de los Suárez, a la izquierda). 
 
 
Arriba, los hermanos Mateo Montiano (Joaquín, José María y Balbino) siembran en Los Arenalejos. Para el cuello, el padre les ha preparado un artilugio que sostiene la olla donde están las simientes. Una cuerda les indica el «lineo» por donde han de depositarlas. No se aprecia qué siembran, lo que si deja bien claro la imagen es que el método era muy artesanal y que niños de pocos años sabían hacerlo. 
 
 
En la fotografía se observa a los hermanos Moreno Reina (José, Juan Manuel e Ignacio) en el campo. Están preparando las «perchas», unas trampas de alambre y madera que servían para cazar pequeños pájaros insectívoros. Antes de ponerlas había que buscar gusanos o alúas, y aunque al principio se utilizaban más los gusanos, luego se impuso la alúa, la hormiga con alas. La «percha» se coloca en el suelo y se recubre con tierra para ocultar todo menos el cebo. Aunque en esta fotografía aparecen niños, era esta una actividad que hacían muchas familias cotidianamente. Los niños, estos pequeños adultos, también colaboraban en la difícil tarea de la supervivencia diaria colocando las trampas en los campos cercanos desde muy tempranas edades, como se aprecia en esta fotografía. Habría que recordar también a quienes las fabricaban: algunos artesanos de prestigio en este mundillo eran considerados verdaderos artistas y, por la calidad de sus perchas, eran fácilmente reconocibles.
 

Luis Espinosa Cruz a su llegada al Tajo después de una dura jornada de trabajo.
 
 
Sobre el niño retratado justo arriba, escribe Antonio Castellet de Gomar:
 
Luis Espinosa Cruz nació el 29 de junio de 1955 en Benalup de Sidonia. Empezó a trabajar a los diez años en el campo. La temporada empezaba por San Miguel, el 29 de septiembre. Era costumbre empezar el arado después de las primeras lluvias de otoño. La mayoría de los hombres de Casas Viejas eran campesinos. El padre de Luis era uno de tantos. Él empezó a trabajar con su hermano Antonio y su padre en las Lomas cogiendo algodón y en Charco Dulce recogiendo remolacha, trigo y garbanzos. Gran parte de ellos eran trabajadores eventuales y eran contratados por días. A Luis le gustaba mucho jugar con la moto, hacer boxeo y muchos deportes. No puedo dar más información de Luis porque hace varios años que falleció en un accidente de coche. Su familia no puede hablar más de su hermano porque se ponen muy tristes y empiezan a llorar.
 
* * * 

Anterior Patrimonio cultural familiar de B-CV. La caza. Grandes transformaciones. 28
Siguiente Los familiares de las víctimas de los sucesos. Francisca del Río Ruiz. 4

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Juana Rosa Berbel.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad