Si alguien le dice al «Feo la Torre» Francisco Moreno Barberán que se va a publicar en un blog un post con 32 establecimientos turísticos privados (sin meter a los que están en el tradicional campo de Casas Viejas u otro tipo de establecmientos que se dedican a la venta de otros productos) lo más normal es que lo mirara con cara de asombro y seguiría haciendo otra cosa. Francisco Moreno en 1876 se trasladó de Medina a Casas Viejas compró la casa que hoy es «El Tato» y puso una tienda de bebidas y una pensión. Es la más antigua de todos los negocios de este sector que siguen funcionando.
En 1909 Ricardo Rodríguez Pérez Blanco, proveniente del valle del Genal (Algatocín), tras probar con un molino en el Monasterio del Cuervo, le alquiló a Antonio Alcántara Serrano la mitada de la casa para poner un bar. Se llamó Ricardo, como hoy. Es curioso imaginarse que pensaría del actual panaroma de los bares de Casas Viejas
En 1968, el asidonense José Candón, afincado hacía muchos años en Benalup, deja de trabajar en el Bar Román y abre el suyo propio. Lo hace en la calle don Manuel Sánchez y, esta decisión, le traería alguna incomprensión de los vecinos, que pensaban que el bar estaba muy lejos del centro del pueblo. Lo que hoy es el centro neurálgico del pueblo era en ese momento la periferia de Benalup de Sidonia. La puerta de entrada al pueblo. Seguro que no pensaba que el nivel de la restauración de Benalup de Sidonia iba llegar a la situación actual. Tampoco que su hija Nuría se encargaría del negocio.
En los años ochenta Juan Román Navarro se hace cargo de Las Grullas. Recogía el testigo de su honónimo. En 1999 dejó este local, abrió otro con el mismo nombre al otro lado de la carretera y empezaría una osada aventura con su hotel restaurante Cortijo de las Grullas. Las Grullas de Juan cogieron una fama en la provincia de la que todavía obtiene rentas.
Son solo cuatro casos que dan raíces a un pueblo donde la oferta turística es tan impresionante como la de este pueblo con 6986 habitantes a uno de enero de 2020. No sólo en cantidad, sino también, y sobre todo, en calidad. Luego han sido muchos los proyectos que se han puesto en marcha, con mejor o peor fortuna, pero todos teniendo muy claro que estamos ante un «nicho de mercado» (como se dice ahora) con gran futuro. Destacar proyectos como el campo de golf, Utopía o Wakana. Así como el claro trasvase que se está produciendo de trabajadores e inversiones del mundo de la construcción al turismo.
Esta oferta turística privada era el sueño que ya pensó Angelín cuando en 1966 sacó Los turistas del Figuras o que Santo peleó tanto con su Benalup 2000 por un desarrollo endógeno y sostenible, que tenía en el turismo una de sus bases. A los dos los tacharon de utópicos, ahora se demuestra que tenían razón. Esta aplicación de genialy no es un proyecto, es una realidad tangible. Ya sabemos que la iniciativa privada busca cubrir necesidades del mercado y lucrarse económicamente de ellas.
Era un cuento chino eso de que esto era un pueblo chico, feo, seco y que no tenía nada. Una mentira que le daba pie a un fatalismo que beneficiaba a unos pocos y perjudicaba a unos muchos. Esta oferta turística que mostramos, solo un ejemplo de la real, demuestra que estamos ante un sector que como el junco, aunque se dobla siempre sigue en pie, como dice la canción. Creo que este post además de servir para homenajear a los que han creído en el turismo de B-CV, debe también reivindicar que se pueda poner al servicio del interés común y colectivo su patrimonio. Como es La Morita, el Tajo de las Figuras, el Monasterio del Cuervo, los bienes materiales inmuebles o los recursos naturales que poseemos.
Aunque estamos sumergidos en una crisis de las grandes, la experiencia histórica nos hace pensar que, como en otras ocasiones, también se superará. Este fin de semana hemos tenido una propuesta de ocio que se enmarca en el contexto que estamos comentando. Tiene mérito no sólo por el tamaño del pueblo, sino también por la situación general en la que se realiza.
Este proyecto que presento está dentro de otro más amplio, basado en la idea de Miguel Ángel Moreno Cortabarra y en el que nos apuntamos David Guzmán y yo; Rutas de B-CV. Sin ánimo de lucro. Pienso al igual que José Luis Gutiérrez Molina: «Va siendo hora de que la ciudadanía, cuando se organiza, tenga el protagonismo que debe de tener. Que su papel es tan público como el de los órganos administrativos. Que la ciudadanía es mayor de edad para que siga siendo tutelada».
Quiero terminar puntualizando que se han establecido unos criterios claros en cuanto a los establecimientos que participarían, si hay algún olvido o alguno quiere que se incluya su negocio no tiene nada más que comunicarlo. Porque tengo claro que aunque son todos los que están, no están todos los que son.
