Mi estancia en Benalup se divide en dos etapas. En la primera estuve sirviendo en la Parroquia. En la segunda, hemos decidido vivir aquí nuestra vida familiar y estamos poniendo en marcha, con un buen número de vecinos y vecinas el proyecto Centro de Tardes el Alamillo.
Inmediatamente me di cuenta que Benalup es un pueblo que acoge a los forasteros, esto no es lo más normal. Obviamente con el tiempo tienes que ganarte la confianza y el cariño de la gente, eso tampoco es difícil en Benalup. En definitiva, creo que “tienes que hacerte de aquí”. A mí, gracias a la ayuda de todos no me costó mucho. En nada de tiempo me movía por el pueblo y participaba en los actos sociales como uno más. En la medida de lo posible he tratado siempre de colaborar en todo lo que se organizaba en el pueblo, primero desde la parroquia y luego como un benalupense más.
Desde el principio me interesé mucho por todo lo relacionado con Benalup. En mi opinión es lo que se debe hacer cuando llegas a un sitio nuevo. En las tertulias, reuniones sociales me iba empapando de la historia de Benalup, de los Sucesos, de las anécdotas de los mayores que los mayores me contaban en la Alameda.
Todo esto me lleva a pensar y sentir que Benalup es uno de esos lugares donde para ser de aquí no hace falta haber nacido aquí.

