En la década de los treinta del siglo XIX las alusiones en los cabildos del Ayuntamiento de Medina a la zona se centran en la dehesa de las Yeguas y el prado de los Potros. Son tantas las menciones que decidí investigar sobre estas dos fincas. Pese a la negativa inicial, distintos labradores se establecen en Casas Viejas, siendo estas dos dehesas los lugares donde establecen sus explotaciones. Pertenecían en la Edad Moderna a una Real Maestranza de Caballería. Estas eran Corporaciones nobiliarias creadas por la Corona para que la nobleza se ejercitase en el manejo de la equitación y las armas. El organo de gobierno de estas maestranzas de Caballería era la Junta Suprema de Caballería del reino. Desaparecida la institución las tierras pasaron a los bienes propios del Ayuntamiento y este se dispone a arrendarlos entre los vecinos que lo solicitan.En un cabildo del Ayuntamiento de Medina de fecha 24-3-1834 podemos leerEn la Dehesa de Yeguas hay concedidas por la extinguida suprema Junta de Caballería del Reyno ochocientas fanegas de tierra a D Domingo Varela». En el acta capitular de 26-10-29 se dice: » Se vió otro memorial de Pedro Bonino establecido en el sitio de Casas Viejas solicitando se le concedan las suerte del quince al diecisiete pago segundo de la dehesa de Yeguas de cuatro fanegas cada una para emplear una Yunta de su propiedad respecto a que se hallan vacantes y se acordó acceder a esta petición». Se trata del mismo Pedro Bonino que en 1823 se le había denegado el permiso para establecerse en Casas Viejas como barbero. Otras actas capitulares del mismo Ayuntamiento nos van a servir para aclararnos el carácter de estas tierras. En la del 19-2-1830 se lee: «Se dio cuenta de un escrito de D. José Gutiérrez solicitando en el cabildo anterior para plantar huerta y árboles frutales en la antigua dehesa de las Yeguas en la inmediación de Casas Viejas en donde disfruta el subsodicho de suertes por repartimiento… informen los diputados de campo sobre un pedazo de tierra de veinte fanegas junto al río Valdemedina y Cañada Real y otro como de doce fanegas perteneciente a la dehesa que disfruta Antonio Linares en Benalud, como asi mismo de las coladas que baja de la mesa entre Malcocinado y el prado de Potros«. La mención del río Valdemedina, Cañada Real, Benalud, colada de la mesa y Malcocinado nos sirven para situar estas dos dehesas. Estas tierras se ubicarían, la primera entre la carretera de Medina y las Torrecillas, desde el cortijo Benalup hasta Malcocinado y la segunda entre Malcocinado y Mesa Baja. Del acta capitular de 24-3-1834 podemos sacar muchos datos interesantes. Estamos a comienzos del reinado de Isabel II, empezando a consolidarse el Nuevo Régimen y la preocupación por acabar con las tierras de «las manos muertas» y darle un uso más intensivo a la tierra es característica de esta etapa: «deberían darse a estos terrenos tanto como todos los de propios y algunos valdios a censo reservativo pues de este modo se aseguraría la riqueza y el fomento de la agricultura… Medida en su opinión saludable por los muchos bienes que producirán como por los infinitos males que habían de terminarse con ella. Todos los valdios y tierras de propios de este término son una propiedad y patrimonio común de sus vecinos, no hay en todo él un palmo de Realengo como lo acreditan los documentos autenticos que se conservan en el Archivo del Ayuntamiento» Es decir, como estas tierras son del Ayuntamiento, al ser bienes de propios y no de la administración o el rey, porque no son de realengo, deberían dedicarse a la agricultura con lo que aumentaría la riqueza general y la del Ayuntamiento al percibir las rentas de arrendamiento. A partir de 1855, con la desamortización de Madoz pasarían a propiedad privada. Concluyo, la dehesa de las Yeguas y el prado de los Potros, antiguas granjería caballar para uso nobiliario, se convierten en terrenos de explotación agraria de los vecinos de Casas Viejas en este proceso de tránsito entre el Antiguo y Nuevo Régimen. Un siglo más tarde, Malcocinado, que etimológicamente significa lugar de la dehesa en el que se depositan los restos de las reses muerta va a dar lugar a otra población. Si en el caso de Casas Viejas es al hilo del proceso desamortizador, en el de San José de Malcocinado es gracias a la creación de la Comunidad de Campesinos dentro de la Reforma Agraria que intentó la segunda república. En ambos casos son frutos del intento de solución del problema agrario.
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