Manuel Ruiz Cruz con los guardias civiles del destacamento de las Gargantillas
En una guerra como esta entre los maquis y la guardia civil de eminente carácter rural el apoyo de la población civil iba a ser fundamental. Dos fueron las estrategias utilizadas por las fuerzas del orden; la represión directa y brutal a los maquis y el socavamiento del apoyo popular que gozaban en un principio. Esta estrategia tuvo un tratamiento militar y dio como resultado la victoria sobre el mundo del maquis.

Pese a la presión de la Guardia Civil la gente del campo, siempre colaboraban con ellos. Dice el mismo Manolo El Rubio: “La ayuda era la que nos prestaban los campesinos, ya que a la ciudad o a los pueblos, por supuesto, no podíamos acercarnos porque nos hubiese descubierto la Guardia Civil y entonces lo hubiéramos pasado muy mal. Los campesinos nos daban de comer y después, al marcharnos de sus casas, nos daban suministros que metíamos en nuestros morrales, para dos o tres días, y cuando éstos se terminaban, volvíamos otra vez a reponer nuestras provisiones. Cuando ya nos hacíamos muy vistos en un lugar, acechábamos otro cortijo, para después llegarnos hasta él…Los caminos para llegar a las casas amigas los teníamos siempre expeditos, ya que los pastores, mujeres y niños o campesinos nos ayudaban cuando nos trasladábamos de un lado para otro”.


Seguimos con el sumario. Los tres son interrogados y cuentan la misma versión. Por ejemplo Juan Cózar Tocón dice: «PREGUNTADO para que manifieste cuanto sepa, en relación con la permanencia y tránsito de los bandoleros por los contornos donde habita dijo: Que sobre la primera hora de la noche del día veinticinco del actual, se presentaron en la choza que habita en unión de su padre y hermano político tres individuos armados, dos de ellos con fusiles y el tercero con escopeta. Que pidieron de comer, cosa que se les facilito. Durante el tiempo que estuvieron los citados bandoleros en su domicilio les sometieron estos a preguntas entre ellas informes de los movimiento de la fuerza de la Guardia Civil, informes que asimismo se les facilitó por el declarante, que al marcharse pidieron una telera de pan, que también les fue suministrada. Que conoce a dos de ellos, uno por “El Gaznacha” y el otro por “El Toledo” ambos naturales de los Barrios, desconociendo al tercero…. PREGUNTADO: Diga los motivos por cuales no dio conocimiento de la presencia de los bandoleros a la Guardia Civil. Dijo: Que el motivo de no dar conocimiento a dicha fuerza, fu porque dichos bandoleros antes de marcharse dijeron que el que ellos tres dijese a alguien o a la Guardia Civil que habían estado merodeando por aquellas inmediaciones, vendrían y lo matarían, y como quiera que un tio del declarante en el mes de Febrero del pasado año de mil novecientos cuarenta y seis se le presentaron un día varios bandoleros, dando cuenta inmediatamente del hecho a la Guardia Civil, ala tercer día de haber llevado  a cabo dicho extremo, vinieron y le dieron un tiro por la espalda costándole la vida, extremo este que fue mayormente el que el declarante obligó a no dar conocimiento de ellos.- Sigue manifestando que su tio se llamaba ANTONIO TOCÓN.-«


En estas declaraciones se observa perfectamente como la gente que vivía en la sierra son los grandes perjudicados en esta guerra entre maquis y guardias civiles que se desarrolla en donde ellos vivían. Ambos los presionaban a veces por la buenas y otras por las malas. La gente de la sierra se convirtieron en la clave de «esta guerra que nunca se acaba» y junto con los propios maquis van a ser los grandes perdedores de este conflicto. Las personas que vivían ahí cuentan que al principio fueron testigos de intentos de acuerdos entre ambos y que cuando se recrudeció la guerra (a partir de 1947) los camperos y los carboneros tuvieron que dar comida a ambos bandos. En el entorno de la familia de Manuel Ruiz se  cuenta que cuando se instaló el destacamento de la Guardia Civil en las Gargantillas se hacía comida en abundancia para que sobrara. La que no se comía allí, se la llevaba a los maquis con la excusa de que se le tiraba a los animales. La acción era muy arriesgada, pero no había otro remedio pues estaban entre dos fuegos.



Los tres (Juan, Alfonso y Salvador) son detenidos  el 28 de febrero y enviados a la prisión provincial de Cádiz, donde serán juzgados. José Romero Torres no será acusado de “auxilio a malhechores” por no encontrarse en casa cuando estuvieron los maquis y haberle dado el pan un menor de edad. Los tres solicitan la libertad provisional pero la petición es rechazada el 7 de mayo de 1948. Se celebra el juicio y son condenados a seis meses  de prisión. “Que debemos condenar y condenamos a cada uno de los procesados, paisanos JUAN CÓZAR TOCÓN, ALFONSO ANDRADE TINEO Y SALVADOR ANDRADE RODRÍGUEZ, como autores de un delito consumado de AUXILIO A MALHECHORES, previsto y sancionado en el artículo 6º de la Ley de Bandidaje y Terrorismo de 18 de Abril de 1947 a una pena de SEIS MESES Y UN DÍA DE PRISIÓN MENOR Y accesorías como suspensión de cargo público, profesión, oficio y derecho de sufragio durante el tiempo de la condena, siéndoles de abono el tiempo de prisión preventiva sufrida por razón de esta causa y no habiendo lugar a responsabilidad civil”.  


Hasta 1945 los enfrentamientos entre maquis y guardias civiles no van a tener el carácter tan virulento que van a tener posteriormente.  A partir de que finalice la Segunda Guerra Mundial, que se constate que los aliados no van a expulsar a Franco del poder, las órdenes y la estrategia de la Guardia Civil se hacen más duras, especialmente a partir de 1947 tras la promulgación del Decreto Ley de Bandidaje con el que se recrudece aún más la represión que ejerce la guardia civil tanto a los guerrilleros, como a sus familiares y enlaces. Es la ley que se cita en la sentencia. A partir de ahora los representantes de la autoridad tienen la consigna de dar muerte a los guerrilleros cuando sean descubiertos. Algo ya asumido por estos, que saben que es preferible morir antes que ser detenido, para así evitar torturas y posibles delaciones a compañeros. A nivel local el asesinato del secuestrado Luis Correro por los secuestradores en agosto de 1945 cambia el panorama. El padre había intentado no pagar el dinero solicitado y convencer a los maquis con comida y buenas palabras. Fue el punto de inflexión en el mundo del maquis en Casas Viejas. Como veremos posteriormente algo parecido ocurre con el secuestro de Eduardo Pérez Ruiz.
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