Cuenta Carlos Fisas en su historia de las palabras que en el siglo XI vivía en las montañas de siria un fanático de la religión y de la guerra. En la fortaleza comandaba un grupo de guerrilleros que arrasaban con el terror por toda la zona. Se decía que había conseguido una absoluta fidelidad de sus secuaces, ya que antes de la salir a las razzias tomaban hachis del árabe “hassais” y que eran llamados Hassasi. La palabra asesino pasó a Europa en el siglo XX siendo empleada ya por Marcopolo. Ese terror fue utilizado indiscriminadamente, pero hasta el siglo XVIII los historiadores lo habían utilizado para las prácticas chiitas y los hassesinos que fumaban hassis. He leído esta anécdota muchas veces, me parecía un poco exagerado que el hachis terminara en tumultuosos asesinatos. Solo en 1791 en la época del Terror de Robespierre en la Revolución Francesa ocurrió algo así. Pero la verdad que siempre me ha interesado por curiosa e interesante la anécdota de los asesinos sirios del siglo XI. 


Tanto que ahora se me ha ocurrido ponerla en relación los sucesos de 1933. Parece claro que el protagonismo que terminó con 28 víctimas fruto del escarmiento fue iniciado por los campesinos atacando al cuartel y matando a dos guardias civiles. También que murió otro guardia de asalto inocente mientras atacaba al casarón de Seisdedos. También es verdad que el protagonismo de las fuerzas de orden público corrió a cargo de las fuerzas de asaldo, pero que la Guardia Civil dirigió los registros y la represión posterior. Pero, sin duda, si hay que poner la señal en un personaje ese es el capitán Rojas Feisjapan. El capitán Rojas fue el que ordenó quemar el casarón cuando él llegó no a la mañana siguiente, quien organizó la razias, las tres cuadrillas, la cuerda de preso hasta el corralón y el fusilamientos de los presos en la corraleta. También pretendía quemar el resto de las chozas del pueblo y lo persuadieron. De cuatro a siete de la mañana del 11 al 12 de enero estuvieron coordinador la razzia próxima con un número indeterminado e impreciso de gente entre ellos locales. Según comenta el periodista Alfredo Relaño el capitán Rojas se había hecho adicto a la heroína por sus heridas de guerra en África, en Marruecos. Y se le vio tomar alcohol y heroína aquella noche, según el citado periodista.   


¿Es verdad, lo que escribió Alfredo Relaño en 1983 sobre Rojas y la heroína?: “José Suárez afirma que fue el cacique José Vela quien sugirió al capitán Rojas: «Esto no puede quedar así. Dé un escarmiento». Según otros, Rojas había pasado la noche bebiendo, incluso hay quien dice que le vio inyectarse. El caso es que ordenó un registro y detuvo a doce hombres más, de los cuales sólo uno había participado en la revuelta, los subió a la choza de Seisdedos y los hizo fusilar” (Alfredo Relaño cincuenta aniversario de los sucesos de Casas Viejas. Diario El País. 

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