La primera foto es de Mintz, la procesión en la calle San Juan, y la segunda esta tomada de Internet, un grupo de jóvenes en el camping del Celemín.
No es Benalup un pueblo de «terruño» donde las celebraciones religiosas por Semana Santa tengan una gran raigambre popular de carácter absoluto y dominante como en Sevilla, Málaga o Alcalá, Medina o Vejer. Somos un pueblo nuevo, formado a raíz de la desamortización del siglo XIX con la llegada en aluvión de jornaleros. Ello explica que no haya la devoción y el fervor popular que en los lugares antes citados. Es cierto, que todos los años se celebra, que hay un grupo de personas que se adhieren a esos actos de una forma muy comprometida y sentida, que hay otro que ponen mucho trabajo, interés y esfuerzo en mantener dichas celebraciones y que cada vez gozan de un respeto mayor por parte de las personas que no nos unimos a esa celebración religiosa. Antiguamente, en el franquismo, de facto, era casi obligatoria la participación en estos ritos de Semana Santa. Cuentan como el Padre Muriel registraba los frigoríficos de los bares en busca de carne o prohibía la apertura de ellos en las fechas más señaladas. Con la llegada de la democracia ha ido apareciendo una nueva tradición; el camping de Semana Santa. De hecho, una gran parte del sector joven del pueblo aprovecha esta celebración religiosa para recibir la primavera allí. Se trata de un camping un poco «light», porque con 100 euros no falta de nada y además, «papa» hace de taxista, se va a casita casi diariamente a ducharse y a cambiarse de ropa. Allí se llevan los Quad, las motos o los coches de gran cilindrada que un buen momento de la construcción, ahora es otro tiempo, permitió adquirir y se aprovecha la ocasión para exhibirlos en el área recreativa del Celemín. Que dicho sea de paso, hubo quien la comparó con la Sagrada Familia de Barcelona, por el tiempo que se está invirtiendo en su terminación. Progresivamente, sin prisa pero sin pausa, la tradición del camping en Semana Santa se está convirtiendo en otra estación más del elenco de celebraciones anuales benalupenses. Parece que se lleva haciendo toda la vida, pero no es así; en Benalup en Semana Santa hay un sector de la población que la celebra de forma tradicional y otra que lo hace en la zona recreativa del Celemín. Es el ritmo de los nuevos tiempos. Antes de cambiar de tercio quiero insistir en el respeto que me merece la celebración de la Semana Santa de carácter religioso en Benalup-Casas Viejas, pero que tiene unas características concretas que se entienden a raíz del devenir histórico del pueblo.


