Ya he escrito alguna vez que cuando la gente de pueblo salimos de él, lo hacemos físicamente porque espiritualmente siempre estamos en él. A donde vamos buscamos referencias y comparamos con el nuestro. Siempre es así, pero cuando estuve en el valle del Roncal y de Irati esta tendencia aumentó considerablemente.

Eslava Galán en el libro 1000 sitios que ver en España al menos una vez en la vida escribe lo siguiente:

«El valle navarro del Roncal está integrado por los municipios de Burgui, Garde, Isaba, Roncal, Urzinqui, Uztárroz y Vidángoz. El 29 de abril se celebra el Día de la Almadía en homenaje a una durísma profesión del valle ya desaparecida. Una de las saneadas fuentes de ingresos del Roncal ha sido sus bosques de pino, abeto y haya, pero, debido a lo accidentado del relieve, no resultaba fácil transportar la madera hasta sus mercados. Lejos de arredrarse, los roncaleses construían almadías o balsas de troncos fuertemente atados con jarcias de varas de avellano, las lanzaban al agua y las gobernaba, con la dificultad que cabe suponer, mediante dos remos, el puntero (delante) y el zaguero (detrás) De esta guisa conducían sus troncos río abajo, primero el Esca y después por el Aragón, hasta Tudela, Zaragoza e incluso hasta Tortosa. Por el camino iban vendiendo madera a los pueblos ribereños. Cuando agotaban las existencias regresaban al valle a pie, armaban otra almadía y vuelta a empezar. 


La de almadiero era una profesión arriesgada y dura: sin más defensa del frío y de los rociones del río que unas espalderas de piel de cabra ni más equipaje que un zurrón con pan, queso y tasajo, pasaba el día faenando en condiciones extremas, y frecuentemente metido en el agua para desatascar los troncos que atoraban el cauce. La profesión perduró, con altibajos, hasta que la construcción del embalse de Yesa barreó definitivamente el río en 1952. 

El día de la almadía miembros de la Asociación Cultural de almadieros Navarros ataviados como sus antecesores realizan el descenso del Esca en tres almadías que conducen desde el paraje de Olegia hasta el puente medieval de Burgui, seis kilómetros de recorrido ante la expectante mirada de los miles de personas que asisten al espectáculo desde las riberas…. El caso es que el valle del roncal ha sido autónomo y muy suyo desde que existe memoria. Sucesivos reyes le han confirmado privilegios de los que no disponen otras comunidades más poderosas. Eso explica que todos los roncaleses fueran considerados legalmente caballeros, hidalgos e infanzones (por privilegio de Carlos III) sin necesidad de probanzas ni papeles. Ademán tenían el privilegio de elegir su propio “capitán a guerra”, estaban exentos del servicio militar fuera de sus fronteras, y podían comerciar libremente con Francia. 

En la localidad de Isaba se ha reconstruido una almadía tradicional para que el visitante se haga una idea del armatoste flotante. En el Ayuntamiento de Burgui hay un Museo  de la Almadía que permite conocer la historia con trajes, maquetas, filmaciones y fotografías.
Yo había visto la película El río que nos lleva basada en la novela del mismo nombre de Jose Luis Sampedro. Por eso cuando llegamos al Valle del Roncal buscamos la almadía tradicional que hay en Isaba. Luego estuvimos en una especie de museo etnográfico que ellos llaman La casa de la memoria. Iba con Juani, mi compañera y le diría como trescientas veces que en Benalup-Casas Viejas se podría montar un centro interpretación sobre el aprovechamiento de los recursos naturales y una casa de la memoria, con el nombre de Casas Viejas ya tenemos el 50% de la difusión hecha. En Jimena de la Frontera hay una que es una maravilla.


Fuimos a comer a Ochagavia (luego me enteré que Vicente Peña tiene un íntimo amigo aquí) y por la tarde visitamos el valle de Salazar y la selva de Irati. Una de las joyas de la corona del patrimonio natural ibérico, que a mí me recordaba mucho al parque de los Alcornocales. Si hay algo que me gusta y admiro de los catalanes, los vascos y los navarros es el valor y la defensa que hacen de lo suyo, de lo tradicional, de lo de toda la vida… hasta el punto que lo han convertido en su seña de identidad. Además han conseguido el equilibrio perfecto y necesario entre la difusión y la explotación turística y la conservación. Hasta el punto, que al contrario del turismo modelo sol y playa, este no solo no destruye su patrimonio cultural y natural sino que contribuye a su protección. La verdad es que el turismo sostenible del norte de Navarra me parece un perfecto ejemplo a seguir por aquellos pueblos como el nuestro que ven en esta actividad terciaria una forma de completar la necesaria diversificación económica, que fije la población al mundo rural y no la expulse al mundo urbano.

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Un pensamiento en “Leer y viajar: antídoto contra el fatalismo. Leyenda y tradiciones. Almadieros en el valle del Roncal. 5

  1. Salus, me alegro mucho que te guste esa tierra Navarra. Tengo familiares en Tudela, Pamplona y mi difunto abuelo era pastor trashumante que subía desde Tierras Altas de Soria hasta el Valle del Roncal. Bajaba el ganado para la invernada desde allí hasta Constantina en Sevilla por la Cañada Soriana Oriental y luego desde cerca de Toledo por la Cañada Soriana Occidental. En Burgui estuvo varias veces y un invierno se quedó congelado y lo dieron por muerto en el Roncal. Lo lograron rescatar pero perdió la audición por culpa del frío. Una vez más, nos acerca la Historia compañero. Gracias por todo lo que haces y harás. Un abrazo.

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