La Semana Santa es una fiesta de tradición católica cuya ubicación en el calendario varía con los años. Ello se debe a que la Pascua de Resurrección está relacionada con la Pascua Judía. Los judíos se rigen por el calendario lunar, nosotros por el solar. Esa es la explicación de que cambie con los años, pudiendo variar entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Pero la relación con la Pascua judia no es la única que tiene esta fiesta religiosa. Evidentemente, si retrocedemos en el tiempo, podemos relacionarla con las fiestas paganas que celebraban la llegada de la primavera. Comienza el equinoccio de primavera, los días se hacen más largos y la vida vuelve a renacer. Después de la muerte que significa el duro y frío invierno, llega la vida con la cálida y verde primavera. Es el momento en el que la naturaleza sale de la tumba invernal, a la muerte le sucede la vida, es la vida. No en vano la Pascua se celebra el primer domingo después de la primera luna llena, una vez pasado el equinoccio de primavera. Decisión tomada en el Congreso de Nicea en el 325 después de Cristo.
También coincide con la primavera la celebración de la fiesta de la independencia de Benalup. Como la Segregación se consiguió el 20 de marzo de 1991, tradicionalmente entorno a esa fecha se monta la Semana Cultural del pueblo, que tiene en los conciertos y en la Vaquilla sus actos centrales. Desde 1991 a la actualidad hemos vivido un periodo de crecimiento y vuelta a la vida que se puede comparar con la juventud, con el renacer típico primaveral. Es el momento en el que la sociedad benalupense salió de la tumba del franquismo. En el corto tiempo que lleva celebrándose este evento ha conseguido hacerse un hueco en las fiestas de la comarca e incluso de la provincia, considerándose en el fondo la primera fiesta de primavera de la comarca. Si tuvieramos que caracterizar esta fiesta habría que hacerlo en la vocación de atraer a visitantes del entorno, de hacerse grande, monumental, masiva…Así que nosotros celebramos la primavera dos veces, una en Vaquilla y otra en Semana Santa. Hacemos doblete y celebramos por dos veces el renacer a la vida después de la muerte. Y lo hacemos de muchas formas distintas.
