Leo que la palabra cementerio deriva de dormitorio y este proviene del griego Koimeterion. Se cree que fueron los primeros cristianos griegos quienes  la usaron sustituyendo al anterior de necrópolis que la utilizaron en el sentido de ciudad de los muertos o lugar donde enterraban a los muertos. No es lo mismo un lugar donde dormir o estar muerto. El lugar de los vivos es más alegre, el cementerio;  el de los muertos más trágico o necrópolis. Camposanto es un topónimo intermedio donde priman los aspectos sacramentales. El cementerio  o necrópolis aparecen en el nacimiento de todos los pueblos es un equipamiento urbano que en estos comienzos toma competencia religiosa, como otras cosas como la solidaridad, la medicina o la sanidad… Ya sabemos que el poder tiende a apoderarse de todo lo importante.  


La Iglesia católica desde la Edad Media siempre ha controlado los camposantos o cementerios. En  Casas Viejas el primero estuvo en la calle San Elías,  junto a la ermita de la que hablan las fuentes escritas desde 1555. Este último se queda pequeño y se traslada a otras nuevas instalaciones situadas en el Tesorillo o Cañuelo, también propiedad de la iglesia. La inauguración tiene lugar el 22 de febrero de 1875. Fue utilizado hasta 1978, pese a que Suárez Orellana se empeñó (y estuvo a punto de conseguirlo) en cambiarlo a la ubicación actual en tiempos de la Segunda República, debido a dos razones fundamentes. En primer lugar, comenzó una lucha tendente a la consecución de un nuevo local, mejor ubicado, lejos del casco urbano y más espacioso. Consiguió adquir el sitio denominad La plaza de toro y hasta e hizo la puerta de madera. En la otra lucha la de la secularización, consiguió que las instalaciones pasaran a ser municipales salvo unos trámites que cerrar, justamente lo cual salgo la Guerra Civil se suspendió la laicización del cementerio y su traslado. 


El cementerio de Casas Viejas siempre fue católico, pero cuando llegó la Segunda República fue municipalizado al hilo de los cambios institucionales y la laicización del Estado. Secularización total y definitiva, que permanecerá hasta los decretos firmados por el régimen franquista a punto de concluir la contienda civil.  



A finales del franquismo y durante la transición casi todos los cementerios católicos se convirtieron en municipales, siendo el de Benalup-Casas Viejas un anacronismo que tiene sus raíces en la victoria de Franco sobre el gobierno republicano, legalmente constituido según las elecciones de febrero del 36. En la provincia de Cádiz sólo hay siete casos más de cementerios católicos; Barbate, Chipiona, Conil, Olvera, Vejer, Tarifa y Zahara de los Atunes. Los ocho ayuntamiento salen frecuentemente en el Diario de Cádiz por sus continuos conflictos contables y de funcionamiento con los cementerios y camposantos con el obispo Rafael  Zonoza de Cádiz. Pienso para mí que sería una solución que pasasen a ser municipales, los cementerioros entre otras cosas por connotar un lugar de encuentro, de razas, religiones y clases distintas, a ser una necrópolis o camposanto católico que de entrada excluya e una parte de la comunidad. Como se dice ahora, yo ahí lo dejo.  

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