El aprendizaje es una de las características de la sociedad humana. Es una de sus bases. Los maestros enseñan a sus discipulos y esto entran en un blucle que se mantiene en el tiempo. Palabra muy bonita esta de discípulo con relaciones en la religión o la educación. Puede ser aquel que sigue una doctrina y aprende de un maestro. Viene del latín discipulus, que a su vez lo hace del talin discere (aprender, conocer..) Las relaciones de los maestros y los discípulos suelen ser muy fuertes con los que se suelen dar intensas entre ambas partes. De hecho para enseñar se optó por la violencia, en el Quijote aparece la palabra disciplinar con el significado de azotar. También puede hablar de relaciones intespectivas entre ambos porque el discípulo no reconoce lo que le ha aportado, lo que el maestro esgrime que le ha dado. Pero a mí lo que más me interesa es la didáctica, la metodología del aprendizaje. Hay quienes argumentan que para se produzca el milagro del aprendizaje es necesario un cierto grado de violencia y estamos los que pensamos que si existe no hay milagro. Aquello de que “la letra con sangre entra” o su antónimo, que 2asi no, pero con dulzura y amor entra mejor”. El debate es eterno, se extiende a los exámenes ¿Deben ser duros, estrictos y suspender a mucha gente o todo lo contrario? Para este tipo de polémicas el origen de las palabras nos aclara muchos conceptos.
El vocablo examen aparece en el castellano con dos significados. Por un lado, como sustantivo que forma nuevos ejambres y segundo que es ser el fiel de la balanza. Por un lado, venía del verbo examinare, que se había formado con el prefijo ex(fuera) y agmen(conjunto) que dio lugar al termino emjambre. Un examen servía para aprender, para construir, la evaluación era un medio para enseñar, no un fin. Al portugués pasó con el mismo significado (Ricardo Soca). Pero al castellano también pasó fiel de la balanza. Se trata de evaluar tangiblemente una medida, con menos de cinco: suspenso. La evaluación era un fin. Yo creo que hay que diferenciar y mezclar. Para la educación infantil y primaria la evaluación debe ser un medio, primar más los aspectos cualitativos y que prime su papel como engambre que va construyendo, que va ascendiendo. Para la enseñanza universitaria entiendo más la cuantitativa y especializada, para la media creo que habría conjugar ambas.
Lo mismo que la enseñanza-aprendizaje tiene que adaptarse a la edad del alumnado lo tiene que hacer con el tipo de interés que presentan los alumnos, las diferencias de clases sociales y niveles culturales de los padres u otras circunstancias. Escribe Antonio Ñeco en El maestro de Casas Viejas: «Pocos lugares, se imaginaba Damián, existirían donde la escuela fuera tan necesaria como aquí. En un pueblo donde el ochenta y cinco por ciento de su gente era analfabeta, la única esperanza para mejorar sus condiciones de vida estaba en la educación…». En Casas Viejas los docentes llevamos mucho tiempo discutiendo si el modelo más adecuado en el del engambre, que construye donde el profesor es enseñante funtamentalmente, o el de fiel de balanza que fiscaliza. Está claro que las circunstancias actuales han puesto las condiciones más difíciles, siendo los más humildes, los más perjudicados, con el agravante de que no van a ser consciente de ello. No hay bandos con verdades absolutas, menudean las escalas de grises y me parece que tenemos meridianamente claro que hay que situarse en el tiempo y en el espacio en un sitio y lugar concreto.
Nuestros discípulos tendría que ser consciente que el Coronavirus aporta una dificultad añadida a aquellos sectores que ya había salido en un lugar más atrasado de la casilla de salida. Que son ellos los que necesitan más la motivación de las clases presenciales y que todas las clases que pierdan lo hacen ellos. Los docentes como humanos que somos tenemos nuestras limitaciones, pero debemos ser partícipes de que el alumnado menos favorecido no conoce esta realidad y que deberíamos intentar hacer un esfuerzo para que lo haga. Humildemente creo que además de ser tiempo de impartir contenidos, evaluarlos como parte de su emjambre, debemos hacer un esfuerzo porque entiendan que para ellos es especialmente importante esa adquisición, los nuevos tiempos que vivimos así lo demandan, y de hecho, nosotros y ellos intentamos aclararnos en estos tiempos de incertidumbre que nos ha tocado vivir. Dejando ya por superados los tiempos en que los contenidos, la metodología y la evolución se decidían unilateralmente por los docentes. Tiempos finitos.




