Cuando recibo la invitación de Salustiano para
escribir sobre mi relación con Casas Viejas (yo suelo llamarlo Benalup, pues
soy de la época en que se querían borrar los trágicos Sucesos del 33). Lo
primero que pensé es “yo soy de Benalup ahí he nacido y quiero descansar para
siempre.” Qué más puedo decir.


Más calmada e ironizando, me vino a
la memoria el gran poeta que decía “mi infancia son recuerdos…” Los míos son de
la Alameda, el callejón y la calle San Juan, donde estaba la barbería de mi
padre y mis tíos, Manuel, Antonio y Pepe Bancalero. Estos tres sitios eran el
epicentro de mi infancia, testigos de mis juegos, junto con corea, que era
donde vivíamos en uno de los pisos que ya no existen.


Mi vida como la de muchos niños y
niñas de esa época fue bastante feliz, sin grandes pretensiones, no nos faltaba
ni la comida ni el colegio, pues mis padres siempre se preocuparon de nuestro
bienestar, tanto mi madre como mi padre veían que la única manera de ser todos
iguales era estudiando.



Mi abuela Juana Vidal, fue la primera
persona que contaba la historia de Casas Viejas, de aquella noche tan larga,
siempre que lo hacía se le notaba el sufrimiento y miedo que pasaron ella y sus
seis hijos esa noche y en los días sucesivos. 
Ahora al pasar los años, pienso que fue mi abuela la que me inculcó el
sentimiento de la Tierra, y el orgullo de ser de un pueblo que se distingue por
su valentía y defensa de los derechos de los más humildes.  Siempre he llevado a gala decir de dónde soy,
a los que no conocían su historia y localización siempre la he contado. Hasta
hace poco hemos tenido en casa un periódico que hicimos en octavo de EGB, donde
escribíamos historias de nuestro pueblo y defendíamos nuestra independencia, (quizás
fuera un preludio de lo que es hoy este blog) seguro que algún compañero puede
tener a día de hoy algún ejemplar… Con el dinero de la venta de ese periódico,
sufragábamos parte de la excursión fin de curso a Granada, en ese año de 1976, solo
éramos catorce alumnos y alumnas, fue la primera salida del pueblo y, a todos
nos encantó el viaje y la experiencia que ello supuso.


 Para hacer el BUP la mayoría tuvimos que salir
del pueblo, en mi caso, volví cuando terminé la carrera de magisterio. En esta
etapa en que me preparaba las oposiciones y daba clases particulares, me afilié
al PSOE, partido del que fui la secretaria de la agrupación local. Contando
siempre con el apoyo y ánimo de mi padre, una persona de ideas progresistas,
tolerante y serena que siempre creyó en mí.


En 1987 me llaman para entrar a
formar parte de un proyecto ilusionante para Benalup, una lista unitaria para
las elecciones municipales cuyo objetivo común era la Independencia de Medina
Sidonia. Ahora con estos tiempos tan convulsos, por un lado, el Covid-19 y por otro,
los partidos que nos representan sin que lleguen a ponerse de acuerdo, pienso
que más de uno debería mirar nuestra historia más reciente donde el
entendimiento si fue posible. La Independencia llegó en marzo de 1991, fue una
explosión de alegría compartida por todos, aunque luego viene lo del termino
natural y justo que eso ya es otro cantar.  El 22 de mayo de este mismo año se convocan
las primeras elecciones municipales como ente independiente y yo voy en la
lista más votada saliendo elegida como concejala. Aún hoy día, al recordarlo se
me pone la piel de gallina, esa responsabilidad, ese orgullo, miedo, ilusión… Sin
embargo, la maternidad llamó a mi puerta y no puede continuar mi labor como
concejala, pues existían dos motivos de mucho peso, lo primero era que yo no
estaba en el pueblo a tiempo completo y luego mi hija que es lo más importante
del mundo y no quería restarle tiempo.


Mi vida profesional se ha
desarrollado primeramente en el transporte escolar entre “La Carnicera” (cabecera
de ruta) y el colegio Padre Muriel, más tarde ya en el Colegio Santiago El
Mayor de Medina Sidonia, Cádiz y Jerez de la Frontera donde por un accidente me
jubilaron.



A día de hoy sigo diciendo que soy de
Benalup, muy orgullosa de ello, aunque vivo en Cádiz, todos los fines de semana
voy a ver a mi madre que sigue viviendo allí. En Benalup-Casas Viejas, repongo
pilas; allí el olor a campo, sierra, su gente… es muy diferente a Cádiz, que
también está bien, pero a cada uno lo suyo y a mí, lo mío, me tira mucho.


Salustiano, te doy las gracias por incluirme
en este blog y te agradezco como casaviejeña que soy, que pongas nuestro pueblo
en la red, a un clic de muchas personas interesadas en saber nuestra historia y,
como bien he leído en pots anteriores de los muchos que se han quedado atrapados
en la tela de araña que es nuestro pueblo.


Gracias.


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