Ya he escrito por ahí que la temporada de este blog viene cargada de etimologías. Tengo una sección iniciada sobre el nombre de los lugares de B-CV. Hoy empiezo otra. La idea esta tomada en otra de mi amigo Sito para el blog de Benalud que tenía una sección donde de forma rebuscada y sibilina relacionaba un cuadro famoso de la historia del Arte con alguna escena típica del pueblo. Pretendo hacer lo mismo, detenerme en una palabra, ver su origen y relacionarla con la actualidad en B-CV. Sólo me queda una cuestión previa que establecer. La información sobre la etimología la tomo de un libro que me compré este confinamiento «El origen de las palabras» escrito por Ricardo Soca.También se utilizarán otras fuentes como Joan Corominas, Carlos Fisas, RAE o el de María Moliner por citar solo unas pocas fuentes.


Una de las típicas discusiones en torno a la eduación se produce con el concepto memoria. Hay quien considera que su utilización debe ser única y básica y otros que optamos más por una memoria comprensiva. Más que aprenderse los reyes visigodos de memoria, me interesan que conozcan las características de la monarquía visigoda (débil, elegible y contralada por la religión y los propietarios) que explican la fácil derrota de Don Rodrigo ante Tarif en la laguna de la Janda del 19 al 22 de julio del 711. En la mitología griega la diosa de la memoria, Mnemosine era la protectora de las ciencias, la filosofia y las artes. De ahí aparecieron muchas palabras como «mnemónico», «mnemotécnico (técincas para la memorización mecánica muy útil en las oposiciones). Hay otras dos que son las que yo me voy a centrar. Amnesia (olvido de todo) y amnistia (olvido de los delitos políticos por parte de las autoridades). 

Las dos palabras dan para debates serios y profundos. Yo no creo que la amnesia sea utilizable. Durante mucho tiempo en este pueblo se intentaron enterrar los sucesos de Casas Viejas en una losa de silencio y al final no se ha conseguido. El pueblo vivía bajo la gran contradicción del que no quería recordar, pero sabía que no podía olvidar. Todavía hay quien piensa que no deberían celebrarse y recordarse los sucesos de enero de 1933, estamos los que pensamos que sí, pues entre otras cosas nos puede ayudar a evitar que se puedan repetir. 


Lo mismo ocurre con la amnistia para los delitos políticos en el amplio sentido de la palabra. A mí me parece que legalmente está bien establecida y que se tiene que plantear cuándo, el cómo y el por qué. Toleracia cero contra la corrupción, se proclama de acuerdo. Sobre todo que no haya rastro de connivencia porque se podrá volver en tu contra como un bumerang. (Conivencia viene de com y nivere que quiere decir cerrar los ojos varias personas juntas). Si se han cometido acciones contrarias a la legislación vigente en ese momentos que se localicen, se establezcan y salgan a la luz pública. Sólo localizados pueden ser perdonados. Pero la cuestión es complicada y deambula por superficies resbaladizas.


Caso parecido es el de las dos leyes de amnistía que afectaron recientemente a la realidad española. En febrero de 1936 tras la victoria de la coalición electoral del Frente Popular se proclamó la amnistía de forma espontánea y descoordinada. A Casas Viejas refresaron todos los que estaban en la cárcel por su participación en los sucesos. Aunque luego fueron perseguidos cuando volvieron al poder «las fuerzas del orden». En 1977 la amnistía le afectó al bando franquista, el ganador de la Guerra Civil. Sin embargo, los del bando republicano todavía están luchando por encontrar sus familiares en las fosas y cunetas. Esa contradicción, esa no amninstía para los perdedores está en la base de recientes conflictos como el Valle de los Caídos, Billy el Niño o Rodolfo Martín Villa. O en la base de la recien salida del horno ley de la memoria democrática.


Como me da la impresión de que el post me ha salido demasiado serio y plano lo voy a terminar con dos anécdotas. El chiste de los cigarros y los cartones y cartones. Y la ocasión en la que alguien no me quería contestar a una pregunta con el argumento de que era amnésico. Yo le dijo que su problema no era de memoria sino de tontura, porque la suya la entendía voluntaria. Y es que creo que si la amnistía puede tener algun tipo de explicación, la amnesia ninguna (siempre que no esté relacionada con una enfermedad) porque entre otras cosas induces a que tropocemos en la misma piedra. Y ya se sabe que él que lo hace es burro o es tonto.
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