Las fotografías son de Mintz de la campaña electoral de hace 30 años.
A las 12 de la noche del día de hoy ha empezado la campaña electoral. Cada cual es muy libre de escribir lo que quiera y ustedes/vosotros de leernos o no. Por mi parte, he estado planteándome la posibilidad de ponerlo a invernar durante estos 15 días. He decidido que no. Seguiré escribiendo sobre temas relacionados con la historia de Casas Viejas. Si algunos creen ver algún conato de escoramiento a un lado u otro les puedo asegurar que es producto de su imaginación. Seguiré,pues,utilizando los datos que aporta Mintz en su libro Coplas de carnaval para adentrarme en este mundo de la historia de Benalup que tanto me gusta. Este libro está parado, nuestros pies y manos están de baja por enfermedad. Esperamos que para Mayo o Junio podamos empezar a venderlo. También claro está me serviré de la actualidad diaria para intentar relacionarla con la historia, cumpliendo así un pequeño reto personal; escribir todos los días un artículo desde la historia de Casas Viejas. Mañana es 23 de febrero, el pot de mañana lo tengo medio perfilado. No voy hablar de los que dicen que se presentaron en el cuartel de la guardia civil para ponerse a las órdenes de la benemerita, ni del pleno de Medina. Lo voy hacer de un «carajote» que intentó, hace 27 años, que hoy a las doce de la noche, por ejemplo, no pudiera empezar la campaña electoral. A ver si así me animo. Mientras tanto os dejo un cuentecillo.
Un gobernante que se va le deja al que le sustituye como herencia y ayuda tres sobres cerrados. Le dice que los vaya abriendo progresivamente según se les vaya presentado los problemas. A los cinco meses el nuevo gobernante agobiado por las críticas de sus partidarios al no poder darles corriente eléctrica a todos, abre el primer sobre. En él le aconseja: «Echale la culpa de todos los males a tu antecesor,a mí». Parece que se solucionan los primeros problemas, pero a los dos años una grave escisión interna lo pone al borde de la dimisión. Abre el segundo sobre: «Cambialo todo, nuevos
programas, nuevo look (peluquería incluida), nuevos colaboradores…» Las medidas le dan cierto respiro. Pero al cabo del tiempo, vuelven a aparecer los problemas y abre el tercer sobre, en él le decía su antecesor: «Ve escribiendo tres sobres como estos». Recuerden, todo es producto de su imaginación.
Un gobernante que se va le deja al que le sustituye como herencia y ayuda tres sobres cerrados. Le dice que los vaya abriendo progresivamente según se les vaya presentado los problemas. A los cinco meses el nuevo gobernante agobiado por las críticas de sus partidarios al no poder darles corriente eléctrica a todos, abre el primer sobre. En él le aconseja: «Echale la culpa de todos los males a tu antecesor,a mí». Parece que se solucionan los primeros problemas, pero a los dos años una grave escisión interna lo pone al borde de la dimisión. Abre el segundo sobre: «Cambialo todo, nuevos
programas, nuevo look (peluquería incluida), nuevos colaboradores…» Las medidas le dan cierto respiro. Pero al cabo del tiempo, vuelven a aparecer los problemas y abre el tercer sobre, en él le decía su antecesor: «Ve escribiendo tres sobres como estos». Recuerden, todo es producto de su imaginación.