“(Redactado en primero persona). Nací en Medina. EL 28-1-1927. En mi cuarentena me vine con mis padres a Casas Viejas, una pedanía por entonces, ya que ellos trabajaban aquí con la familia Domecq. Soy el 10 de 11 hermanos. Somos: Alfonso, Carmen, Antonio, Pepa, Manuela, Antonia, Juan, ángeles, Mª Paz, yo y Ana; la cual aún también vive. Tuvimos una infancia muy difícil recuerdo que mi hermano Alfonso estuvo un año en la cárcel (fue el que trajo la carta de Medina en los sucesos del 33, luego en la guerra también se estuvieron que esconder). La falange traban a la gente sin piedad se los llevaban y… luego no aparecían. Por eso nosotros, cuando nos preguntaban nuestros nombres dábamos el de otra persona (hasta el punto de estar varios días escondido en la sierra sin salir) (Quiere cambiar de tema) Con 11 años harto de trabajar a 3 pesetas y media, ayudando a sacar agua del pozo, robar hierba de noche, para dar de comer a 200 vacas, 70 pavos y un montón de gallinas; a parte de coger chumbos y tunas, y para que no nos denunciasen vendíamos los animales “migaeros”. Ya más tarde con 17 años, me defendía un poco más, me ganaba la vida haciendo carbón entre otras cosas. Ya de muchacho me fui a vivir a la finca conocida como “El Carrascón” hoy día, donde nacieron algunos de mis hijos, luego me fui a la casa de mis suegros, situada en la calle Alta, una choza por aquellos entonces, que yo arregle; y que terminé heredando, allí nacieron mis otros hijos. He trabajado en muchas fincas: el Aguijón, Carrascal, Alburejo, Beanco, Carrizuelo, Las Carreras, Torre Estrella… De Benalup a Medina casi todas las que pertenecen a los Domecq. Hoy día tengo 6 hijos, 16 nietos y 8 bisnietos, y 90 años que no es poco”.
Son muchos los asidonenses que se vinieron a vivir a Casas Viejas buscando trabajo en los latifundios próximos. Este es el caso de Manuel Ossorio Guerrero. Los datos los tomamos del trabajo de su biznieta Raquel Ordóñez Ossorio.
Resulta un precioso documento en el que hay que resaltar dos aspectos; la historia de este pueblo por un lado, la de una familia que viene de Medina a vivir a Casas Viejas, pasa la República, la guerra, el franquismo y llega a la transición democrática. Por otro lado, las difíciles circunstancias en las que han vivido estos trabajadores en el campo, en especial aquellos que lo hacían en los cortijos a las órdenes de propietarios absentistas. En base a ello se fudamenta el Benalup-Casas Viejas actual y este sufrimiento de la generación anterior es una parte importante de su ADN.
