Ayer no pude publicar mi artìculo diario, en Roma no me fue posible encontrar un «internet point», pues hoy dos tazas, y ademàs espero que pierda el partido de esta tarde con Espana. Uno tiene esto del blog para escribir y decir lo que piensa. A veces eres conscientes de que tus opiniones no van a ser compartidas por otros, pero bueno, en eso consiste la libertad, según he leído por ahí, en una cita. En 1977 me daba a mi clase de geografía D. Rafael Pedrajas, uno de los profe que más me ha marcado y responsable también, en cierta medida, de que me dedique a dar clase de geografía e historia. Ya estudiábamos que el modelo energético estaba en crisis, que el petroleo traía contaminación, desequilibrios y dependencia, debiendo ser sustituido por energías renovables, tipo eólica, por ejemplo. Y fueron pasando los años y el petróleo seguía dando problemas y creando inestabilidades. Las energías renovables no se consolidaban, yo intuía que los intereses de las multinacionales petrolíferas estaban detrás. Muy recientemente nuestra comarca de la Janda ha sido invadida por aerogeneradores. En Medina, en Alcalá, en Paterna, en Vejer… estos gigantes molinos de vientos se están adueñando del paisaje y no existe Quijote que esté dispuesto a atarcarlos. ¿»no queríais energía limpia y renovable»?. Este no es el modelo de energìa renovable que me habìan vendido y yo me habìa creìdo. Me viene a la cabeza el rinoceronte de Ionesco. En Benalup, no hay aereogeneradores y a mí me parece bien. (Sin embargo leo en el Diario de Càdiz que se van a instalar huertos solares, pues tambièn me parece correcto, no creo que estèn dentro del mismo saco). Pienso que se trata de una decisión acertada de Francisco González Cabaña. Leí en el Diario de Cádiz que está decisión estaba relacionada con el tipo de turismo de golf (enhorabuena al Flair Play por su nominación como uno de los dos mejores hoteles de Europa) al que se había orientado Benalup. En este caso sòlo
coincido en los medios. A mí me parece que el alcalde ha acertado en la estrategia de convertir la zona en un oasis, en una isla en el mar de estos iconos de la modernidad, porque su instalación perjudicaría no solo el medio ambiente, sino también el desarrollo económico del pueblo a medio plazo. Me explico; el impacto visual de estos monstruos es evidente, y aunque se mantenga que es reversible, lo que no lo es, será el cemento utilizado y la infraestructura necesaria. La instalación genera desmontes, vías y carreteras por todos lados, junto con estaciones eléctricas y tendidos de alta tensión. Es decir, que además de un impacto visual, existe un impacto medioambiental concreto, ya que la cantidad de estos aereogeneradores es tremenda. Pues no se trata de buscar el autoabastecimiento de poblaciones, sino que entran dentro de las estrategias comerciales de las multinacionales. Y es que como siempre el problema no está en las ramas sino en la raíz. A lo mejor lo que habría que plantearse, además de cambiar las fuentes de energía no renovables por las que si lo son, es consumir menos fuentes de energía. Y eso son ya otros López. Pero además del argumento medioambiental, muy progre él, quiero esgrimir el económico. Por razones históricas (menor desarrollo que el entorno y factores físicos) gozamos de un medio natural con un alto nivel de conservación que lo hace estar a la cabeza de Europa. Ese medio debe de servir como pantano natural, como resguardo para otras épocas. Y es que parece claro que los tiros, mejor la tendencia, va irremediablemente por el desarrollo sostenible. Desarrollo que debe de haber porque, como la bicicleta, si nos paramos nos caemos. Sostenible se puede hacer si no se ha destrozado antes. Afortunadamente aunque ha habido muchos impactos todavía gozamos de un nivel aceptable. Esta riqueza natural seguro que puede ser la base de un tipo de turismo natural, sostenible y de alta calidad que se acabará imponiendo. Y ahí, si no hemos matado la gallina de los huevos de oro que es nuestro entorno, tendremos una posición privilegiada. Por eso me parece tan acertada la decisión del alcalde de no permitir que nos invandan los rinocerontes. Hoy me ha dado por los rinocerontes, serà porque he estado en la columnata de Bernini y he visto a un hombre saludando por una ventana.
coincido en los medios. A mí me parece que el alcalde ha acertado en la estrategia de convertir la zona en un oasis, en una isla en el mar de estos iconos de la modernidad, porque su instalación perjudicaría no solo el medio ambiente, sino también el desarrollo económico del pueblo a medio plazo. Me explico; el impacto visual de estos monstruos es evidente, y aunque se mantenga que es reversible, lo que no lo es, será el cemento utilizado y la infraestructura necesaria. La instalación genera desmontes, vías y carreteras por todos lados, junto con estaciones eléctricas y tendidos de alta tensión. Es decir, que además de un impacto visual, existe un impacto medioambiental concreto, ya que la cantidad de estos aereogeneradores es tremenda. Pues no se trata de buscar el autoabastecimiento de poblaciones, sino que entran dentro de las estrategias comerciales de las multinacionales. Y es que como siempre el problema no está en las ramas sino en la raíz. A lo mejor lo que habría que plantearse, además de cambiar las fuentes de energía no renovables por las que si lo son, es consumir menos fuentes de energía. Y eso son ya otros López. Pero además del argumento medioambiental, muy progre él, quiero esgrimir el económico. Por razones históricas (menor desarrollo que el entorno y factores físicos) gozamos de un medio natural con un alto nivel de conservación que lo hace estar a la cabeza de Europa. Ese medio debe de servir como pantano natural, como resguardo para otras épocas. Y es que parece claro que los tiros, mejor la tendencia, va irremediablemente por el desarrollo sostenible. Desarrollo que debe de haber porque, como la bicicleta, si nos paramos nos caemos. Sostenible se puede hacer si no se ha destrozado antes. Afortunadamente aunque ha habido muchos impactos todavía gozamos de un nivel aceptable. Esta riqueza natural seguro que puede ser la base de un tipo de turismo natural, sostenible y de alta calidad que se acabará imponiendo. Y ahí, si no hemos matado la gallina de los huevos de oro que es nuestro entorno, tendremos una posición privilegiada. Por eso me parece tan acertada la decisión del alcalde de no permitir que nos invandan los rinocerontes. Hoy me ha dado por los rinocerontes, serà porque he estado en la columnata de Bernini y he visto a un hombre saludando por una ventana.
Han mandado un comentario anonimo a esta entrada que me parece muy interesante. No sè porque pero me da la impresiòn que el que lo escribe desconoce que en este blog no se publican comentarios anonimos. Si quiere que se publique con que se identifique claramente se harà