Nos paramos hoy en Zamora, la que no se ganó en una hora. Y en la que hace falta muchas para verla bien. Yo he estado varias veces, la última el verano de 2018 con mi amigo Pepe y las respectivas familias. Llegamos nos dimos una vuelta por el río, por las murallas, por el centro de interpretación de las ciudades medievales, por la catedral y por el museo etnográfico del que luego os hablaré. Todo precioso y maravilloso, aunque como dice Eslava y Galán: “ver lugares y monumentos es una excusa que esconde el verdadero motivo de viajar; comer y beber”.
Sobre Zamora escribe el jienense: “
ZAMORA, LA BIEN CERCADA
Zamora, orilla apacible del Duero, donde la Vía de la Plata lo atraviesa por puente de piedra, es ciudad más románica que gótica. El apelativo de “la bien cercada” alude a su cinturón defensivo, triple nada menos (que hay muy pocas ciudades medievales tuvieron), del que conserva en bastante buen estado el primer anillo con sus históricas puertas de Doña Urraca y puerta del Obispo y el quizá no menos histórico Portillo de la Traición…. El viajero fue a salir al paseo de la muralla, entre el _Duero y los muros torreados, y allá, a la sombra de un álamo, encontró un senado de paseantes con el que trabó conversación.
– Pues en esa puerta chica que usted ve ahí es el Pórtico de la Traición por el que Bellido Dolfos, el asesino del rey don Sancho, se refugió en la ciudad cuando lo perseguía, lanza en ristre, el Cid Campeador.
– A lo mejor no fue tan traidor como dicen- terció otro-. Es menester aclarar que el rey don Sancho tenía sitiada Zamora porque quería arrebatársela, contra todo derecho, a su hermana, la infanta, que la había recibido en testamento de su padre.
Se inició una disputa, unos a favor de la infanta, otros a favor del rey don Sancho, y el viajero, que, como discreto, prefiere no entrar en líos de familia, se despidió de la ilustre academia y prosiguió su paseo remontando callejas hasta la catedral, de la cual no supo que admirar más, si la cúpula bizantina, la cabecera gótica o la fachada grecorromana… Se me olvidaba: si quiere vivir una Semana Santa exacerbadamente católica, vaya a Zamora…. Tiene museo notable Zamora de la Semana Santa, en la plaza de Santa María la Nueva, que reúne 36 grupos escultóricos entre los que figuran piezas de Mariano Benlliure. Paralelamente se muestran túnicas y hábitos de las distintas cofradías y hermandades que cada año cumplen, con singular fervor y recogimiento, su estación de penitencia por las calles de Zamora».
Los que somos de pueblo no nos vamos de él nunca, aunque salgamos de viaje. Estamos continuamos comparando lo que vemos con el lugar donde residimos. Que si este camarero se parece a fulano, que si este bar es como tal nuestro o en B-CV se podría hacer lo mismo que han hecho en esta ciudad para poner en valor nuestros recursos. Por eso me encantó tanto el de museo etnográfico de esta ciudad. Uno de los atractivos de Zamora es el estupendo Museo Etnográfico de Castilla y León. Instalado en un moderno edificio de cinco plantas en el centro de la ciudad, se divide en cuatro secciones (El espacio y entorno; el Tiempo y los ritos; La Forma y el Diseño; El Alma y el Cuerpo) que explican la relación del hombre con su entorno; el trabajo y la vida cotidiana; los ritos festivos; las decoraciones, el arte popular, las normas sociales, la educación y la religión.
Estos y otros extremos se explican de forma gráfica y atractiva a través de unos diez mil objetos: trajes comarcales o locales, mobiliario tradicional, útiles de trabajo relacionados con distintos oficios, juguetes, utillaje de cocina, etc. La parte dedicada a las creencias es apasionante: estampas, escapularios, crucifijos, higas, amuletos ancestrales, remedios contra el mal de ojo, dijes, insignias.
Se nota que este museo está realizado por profesionales de la antropología. En Benalup-Casas Viejas tenemos materiales y nombre mediático para realizarlo. Algún día se hará realidad. Ojalá puede acordarme otra vez del de Zamora porque será señal de que lo estoy viviendo.




