Hay veces que uno se queja de que tiene un tanto olvidado el mundo de la cultura y el espectáculo y otras que se concentran muchas actividades en un mismo fin de semana. Ha sido el caso de este. El viernes estuve en el Teatro Moderno de Chiclana escuchando a Amancio Prada, anoche presencié el espectáculo Cabaret y esta tarde tengo la intención de ir a ver Malditos bastardos, de los hermanos Coen. Me centro en lo de anoche. El aforo completo, a rebosar, muy poca gente del pueblo para ver un espectáculo grandioso, original y muy bien diseñado. Miguel Ángel combinó los bailarines de tango Alberto y Cristina, con la hermosa voz de la cantautora madrileña Merche Corisco, el piano de Chano Robles y un grupo de tres actrices que hicieron espectáculares números de variedades. El formato siguió el mismo esquema que otra veces (parecido al empleado en las Jazz Sesión o en los desfiles de modelos) utilizando de una manera integral todos los recursos de la Fonda, pero ha sido la vez que más impresionado he salido del espectáculo. La función estuvo basada en la película Cabaret de Bob Fosse, que a su vez se inspiraba en la novela Adiós a Berlín de Christopher Isherwood. El ambiente del cabaret berlines de los felices años veinte estuvo muy bien conseguido. Merche Corisco, con esa impresionante voz que tiene, nos recordaba constantemente al ángel azul de Marlene Dietrich y los números de las tres muchachas nos trasladaban al ambiente más genuino del cabaret (lo que más me gustó). El baile romántico de Alberto y Cristina encima de las mesas de la sala también marcó otro momento álgido. Cuando terminó el espectáculo sonaban los acordes de la mítica Lili Marleen (la canción de la Segunda Guerra Mundial) y nos íbamos con la sensación de otras veces, habíamos asitido a un espectáculo único, teníamos claro que era un lujo que en Benalup-Casas Viejas se pudieran asistir a ese tipo de eventos y era una pena que, pese al que el aforo estaba completo, hubiera tampoca gente del pueblo.
