Pablo Cruz Flor y Juan López eran dos alumnos de segundo de bachillerato que se sentaban juntos en clase. Los dos hicieron un trabajo sobre sus abuelos. El del primero fue guardia de fincas de caza (ya lo he publicado en este blog) y el del segundo furtivo. Dos profesiones típicas de este pueblo, que frecuentemente tuvieron muchos problemas entre ellos.

Juan López dice en su trabajo lo siguiente: “Antiguamente el furtiveo era una forma de subsistencia de muchas familias, ya que apenas había trabajo y el poco que había estaba en mano de los terratenientes, los cuales daban salarios míseros, con el que no podían subsistir muchas familias debido al alto índice de natalidad. Cada familia constaba de bastantes miembros lo cual hacia que muchas veces tuvieran que furtivear para atraer algo de comida extra a las casas (conejos, perdices…). 


Mi abuelo Manuel López Peralta, de la familia Zainita, más conocido como Marchena,  hijo de colono y padre de familia de 4 hijos. Contaba con una economía escasa, por lo cual tenía que trabajar muy duro día a día  para poder alimentar a sus hijos y su mujer… Mi abuelo ha sido conocido siempre como una persona muy trabajadora, ya que siempre ha tenido dos trabajos, durante el día trabajaba en los cultivos de los señoritos para poder ganarse un sueldo, y de tarde se dedicaba en trabajar en sus tierras, para que su familia no le faltara de nada. Él también se dedicaba al furtiveo, para poder tener una ayuda más en su casa. Tanto sea como alimenticia o  como económica, ya que  los que cazaba lo vendía a las personas más adineradas o ventas… 


El comenzó con el furtiveo desde pequeño, para poder aportar algo para la casa al ser muchos hermanos, y  también utilizó este método para poder alimentar a su familia. Marchena, tuvo muchos conflictos con la Guardia Civil, ya que estos lo espiaban cuando  trabajaba, por que el aprovechaba durante su trabajo para poner sus trampas cepos , etc.  Aparte de lo que cazaba en su parcela. Todos los días traía a casa muchas colleras de faisanes, patos, …  Mi familia por parte de padre siempre eran personas que intentaban llevar a casa todo lo que pudiera. Mi bisabuela, era una persona que también estaba metido en conflictos con las autoridades, por que ella, al tener una mala economía, se vio obligada a ser contrabandista de tabaco, azúcar,… Ella la cual iba todos los días al puerto de Algeciras con dos burros, para poder traerse un cargamento de cualquier cosa que pudiera revender”.


Para explicar la importancia tradicional de estas dos actividades alegales como son el furtiveo y el contrabando podremos utilizar razones geográficas. La situación geoestratégica al sur del sur, la presencia de la sierra, la posición entre dos continentes… hacen que haya una rica variedad en la fauna local. El poco desarrollo industrial existente ha hecho poco mella en ella. La cercanía de Gibraltar también explica que haya mucha gente que se salte la ley (contrabando) para comerciar con productos no permitidos. Pero si los factores físicos son importantes los humanos lo son más. La desamortización del siglo XIX, la reforma agraria al revés, consolidó una propiedad privada basada en el latifundismo clásico que generaba poca mano de obra y muchas desigualdades. Los posteriores intentos de solucionar el problema agrario fracasaron (fundamentalmente en la Segunda República) y ello explica estas prácticas alegales. Con la modernización que aparece en los años sesenta iniciada por el éxodo rural y la desecación de la laguna de la Janda comenzaron a remitir estas prácticas. En la actualidad persisten, pero de forma residual. 
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